Los Oscars 2014 pasarán a la historia por muchas cosas (por el selfie de DeGeneres, por ese reparto de pizza tan familiar, por dar el primer Oscar a un mexicano…), pero no por sus sorpresas. Empezaremos este crónica de la jornada con la Alfombra Roja, en la que tampoco ocurrió nada destacado (si no contamos la media-hostia de Jennifer Lawrence). Aunque vimos modelitos impresionantes lo cierto es que esta Red Carpet fue algo sosa, nadie se la jugó con colores cantosos, sentimos que nos faltaba una Helen Bonham Carter o una Lena Dunham, que animaran el cotarro, o incluso una piernaca a lo Angelina Jolie. Pero no, tuvimos que conformarnos con la elegancia de mujeres como Cate Blanchett, Charlize Theron o Sandra Bullock. Que tampoco está demás.

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Reconocemos que en La Cabecita no entendemos de moda igual que de cine. Kate Hudson ha sido considerada por buena parte de los expertos como una de las más bellas de la ceremonia. La actriz lució un escote en V con una capa para su Versace Atelie, y aunque estaba realmente deslumbrante no fue de nuestras favoritas. Nosotros somos más de Lupita Nyong’o, y es que la actriz de 12 años de esclavitud se lució como pocas con un vestido “azul Nairobi”, como ella mismo bautizó al tono de su Prada. Guapa y simpática, ahora sólo le falta seguir haciendo papeles tan fantásticos como el que se marca en la película de McQueen.

Charlize Theron es otra de las que no falla casi nunca. Aunque esta vez su vestido no ha sido el blanco de los comentarios (positivos), sino su collar, valorado en nada menos que 15 millones de dólares. Como para perderlo… La actriz ganadora del Oscar lució un gran escote de corte sirena firmado por Dior. Otra que eligió Dior (una vez más) fue Jennifer Lawrence. Que si en los Globos de Oro horrorizó al personal con un saco propio de La sirenita esta vez no se la ha jugado y ha conquistado a todos.

De todas las embarazadas de la noche Olivia Wilde fue sin duda la que más acertada estuvo en la elección de su vestido. Wilde lució un Valentino bicolor preciosísimo. Amy Adams es otro de los bellezones que pocas veces falla. La actriz eligió para esta noche tan importante un vestido azul noche de Gucci Première años 50, homenaje a la Kim Novak de Vértigo, y nosotros sólo podemos rendirnos ante su estilo y belleza.

Cerramos este análisis de las mejor vestidas con Cate Blanchett, que a pesar de que la hemos visto mucho más guapa en otras ocasiones, vistió un Armani Privé con una elegancia innata. Penélope Cruz, que presentó junto a Robert De Niro un galardón, lució un Giambattista Valli en rosa palo que nos dejó sin palabras. Guapísima la actriz española, a la que esperamos ver pronto en las cartelera con grandes películas. 

Entre las peores vestidas no encontramos “grandes” nombres. Kristin Chenoweth lució un Roberto Cavalli que casi hacía daño a la vista. Mucho dorado por todas partes. Georgina Chapman no se quedó atrás, el exceso de plumas de su vestido produjo más risas que alabanzas. Pero sin duda la que nos dejó más impactos fue Elsa Pataky, se nota que la actriz española está a punto de dar a luz, entendemos que es difícil hacer que todo te siente bien en ese estado, pero si no que mire a Olivia Wilde y aprenda. El Eilee Saab que llevó le sentaba bastante mal.

Los hombres se han arriesgado un poquito más, aunque no todos para bien. La pajarita se impuso, al igual que el negro, sólo Jared Leto y Matthew McConaughey apostaron por un esmoquin de chaqueta blanca, el primero con pajarita roja. El que dio la nota en la Alfombra Roja fue Pharrell Williams. El cantante de “Happy” se dejó ver con un esmoquin ¡con pantalones cortos! Todo un show. No estuvo nada acertado pero al menos hizo que pasáramos un rato agradable. Se lo perdonamos por la pedazo canción que se ha marcado. 

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Había muchas esperanzas puestas en Ellen DeGeneres. En 2007 la comediante capitaneó una gala muy amena en la que destacó por encima de todo una broma que surgió de la naturalidad propia de la actriz. La destacábamos en nuestro artículo sobre 10 momentos históricos de los Oscar, y es que jamás olvidaremos el momento en el que la presentadora se dirigió a Clint Eastwood y pidió al mismísimo Steven Spielberg que le hiciera una foto a ambos. Siete años después DeGeneres se ha superado y ha rebasado todas las expectativas que existían sobre ella, situándose muy por encima del anterior conductor de los Premios Oscar, Seth MacFarlane (que tampoco lo hizo nada mal). Pero vayamos con calma. Paso a paso. A las 2:30 (hora española), daba comienzo la 86ª edición de los Premios Oscar y Ellen DeGeneres aparecía en un escenario precioso repleto de pequeños Oscars y muy iluminado. 

