El debut de Diablo Cody, fue sobresaliente, más allá de dejarnos llevar por el sueño americano encarnado en esta ex-stripper hipertatuada que de repente ve como el hecho de escribir un blog la lleva a la meca del cine, era innegable que lo que hizo fue algo muy grande. Juno estaba llena de diálogos ingeniosos, mordaces y divertidos. La personalidad de esa pequeña Juno encarnada por una esplendorosa Ellen Page con lengua viperina era tan magnética que hacía difícil escapar de sus encantos. Pero aquello fue flor de un día, pronto Cody demostraría que realmente aquello no fue más que fruto de la casualidad, como se vio en aquella demencial película de terror adolescente sobrenatural que era Jeniffer’s Body. Ahora Diablo (nombre artístico de Brook Busey-Hunt) vuelve a hacer pareja con Jason Reitman en busca de volver a encontrar esa luz que apareció con Juno antes de embarcarse en la que será su primera película como directora, y es cierto que entre los dos consiguen lograr algo más positivo que aquella película en la que naufragó en solitario, volviendo a ese humor ácido y esos diálogos mordaces que tan característicos fueron en su debut, pero aún así estamos a eones de encontrar una película que se acerque a lo que era la fantástica Juno.

En esta historia de generaciones perdidas, “peterpanes” que se niegan a crecer y fracasados que intentan creerse con toda su voluntad que fueron algo en su vida se sitúa esta nueva película y su protagonista, interpretada por una radiante Charlize Theron que desata su vena cómica más radical sin ningún tipo de tapujo llevándola incluso a protagonizar uno de los desnudos más horrorosos que un servidor recuerda (y teniendo un cuerpo como el que luce Theron esto es harto complicado). Una escritora de novelas infantiles por encargo, de esas que su nombre aparece en la letra pequeña de la solapa interna del libro decide volver a su pueblo natal con el único y desesperado propósito de recuperar al amor de su vida cuando descubre que éste ha tenido un hijo.

El problema principal que tiene que afrontar Young Adult es el de contar con un estupendo personaje principal que destila un fascinante patetismo, pero que no consigue encontrar respuesta en unos muy insulsos personajes secundarios. Posiblemente ésta sea la mayor diferencia que nos encontramos con la ya mentada Juno, donde aquel genial personaje se veía secundado por una galería de secundarios que conseguían radicalizar la historia. Ni el friki interpretado por Patton Oswalt ni por supuesto ese insulso amor adolescente que interpreta Patrick Wilson consiguen darle la réplica a la protagonista. Es esto precisamente lo que lleva a la película a ir bajando enteros desde un comienzo genial comienzo híper-descriptivo hasta un inevitable encontronazo final carente de interés y que abusa en exceso de los tópicos.

En Young Adult contamos con poco más que con un fantástico personaje protagonista pero que hace aguas por completo al verse perdido en un ambiente que no es el suyo. Sí, Marvis Gary, esa tía que acaba la película sin sacar ninguna conclusión ni mostrar un ápice de evolución (ni falta que le hace), nos encanta. Pero más allá de eso, sólo queda el leve reflejo de unos diálogos mucho menos mordaces de lo que pretenden ser, una pequeña sombra del árbol que era Juno y de lo que quería ser Diablo Cody.

Título Original: Young Adult Director: Jason Reitman Guión: Diablo Cody Música: Rolfe Kent Fotografía: Eric Steelberg Montaje: Dana E. Glauberman Interpretes: Charlize Theron, Patton Oswalt, Patrick Wilson, Elizabeth Reaser, Collete Wolfe Distribuidora: Paramount Fecha de Estreno: 17/02/2012