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El documental danés dirigido por Joshua Oppenheimer, The Act of Killing, se ha convertido en uno de los títulos del año y sin duda en un ejercicio cinematográfico del que todos los cinéfilos deben ser testigos, ya no sólo por la historia que se ha atrevido a contar sino por los valores que residen tras todo el entramado de escenas, recreaciones y testimonios que la conforman. La película ya ha sido reconocida en los Premios de Cine Europeo, los Premios Gothan, la Nation Board of Review, los Satellite Awards y los Independent Spirit Awards, además de conseguir meterse entre las nominadas a los Premios BAFTA como Mejor película de habla no inglesa. Un título que dio de hablar cuando llegó a las salas españolas y que sin lugar a dudas seguirá creando polémica con el paso de los años, y es que testimonios cinematográficos así lo merecen. 

Esta producción cinematográfica está ambientada en 1965, cuando el gobierno indonesio fue derrocado por los militares. En aquel momento cualquier opositor a la dictadura militar podía ser acusado de comunista: los miembros de los sindicatos, los campesinos sin tierra, los intelectuales y los inmigrantes chinos. En menos de un año y con ayuda directa de los gobiernos occidentales, más de un millón y medio de “comunistas” fueron asesinados. El ejército usó a los paramilitares y gángsteres para las matanzas. Estos hombres están en el poder y persiguen a sus opositores desde entonces.

The Act of Killing nos “obliga” a ver el conflicto desde el punto de vista de los ejecutores. Para entender sus actos el equipo de la película les pidió a los asesinos que recrearan las escenas de las matanzas que llevaron a cabo. Esta película recoge esas recreaciones y sus consecuencias. La cinta está centrada en el gángster Anwar Congo, un hombre que en 1965 llegó a matar a más de 1.000 personas. Congo, obsesionado con el cine norteamericano y la violencia que se muestra en muchas de sus cintas preferidas, accedió a realizar las recreaciones ya mencionadas y en consecuencia, su propia pieza cinematográfica, para demostrar al mundo quién es y lo que hizo. Para ello se une a militares y otros mafiosos dispuestos a crear un producto que además de retratar sus hazañas consiga entretener al público.

Así, caminando junto a Anwar y su equipo conocemos las atrocidades que realizaron entre 1965 y 1966. Exponen sus crímenes con una naturalidad pasmosa, con declaraciones tan escalofriantes como las de Yapto Soerjosoemarno, líder de la Juventud Pancasila, una de las organizaciones paramilitares más grandes de Indonesia y que desempeñó un papel protagónico en la matanza de comunistas. Al preguntar a Soerjosoemarno cómo mató Pancasila a los comunistas, el líder responde de forma tajante (y jugando al golf): “Los matamos a todos. Eso es lo que pasó, y sigue: “Tenemos demasiada democracia. Es un caos. ¿Puedo golpear ya la pelota?“. La frivolidad con la que estas personalidades hablan de sus actos también se ve reflejada en reflexiones como la siguiente, realizada por uno de los ejecutores: “Diciéndote a ti mismo que era una guerra, no te atormentas. La definición de crímenes de guerra la hacen los ganadores. Yo soy un ganador, por tanto puedo hacer mi propia definición“.

The Acto Of Killing

La película goza de una potencia narrativa que deja boquiabierto al espectador con una facilidad pasmosa, y es que los testimonios son tan aterradores como reales, lo que le da un toque aún más siniestro a toda la historia. A través de las declaraciones se resta importancia e incluso caricaturiza el propio acto de matar. Las recreaciones de las matanzas que realizan Anwar Congo y su mano derecha, Herman Koto, desvirtúan totalmente la realidad. El propio Anwar sostiene que “nadie querría ver una película en la que no se ríen”, por lo que  deciden recrear los asesinatos de una forma entretenida, buscando que el espectador sienta empatía por ellos y dejando en segundo plano lo verdaderamente importante: los homicidios. Modifican la historia para justificar sus crímenes y para mostrarlos de la manera más amena posible, siendo conscientes de que ese producto llegará a las casas de sus vecinos (y “con suerte” a las de todo el mundo) y de que no podrán disfrutar con algo que únicamente muestra muerte.  

Una de las escenas más llamativas de la película tiene lugar en un programa de la Televisión Nacional de Indonesia. En este momento del largometraje podemos ver cómo Anwar Congor y otras personalidades de prestigio en el país son tratados como héroes y grandes estrellas de cine (Congo llega a compararse con Sidney Poitier). Tras explicar cómo mataban a los comunistas, la presentadora del show termina diciendo que: “Anwar y sus amigos desarrollaron nuevas técnicas para exterminar a los comunistas. Evitaban la violencia en exceso, eran menos sádicos y más humanos“. Algo totalmente falso dicho para dulcificar los hechos verdaderos y conseguir una mejor promoción de la película.

Cabe destacar también una de las escenas finales de la cinta. En ella podemos ver un montaje en el que unos comunistas asesinados dan las gracias a Anwar por haberlos matado, ya que ahora iban a disfrutar de una vida mejor en el cielo. Una escena más que intenta evidenciar que los crímenes que perpetraron en la década de los 60 fueron necesarios y mucho menos crueles de lo que se intenta hacer creer. 

La manera en la que la violencia es tolerada entre los ciudadanos también se refleja muy bien en una escena en la que Anwar Congo observa una de las recreaciones en las que él es asesinado con sus dos nietos. Este momento plasma muy bien cómo la sociedad de esta región del mundo se ha inmunizado a los actos violentos, probablemente como consecuencia de la trivialización de la misma que realizan los medios. Los niños, de no más de 6 años, contemplan sin apartar la vista cómo su abuelo es torturado en la ficción, animados por la actitud del mismo, que les incita a sentirse orgullosos de lo que están viendo.

The Act of Killing es un ejercicio de denuncia que consigue que el público se sienta asqueado por su propia raza, pero necesario para darnos cuenta de cómo algo atroz se puede simplificar con un descaro casi inhumano. Es esencial que nos quitemos la venda de los ojos, que consigamos llegar a las historias reales que se esconden detrás de su versión mediatizada y que permanezcamos alerta en un mundo en el que siempre ha regido y regirá la búsqueda del beneficio personal.  

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Ficha Técnica:

Título original: The Act of Killing Director: Joshua Oppenheimer Guión: Joshua Oppenheimer, Christine Cynn Música: Karsten Fundal Fotografía: Carlos Arango De Montis, Lars Skree Interpretes: Haji Anif, Syamsul Arifin, Sakhyan Asmara, Anwar Congo, Jusuf Kalla, Herman Koto, Haji Marzuki, Safit Pardede, Ibrahim Sinik Distribuidora: Avalon