Nada más salir la cómica hizo referencia a un asunto que tuvo muy preocupados a los responsables de la ceremonia: la lluvia. “Para aquellos que nos están viendo por todo el mundo… Hemos tenidos un par de días muy difíciles aquí últimamente: ha estado lloviendo”. Y pidiendo calma con las manos y una ironía que se nos hacía irresistible matizaba: “Estamos bien. Gracias por vuestras oraciones”. El primer puntazo de DeGeneres llegó poco después, cuando dijo: “Todo es tan diferente ahora. La última vez que estuve aquí Cate Blanchett estaba nominada, Meryl Streep estaba nominada, Leonardo DiCaprio estaba nominado, Martin Scorsese estaba nominado… ¡Todo tan diferente!”. Y ese comentario, tan acertado como bien incluido en su monólogo, dio pie a que DeGeneres hablara de los actores y actrices que sí estaban nominados por primera vez en su carrera, habló de Lupita Nyong’o, Barkhad Abdi y June Squibb, quien con 84 años, apuntó, era la nominada de más edad del año. Ellen jugó con ese hecho y tras presentar a Squibb se burló de su edad repitiéndole lo mismo que había dicho antes pero mucho más alto, por si a Squibb le fallaba el oído. La actriz de Nebraska, tan maravillosa como siempre, recibió la broma como todo los presentes y los televidentes, con una gran carcajada. Pero la broma más ácida de DeGeneres, que no gustó a todo el mundo (a nosotros sí, somos así de cabroncetes) fue cuando dijo que había en la ceremonia “uno de los imitadores más impresionantes de Liza Minnelli que he visto en mi vida. Gran trabajo, caballero“. 

Ha sido un año excepcional para el cine. Una de las nominadas ha sido Her… Y con Her quiero decir Meryl Streep“. Así introdujo DeGeneres a la actriz con más nominaciones de la historia: ¡nada menos que 18! La presentadora tampoco perdió la ocasión para referirse a los ya famosos tropezones de Jennifer Lawrence: “No voy a hablar de lo que pasó aquí el año pasado… Cuando… Ya sabes… (apuntando hacia el suelo). Es ridículo, algo así pasa y resulta muy vergonzoso que se hable de ello, ya sabes… Para todos aquellos que no sepan de qué estoy hablando Jennifer se cayó, no sé si por el vestido o qué… ¡Veamos el vídeo!“. Y para más inri DeGeneres siguió con el asunto: “¿Y lo de que te has caído cuando salías del coche esta noche? Nadie lo sabe así que no lo voy a mencionar“. Lo mejor llegó cuando Ellen culminó este momento tan divertido diciendo: “Si ganas el Oscar este año te lo llevamos al asiento“.

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DeGeneres no se olvidó de los chicos de Dallas Buyers Club. Al hablar de quién era la más guapa de las presentes dijo con gran naturalidad que era Jared Leto, y continuó: “Jared está nominado a Mejor actor de reparto. Matthew también está nominado, también muy guapo, pero un guapo más sucio, pero un sucio bueno, no un sucio malo. Ambos están nominados por Dallas Buyers Club, una película muy importante. Trata sobre gente que tiene sexo en los rodeos. Y hablando de sexo en los rodeos, Bruce Dern está aquí esta noche“.

El fantástico monólogo de DeGeneres terminó con Jonah Hill como protagonista: “Jonah Hill está nominado por su increíble interpretación en El lobo de Wall Street. Honestamente, tengo que decir que tú enseñas algo en esta película que yo llevo sin ver durante mucho, mucho tiempo“. La broma seguiría un poco después. Sin embargo Ellen se guardaba otra broma enorme para justo el final de su discurso: “Cualquier cosa puede pasar esta noche. Hay dos posibilidades: la posibilidad número 1 es que 12 años de esclavitud gane el premio a Mejor película, y la posibilidad número 2 es que todos vosotros sois racistas“.

Esta primera aparición de DeGeneres fue un pequeño aperitivo de lo que vendría después. La cómica, tan natural, tan de andar por casa, consiguió con su monólogo inicial que nos sintiéramos muy a gusto. Nos divirtió con gran naturalidad y mucha inteligencia y eso que lo mejor aún estaba por llegar.

