Muchos se echaron las manos a la cabeza cuando la academia decidió a ampliar a 10 el número de nominadas. Posiblemente llegó en un mal año, o quizá han sido las propias productoras las que se han puesto las pilas sabiendo que las opciones de estar nominadas han crecido exponencialmente. O quizá ha sido la propia Academia la que ha aprendido que puede aprovechar este rango tan alto para dejar sitio a producciones más arriesgadas o incluso extranjeras, que con cinco nominadas no tendrían opción de entrar. Sea como fuere, existe también una sensación que cada vez es más continua y ha ido evolucionando desde aquella primera gala de 2010 que por hubo por primera vez diez nominadas, con apuestas bastante flojas y la mayoría poco destacables. Era un mal año, incluso si hubiera habido cinco nominadas (que habrían sido Avatar, En tierra hostil, Precious, Up in the air y An Education), nos hubiera seguido pareciendo un año flojo. Es más, ya desde aquellos Oscar la Academia se permitió dos cosas, premiar a dos realizadores como Quentin Tarantino y Los hermanos Coen y a una Pixar que llevaba años reclamándolo. Pero también entraron medianeces como The blind side o District 9 que jamás debieron estar nominadas.

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Obviamente mi pensamiento de que se debería ampliar el número de nominadas no nació aquel año. Los nominados eran correctos y mi mente tan sólo alcanza a echar en falta a Zooey Deschanel y Joseph Gordon Levitt. Los dos protagonistas de (500) Días juntos deberían haber estado nominados, pero realmente podrían haber ocupado los sitios de George Clooney, nominado por Up in the air y de Gabourey Sibide por Precious o incluso la ganadora Sandra Bullock por The blind side. El año siguiente mejoró, y los nominados eran mejores, fue un año con grandes interpretaciones, entre ellas destacaban Natalie Portman y Anette Bening, entre ellos Colin Firth y Jeff Bridges. Todos sus compañeros de nominación realizaron grandes interpretaciones, y aunque podrían haber entrado Mark Whalberg (The Fighter), Ryan Gosling (Blue Valentine) y Paul Giamatti (El mundo según Barney), tampoco eran ausencias realmente notables.

La idea de que deberían ser diez los nominados apareció en mi mente con fuerza en 2012, un año de espectaculares interpretaciones masculinas. Miren por un momento este quinteto:

Leonardo Di Caprio por J. Edgar
Michael Fassbender por Shame
Ryan Gosling por Drive
Joseph Gordon Levitt por 50/50
Michael Shannon por Take Shelter

J. EDGAR

Estaríamos hablando de un año de grandes nominados, cinco actores fantásticos, con una prometedora carrera por delante y que realizaban una actuación magistral. Sin embargo ninguno de ellos consiguió la nominación. Pero había motivos para ello, estos fueron los nominados:

Jean Dujardin por The Artist
George Clooney por Los descendientes
Gary Oldman por El topo
Brad Pitt por Moneyball
Demián Bichir por Una vida mejor

De los cuatro nominados, tan sólo podría ponerle alguna pega a Demián Bichir, una nominación que aunque estaba dentro de las apuestas como algo que realmente podía suceder, nadie contaba con ello. Los otros cuatro eran de nuevo grandes actores, dos estrellas de Hollywood, un actor respetado que jamás había estado nominado al Oscar y la sensación del año, que ganó todo lo que tenía por delante. El problema no eran los olvidos que pudiera haber, si no que realmente el hueco de 5 nominados por categoría empezaba a hacerse pequeño. Fue un año escandaloso para los actores, pero es que con las actrices, quizá de una forma menos evidente, también pasaba lo mismo, sin nominación se quedaron Tilda Swinton por Tenemos que hablar de Kevin, Elizabeth Olsen por Martha Marcy May Marlene, Charlize Theron por Young Adult y Jodie Foster y Kate Winslet por Un Dios salvaje. Pocas críticas tengo hacia las nominadas de ese año (que debió suponer el primer Oscar de Michelle Williams), y aunque prefiera a alguna de las mencionadas en esta lista que a alguna de las actrices que estuvieron nominadas, no hay tampoco entre esas cinco ninguna que me moleste demasiado.

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El año pasado pasó de nuevo algo parecido. No era un año de muchas grandes interpretaciones masculinas, aunque no hubiera habido problema si hubiesen entrado John Hawkes por Las sesiones, Jamie Foxx por Django Desencadenado, Jean Louis Trintignant por Amor, Matthew McConaughey por Killer Joe o incluso (y aquí sé que estoy bastante solo) Ben Affleck por Argo. Pero fue un año de grandes actrices, aún me duele especialmente la ausencia de Rachel Weisz por The Deep Blue Sea y todos quedamos sorprendidos cuando finalmente Marion Cotillard no fue nominada por De óxido y hueso. Helen Mirren podría haberlo estado por Hitchcock, y para Mary Elizabeth Winstead una nominación por Tocando fondo, además de merecida, habría sido un importante respaldarazo para su carrera.

Estamos a unas horas de las nominaciones a los Oscar y miren estos nombres:

Robert Redford por Cuando todo está perdido
Oscar Isaac por A propósito de Llewyn Davis
Leonardo Di Caprio por El lobo de Wall Street
Christian Bale por La gran estafa americana
Idris Elba por Mandela: Del mito al hombre
Joaquin Phoenix por Her
Michael B. Jordan por Fruitvale Station
Amy Adams por La gran estafa americana
Julie Delpy por Antes del anochecer
Adéle Exarchopoulos por La vida de Adèle
Brie Larson por Short Term 12
Kate Winslet por Una vida en 3 días
Greta Gerwig por Frances Ha

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De esta lista, prácticamente todos se quedarán sin nominación al Oscar, no porque no lo merezcan, si no porque no hay sitio para ellos. ¿Qué supondría una nominación para Oscar Isaac, Adéle Exarchopoulos, Brie Larson, Michael B. Jordan o incluso Idris Elba para sus carreras? Es algo que no podrán comprobar, simplemente porque el número de nominadas se empieza a quedar corto. La Academia fue consecuente y decidió reducir nuevamente el número de nominadas tras los primeros años a un número variable que puede variar en función de la calidad del año. Estamos pasando unos años muy buenos para el cine americano, y apenas hemos notado esa diferencia, pero al contrario que al principio, ahora mismo a la mayoría el número de un mayor de películas nominadas nos parece buena idea. ¿No sería el momento de hacer lo mismo para los actores? Es a un actor al que más le repercute un Oscar para el devenir de su carrera, un número variable que fuera de 5 a 10 nominados por categoría interpretativa, permitiría, especialmente, que muchos actores jóvenes, tuvieran un merecido empujón en sus carreras. Darles la promesa de que si hacen una gran actuación, se aseguraran estar en el candelero, con más películas nominadas, el número de las películas en la carrera se eleva y por consecuencia, hay cosas que toca ampliar. Pero no es la única cosa que habría que cambiar, ¿para cuando un premio para esos “rookies” (palabra que tanto gusta a los americanos para referirse a los novatos) que se ponen tras las cámaras? Pocos premios habría con la importancia que éste. Pero bueno, eso ya es otro tema completamente distinto, que ni siquiera hemos hablado de los secundarios.