Anne Hathaway, la anterior ganadora del Oscar a Mejor actriz de reparto por Los miserables, fue la encarga de entregar el premio al Mejor actor de reparto. Como era de esperar Jared Leto se alzó con el galardón. Su interpretación en Dallas Buyers Club le ha otorgado un gran reconocimiento a nivel internacional, el actor se ha llevado prácticamente todo este año, y eso que tenía una competencia altísima, destacando especialmente Michael Fassbender. “En 1971 en Lousiana, hubo una adolescente que se quedó embarazada de su segundo hijo. Dejó el instituto, era madre soltera, pero de algún modo ella consiguió una mejor vida para ella y para sus hijos. Alentó a sus hijos a ser valientes, a hacer algo especial. Esa mujer es mi madre. Y sólo quiero decir: te quiero mamá, gracias por hacerme soñar”, así comenzó Leto su discurso, en el que también se acordó de su hermano y de 30 second to mars, su grupo. El actor dedicó un mensaje “a todos los soñadores que están por el mundo viendo esto, como en Ucrania y Venezuela: nosotros estamos aquí y pensamos en vosotros esta noche”, y terminó su discurso de una manera preciosa: “Este premio va dedicado a los millones de personas que han perdido la batalla y para todos aquellos que están ahí fuera y que alguna vez han sufrido una injusticia, porque quienes sois y a quienes amáis… Esta noche, delante del mundo, estoy con vosotros”. Leto pronunció el discurso más comprometido políticamente y también uno de los más emotivos. Desde La Cabecita nos alegramos muchísimo de su galardón, y es que poco negativo se puede decir de su interpretación en la película de Jean-Marc Vallée.

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Justo después DeGeneres volvió a hacer acto de presencia. Esta vez lo hizo con su móvil, otro de los protagonistas de la noche. La presentadora anunciaba: “Voy a estar tuiteando durante toda la noche“, y vaya si lo hizo… Aunque no nos adelantaremos. Y siguió: “Ciudadano Kane, Lawrence de Arabia, Ace Ventura… Nuestro próximo presentador estuvo en una de ella“.

Así salió a escena Jim Carrey: “Estoy muy emocionado hoy. Y lo estoy porque uno de mis auténticos héroes está nominado por un Oscar este año: Bruce Dern”. Carrey empezó a imitar acto seguido a Dern, y la verdad es que lo hizo bastante bien, con su usual histrionismo. El actor de El show de Truman fue el encargado de presentar un vídeo sobre la magia del cine: “Juguetes que hablan, elefantes que vuelan y pingüinos que bailan… Por supuesto, la magia a la que me refiero se llama LSD”. No, no iban por ahí los tiros, pero al menos nos divertimos. El vídeo reunía a los héroes animados que han aparecido por la pantalla grande a lo largo de la historia, y tras terminar DeGeneres aparició y nos sacó una carcajada diciendo: “¿Alguien más ha echado en falta algo más de Buscando a Nemo?”. Recordamos que DeGeneres prestó su voz en esta película. 

Una embarazadísima Kerry Washington presentó a Pharrell Williams, cantante de Happy, la canción nominada por Gru 2. Mi villano favorito, una de las actuaciones más esperadas de la noche. Williams animó la gala como pocos, hizo que el Dolby Theatre se pusiera en pie y disfrutara de su canción al máximo, y encima nos regaló otro de los momentos de la  noche: la “batalla” de baile que se marcaron Meryl Streep, Lupita Nyong’o y Amy Adams. Puede que no ganara pero sólo por ese momento nosotros ya le hubieramos dado el premio (y porque la canción es fabulosa, todo sea dicho). Echábamos en falta estos números musicales, que aportan un dinamismo y un buen rollo a la gala que viene genial para todos, para los presentes y para los espectadores. Todos estos momentos hicieron que los primeros 20 minutos de la ceremonia fueran memorables y adelantaron la norma que imperaría durante toda la gala: un buen rollismo que ojalá se repitiera cada año. 

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Siguiendo con la broma de su monólogo inicial, a la vuelta de una publicidad DeGeneres, que estaba al lado de Jonah Hill, apareció diciéndole al oído: “Que no, que no quiero verla”. Estos eran los pequeños detalles que daban cercanía a la gala, una dosis de cotidianidad que harían de ella una auténtica delicia. Acto seguido aparecieron en el escenario Naomi Watts y Samuel L. Jackson, que entregaron el premio a Mejor diseño de vestuario, que fue a parar, como era de esperar, a El gran Gatsby y a Mejor maquillaje y peluquería, que, como también cabía esperar, fue para Dallas Buyers Club. Vale la pena destacar que el maquillaje de esta película únicamente costó 250 dólares. Todo un hito que seguro que hizo que el galardón supiera mucho mejor.

“No creo que sea justo que sólo una persona gane por categoría. Por eso he traído premios de consolación, porque no quiero que alguien se vaya sin ganar algo a casa. Por eso te voy a dar, Bradley (Cooper), unos cuantos rasca y gana”. Así se las gastaba DeGeneres en una de sus apariciones. Justo después Kim Novak, que por mucho que la admiremos nos dio auténtico miedo, y Matthew McConaughey anunciaron los ganadores en la categoría a Mejor cortometraje de animación, que fue a parar a Mr. Hublot, que se impuso, contra todo pronóstico, a Get a Horse! y a Mejor película de animación, que fue para Frozen: El reino de hielo. Este ha sido un Oscar histórico ya que es el primero que se lleva Disney.

Sally Field presentó otro de esos vídeos que tan bien les sale a los responsables de los Oscar. Un vídeo sobre héroes de cine, héroes entre los que se encontraban Muhammad Ali, Harvey Milk, Abraham Lincoln, Gandhi, Erin Brockovich… Personas importantísimas para la historia de la humanidad cuyas historias han dado el paso a la gran pantalla, a veces con mejor suerte que otras, pero siempre con respeto.

Emma Watson y Joseph Gordon-Levitt presentaron el premio a Mejores efectos visuales. Aquí daba comienzo la hegemonía en el apartado técnico de Gravity, que se impuso a películas como Iron Man 3, El Hobbit: La desolación de Smaug o El llanero solitario en esta categoría. Justo después Zac Efron presentó a Karen O quien interpretó otro de los temas nominados en la categoría a Mejor canción: “The Moon Song”, de Her.

Kate Hudson y Jason Sudeikis entregaron el premio a Mejor cortometraje de ficción a Helium, quitando así la única oportunidad de un español (Esteban Crespo) de llevarse un Oscar a casa en esta edición. Ellos mismos otorgaron el último galardón a los cortometrajes, el de Mejor cortometraje documental a The Lady in Number 6: Music Saved My Life. Poco sorprendió este premio, que cuenta la historia de Alice Herz Sommer, una superviviente del holocausto judío y la pianista más vieja del mundo que murió justo una semana antes de la ceremonia de los Oscar a los 109 años. Obviamente el premio fue dedicado a ella con un discurso muy emotivo y sincero: “Ved la película y seguro que hace que viváis mucho más feliz vuestra vida”.

Al poco tiempo DeGeneres apareció paseando por entre los presentes, saludando a Whoopi Goldberg, Pharrell Williams, Martin Scorsese… Y tras un rato dijo “¿alguien tiene hambre? Siento que todos debéis tener hambre ahora mismo. Me pregunto si podríamos pedir pizza. ¿Quién quiere pizza aquí? ¿Dos familiares? ¿Qué pensáis?”. El auditorio entero levantó la mano. Y nosotros, hombres y mujeres de poca fe, pensaba que todo había sido una broma momentánea… Pero luego Ellen nos demostraría que no. “Con todos ustedes, el ganador de un boleto rasca y gana: Bradley Cooper, decía DeGeneres, y así pasamos al siguiente premio.

Cooper entregó uno de los premios más polémicos de la noche, no porque sorprendiera sino porque muchos se negaban a aceptar a la ganadora. A 20 pasos a la fama, el gran favorito para alzarse con la estatuilla, fue la vencedora, imponiéndose así a The Act of Killing, la apuesta más querida por el público. No quiero hacer juicios precipitados porque no he visto el documental premiado pero la película de Oppenheimer es sin duda uno de los filmes más impactantes y necesarios que he visto en mucho tiempo. Aunque hubo algo que gustó de manera generalizada, y fue la actuación que se sacó de la manga Darlene Love, que levantó al Dolby Theatre.

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El gran Kevin Spacey presentó el vídeo de la ceremonia privada en el que se entregaron los Oscar honoríficos este año, que fueron a parar a: Angela Lansbury, Steve Martin, Piero Tosi y Angelina Jolie. Bien podría darse en la gala y que los organizadores adecuen esa entrega al horario de la misma, porque son momentos históricos que bien merecen un espacio especial en evento de la magnitud e importancia internacional de los Oscar. 

Ewan McGregor, al que esperamos ver en un papelón más pronto que tarde, y Viola Davis fueron los siguientes en aparecer sobre el escenario. Fueron los encargados de otorgar uno de los premios de los que más nos alegramos de toda la ceremonia: el de La gran belleza como Mejor película de habla no inglesa. La película de Sorretino se ha ganado nuestros corazones, y aunque hace un par de meses teníamos nuestras dudas de si iba a ganar o no, lo cierto es que era bastante evidente que iba a alzarse con la estatuilla. Paolo Sorrentino nos deleitó con su grandeza al decir que dedicaba el premio a “Federico Fellini, Talking Heads, Martin Scorsese y Diego Armando Maradona”. Un director que esperamos ver muchas veces más en estos premios. 

Superada la hora y diez de gala Brad Pitt fue el encargado de presentar uno de los momentos más esperado de la gala: el de la actuación de U2. La interpretación de Ordinary Love que se marcó la banda hizo disfrutar a todos los presentes y aunque a nosotros la canción no nos entusiasma y la actuación fue más bien discreta no podemos no negaremos que fue un momento muy importante en la ceremonia.

Justo después de esa actuación llegó EL momento. El momento que será historia de los Oscar y que seguramente nos haya dado la foto más importantes del año en el ámbito cinematográfico. DeGeneres explotó en esta gala la broma de la foto que tan buenos resultados le dio en 2007 al máximo, pero esta vez la cosa fue a más. La presentadora, durante otro de sus paseos por el pasillo, se acercó a Streep con el móvil en la mano y dijo: “Meryl, tienes el récord de nominaciones. He pensado que podríamos batir otro rércord ahora mismo con la foto más retuiteada de la historia. Así que ahora mismo voy a tomarnos una foto a las dos y vemos si podemos romper el récord”. Al momento Julia Roberts, que estaba detrás de Streep, empezó a poner cuernos a las protagonistas de la foto. Ese momento derivó en el caos absoluta. DeGeneres empezó a invitar en la foto a todo aquel que estuviera cerca: Channing Tatum, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Brad Pitt, Angelina Jolie, Lupita Nyong’o… Otros como Kevin Spacey, Jared Leto o el hermano de Lupita se unieron de improviso, haciendo aún más grande la foto. Ese selfie ya es historia. Y no sólo porque en tan sólo una hora consiguiera más de 1.300.000 retuits (un tuit que ahora mismo supera los 3 millones de retuits, convirtiéndose así en el tuit más retuiteado de la historia, como DeGeneres pretendía) sino por lo que significa. Este fue el momento clave del show de DeGeneres, un show marcado por la familiaridad que nos ofreció la cara más humana de esas estrellas que antaño parecían tan lejanas. Mucho debemos a Ellen DeGeneres, y merece un enorme gracias por regalarnos este momento tan mágico que todavía, visto hoy, hace que se erice el vello. Y aunque no tuvo el mismo efecto, justo después DeGeneres repitió el selfie con Chiwetel Ejiofor, y se volvieron a colar unos espontáneos: el mismísimo Brad Pitt y Benedict Cumberbatch.

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Chris Hemsworth y Charlize Theron siguieron con el reparto de premios a Gravity ya que presentaron los premios a Mejor mezcla de sonido y el de Mejor sonido y, como no podía ser de otra forma, la película de Cuarón se impuso al resto.

Christoph Waltz, ganador del Oscar a Mejor actor de reparto por Django desencadenado el año pasado, anunció la ganadora al Oscar a Mejor actriz de reparto. En esta categoría había bastantes dudas. Unos apostaban por Jennifer Lawrence y otros por Lupita Nyong’o, finalmente fue la actriz de 12 años de esclavitud la que se alzó con la ansiada estatuilla. Esta era la primera nominación de Lupita al Oscar, que ha debutado en el mundo del cine con la película de McQueen y ahora más que nunca se puede decir eso de “llegó y triunfó”. Nyong’o dijo que “muchas de las alegrías de su vida eran gracias al sufrimiento de otra persona en otro lugar”. Agradeció el premio a Patsy, su personaje en 12 años de esclavitud, a Solomon, cuyo libro inspiró la historia, y a McQueen, a quien dijo entre lágrimas: “Gracias por ponerme en este lugar. Esta ha sido la mayor alegría de mi vida”. La actriz se acordó de sus compañeros de reparto, Ejiofor y Fassbender, diciendo de este último que había sido su roca durante el rodaje. Lupita, que se ha ganado el cariño de todo el mundo con su simpatía y dedicación, terminó su aparición diciendo que “cuando miro esta estatuilla de oro me recuerda que los sueños de cada niño, sean de donde sean, son válidos”. Bravo Lupita, bravo.

Otro de los momentos más recordados de la gala fue cuando DeGeneres irrumpió en el escenario tras una publicidad con un repartidor de pizza. La presentadora empezó a repartir las tres pizzas que cargaba el repartidor y empezó a repartir: Chiwetel fue de los primeros en pillar cacho, mientras, Brad Pitt repartía platos cual camarero, en una imagen que muchos jamás hubiéramos imaginado que podría darse en un evento así. Meryl Streep y Julia Roberts se unieron a la comilona de los momentos, al igual que Spacey, que estaba en todos los meollos. Kerry Washington necesita pizza, está embarazada”, ese tipo de frases, pronunciadas cómo no por una inmensa DeGeneres, acompañaron el momento. Harrison Ford fue de los más atrevidos y con la cámara casi en primer plano se levantó de su asiento y cogió un pedazo de pizza con una normalidad inaudita. Servilletas, trozos de pizza, platos y risas, muchas risas fueron las que rodearon uno de los momentos más épicos que una servidora recuerda en una gala de premios. Lo mejor llegó cuando Ellen anunció que no llevaba dinero y que alguien tenía que pagar la comida: “Sandy (Sandra Bullock), tú tienes mucho dinero, tú puedes pagar, ¿verdad?… Bueno, espera. ¿Dónde está Harvey Weinstein? ¿Harvey? No hay presión, sólo millones de personas están mirando. Cualquier cosa que des está bien”. Y acercándose a Scorsese, quien cogió un trocito con la misma naturalidad que Ford, DeGeneres pasó a introducir al siguiente presentador.

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Amy Adams y un Bill Murray irreconocible anunciaron el premio a Mejor fotografía, pero antes de entregárselo (merecidamente) a Gravity Murray tuvo un detalle que bien merece ser destacado. Tras anunciarse los candidatos oficiales Murray dijo: “¡Oh! Lo olvidamos: Harold Ramis, por El club de los chiflados, Los cazafantasmas y Atrapado en el tiempo”. Gravity por su parte sumaba y seguía. Estaba imparable en las categorías técnicas, aunque también era lo esperable. Justo después la película de Cuarón se hacía con el premio a Mejor montaje. Este era el primer galardón de los dos que conseguiría Cuarón esa noche, aunque el pobre se quedó con ganas de decir algo porque la organización le piso con la música cuando le tocaba hablar a él.

Whoopi Golberg fue quien introdujo el homenaje musical a El mago de Oz, que cumple este año 75 años. El homenaje consistió en una brillante actuación de la cantante P!nk, que con vestido a juego con los chapines de rubíes de Dorothy deslumbró tanto física como artísticamente con su versión de “Over the rainbow”. Toda la actuación estuvo acompañado de imágenes de la película de Victor Fleming.

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Justo después DeGeneres apareció disfrazada de bruja buena en homenaje a El mago de Oz. Un poco tarde, pero lo que nos reímos no nos lo quita nadie. Jennifer Garner y Benedict Cumberbatch entregaron el premio a Mejor diseño de producción a El gran Gatsby, que hacía pleno consiguiendo el segundo de los dos premios a los que aspiraba esa noche (que curiosamente, ambos fueron a parar a Catherine Martin -aunque el último compartido con Beverley Dunn-, mujer del director del filme, Baz Luhrmann).

Chris Evans apareció después para introducir un vídeo homenaje a todos los superhéroes o superhombres que nos han hecho disfrutar alguna en el cine. Otro lujo de vídeo, de esos que erizan el vello y que apelan a la nostalgia. Aunque el final fue abrupto, con ese cierre de El hombre de acero tan cortante, nos siguió pareciendo una pasada.

Uno de los momentos más tristes pero también más esperados de todas las ceremonias de los Oscar es el In Memoriam. Glenn Close fue la encargada de introducirlo y en cuanto dio comienzo, el silencio se apoderó del Dolby Theatre. Este año se “prohibió” a los presentes aplaudir durante la proyección del vídeo (cuyo diseño era preciosísimo) para que la intensidad de los aplausos no se interpretara como un concurso de popularidad. Vemos lógica esta medida, y es que al fin y al cabo la emoción va por dentro. Este año se han ido muchos grandes del mundo cinematográfico, entre ellos James Gandolfini, Peter O’Toole, Roger Ebert, Eduardo Coutinho, Shirley Temple Back, Joan Fontaine, Maximilian Schell o Philip Seymour Hoffman, aunque echamos en falta a Sara Montiel. Justo después Bette Midler salió a escena a cantar “Wind beneath my wings”, y bueno, a pesar de las buenas intenciones la verdad es que nos quedamos con el vídeo-homenaje, aunque Midler consiguió levantar a todos los presentes.

Poco después John Travolta presentó a Idina Menzel, quien interpretó magistralmente (con algún gallito, algo normal siendo un tema tan complicado) “Let it go” de Frozen: El reino de hielo, la canción nominada en la categoría a Mejor canción original. Teníamos muchas ganas de ver esta actuación porque además de sentir absoluta debilidad por la BSO entera de la película de Disney, “Let it go” es una de esas canción que gustan a todos, potente, pegadiza y muy original. Por eso nos alegramos muchísimo cuando se impuso a la otra gran competidora, Ordinary Love, de U2. Este premio fue arar al matrimonio formado por Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez, el primero es de las pocas personas en el mundo que tiene un Emmy, un Grammy, un Oscar y un Tony. Casi nada, ambos agradecieron el premio de una manera adorable y original. Aunque antes de eso Steven Price, creador de la banda sonora de Gravity, se alzó con el premio a la Mejor banda sonora: “Alfonso, comparto esto contigo. Tú inspiraste cada fotograma de Gravity al igual que cada una de mis notas. Gracias por esta increíble oportunidad”.

A la vuelta de otra publicidad, DeGeneres seguía recorriéndose los pasillos del Dolby Theatre y con el sombrero de Pharrell Williams en la mano empezó a pasar la cesta: “Tengo este sombrero y he pensado en pasarlo para recoger dinero para las pizzas… Porque en verdad nadie…”. Weinstein le dio entonces 200 dólares. DeGeneres siguió paseándose y otros como John Travolta o Kevin Spacey, de nuevo comiéndose la pantalla, aportaron su granito de arena (aunque Spacey matizó que el dinero era para Ellen, quien no dudó en sacarlo del sombrero y metérselo en el bolsillo). Lupita fue de las últimas en soltar algo , y es que al “tú ahora tienes dinero Lupita” de DeGeneres poco podía añadir la actriz, pero no le dio dinero sino un pintalabios. DeGeneres, que seguía mostrándose increíblemente natural y familiar, reclamó a Brad Pitt que tan sólo le diera 20 dólares: “¡20 dólares! Has estado en dos películas”. Se ve que Pitt se sintió mal tras esto porque le soltó otro par de billetitos después (desconocemos la cantidad) con una sonrisilla picarona.

Penélope Cruz y Robert De Niro entregaron el galardón a Mejor guión adaptado a 12 años de esclavitud, que se llevaba así el segundo galardón de la noche y el de Mejor guión original, con el que una servidora tenía sus dudas a pesar de que Spike Jonze se había llevado todo a lo largo de la temporada por Her. Finalmente él se llevó el premio (y no La gran estafa americana, la otra candidata con más fuerza) y en su discurso dijo: “Hemos hecho una película sobre las relaciones y el amor y eso es lo que compartimos nosotros (todos los que participaron en la película)”.

Sidney Poitier y Angelina Jolie aparecieron en el escenario acto seguido. Antes de anunciar los nominados de la siguiente categoría, Jolie profirió unas acertadísimas palabras de admiración hacia Poitier, un grande entre los grandes. El siguiente premio era uno de los gordos, pero también uno de los más cantados de la noche. Y es que esta año el mejor director ha sido, sin duda alguna, Alfonso Cuarón. De esta manera el director de Gravity se convierte en el primero mexicano en ser premiado con esta estatuilla. Cuarón pronunció unas palabras muy sabias al decir que “al igual que cualquier otro empeño humano, una película puede ser una experiencia transformadora y quiero agradecer que Gravity ha sido para muchos de nosotros una experiencia transformadora. Y eso es bueno porque nos llevó mucho tiempo y si no habría sido una pérdida de tiempo”. Y continuó diciendo que quería compartir ese premio con toda la gente sabia que había hecho posible la película. Alfonso se acordó, cómo no, de su hijo Jonás, coguionista de la película, de Sandra Bullock y de George Clooney, uno de los ausentes de la noche.

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El ganador de tres Oscar, Daniel Day-Lewis apareció minutos después para anunciar otro de los premios más obvios de la noche, el de Mejor actriz principal, que fue a parar a Cate Blanchett por su brillantísima interpretación en Blue Jasmine. Blanchett pronunció un discurso larguísimo en el que se mostró agradecida a la Academia (“muchas gracias a la Academia, por este premio tan aleatorio y subjetivo que significa mucho en un año de extraordinarias intepretaciones femeninas”) y se acordó de todas sus compañeras nominadas. Cate, como en otras ocasiones, habló de Woody Allen y de la oportunidad que le ha brindado el neoyorkino poniéndola como protagonista de su filme: “estoy aquí con este premio excepcional gracias a un guión extraordinario de Woody Allen. Muchas gracias Woody por elegirme”.

Jennifer Lawrence entregó el galardón a Mejor actor a Matthew McConaughey. Un premio merecedísimo pero ante el que alguno se ha mostrado reticente por el mero hecho de que se le ha dado a Leonardo DiCaprio, que para muchos se marca el mejor papel de su carrera. En La Cabecita somos muy de Matthew y encima Dallas Buyers Club nos ha parecido magistral, así que no pudimos alegrarnos más cuando Lawrence pronunció el nombre de este actor por el que hace cinco años nadie daba nada. Aunque el discurso de McConaughey también ha traído polémica. El actor dijo que “hay unas tres cosas que necesito cada día. Una de ellas es algo para admirar, otra algo que espere con interés y otra alguien a quien perseguir. En primer lugar quiero dar las gracias a Dios porque es lo que admiro. Adorna mi vida con oportunidades que no sé si vienen de mi mano o de otra mano humana. Me ha desmostrado que la gratitud reciproca es un hecho científico. En palabras del fallecido Charlie Laughton que dijo: “Cuando tienes a Dios, tienes un amigo, y ese amigo eres tú”. Estas palabras han sido criticadas fuertemente por algunos sectores y aunque no vamos a entrar a valorar nada vemos como algo totalmente normal que alguien muy creyente se acuerde de Dios en un momento así.

Además McConaughey pronunció palabras muy bellas, que iban más allá de la creencia religiosa, y que se referían directamente a su experiencia personal y a su manera de pensar sobre la vida, unas palabras que nos conmovieron y que sin duda alguna recordaremos a lo largo de nuestra vida: “(Gracias) a mi héroe, eso es lo que persigo. Cuando tenía 15 años tuve una persona muy importante en mi vida y me dijo: “¿Quién es tu héroe?” y le dije: “No sé, dame un par de semanas para pensarlo”. Volví dos semanas después y le dije: “Lo pensé, ¿sabes quién es? Soy yo en 10 años”. Por eso a los 25 esa persona vino a mí y me preguntó: “¿Eres un héroe? Y le dije: “No estoy ni cerca de serlo. No, no”. Me preguntó por qué y le contesté: “Mi héroe soy yo a los 35″. Así que ya veis, cada día, cada semana, cada mes y todos los años de mi vida, mi héroe siempre está a 10 años de distancia. Nunca voy a alcanzar a mi héroe, no voy a obtener eso. Sé lo que no soy y eso me hace bien, por que me mantiene con alguien a quien seguir persiguiendo”. 

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No esperábamos que Will Smith fuera el encargado de entregar el premio gordo de la noche… Pero así fue. El actor nominado al Oscar por Ali anunció que la triunfadora de la noche era 12 años de esclavitud, el drama sobre la esclavitud de Steve McQueen. Esperábamos que este premio marcaría el cierre de la gala. Esta carrera hacia el Oscar ha estado muy reñida porque en el momento en que 12 años de esclavitud se imponía, La gran estafa americana o Gravity aparecían por detrás y le quitaba el liderazgo. Esto ha hecho que la carrera haya sido mucho más interesante de seguir, pero en las últimas semanas parecía que el premio para el filme de McQueen estaba cantado, y así lo considerábamos nosotros. Este Oscar se convierte en el primero para Brad Pitt, productor de la cinta. McQueen pronunció el discurso de agradecimiento final, muy agradecido y exaltado, el director dijo: “Todo el mundo merece no sólo sobrevivir, si no vivir. Este es el legado más importante de la película de Solomon Northup. Dedico este premio a todas las personas que han sufrido la esclavitud y a los 21 millones de personas que aún sufren la esclavitud en la actualidad”. Unas palabras muy poderosas que pusieron el punto y final (bueno, eso y sus impresionantes saltos, nunca imaginamos que pudiera llegar tan alto) a una ceremonia histórica.

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Puede que esta no haya sido la mejor edición de los Oscar debido a esa ausencia total de sorpresas, pero el buen hacer de Ellen DeGeneres y el dinamismo que imperó durante sus tres horas y media de duración hicieron de ella una de las más agradables de ver de los últimos años, y a día de hoy eso nos basta. Eso y que todos los años estén repletos de películas con tanta calidad como las de este año.

¡Muchas gracias y hasta el año que viene!

Ganadores de los Oscar 2014

Fotos de los Oscar 2014 (Alfombra Roja)

Fotos de los premiados en los Oscar 2014