Ya sólo queda un día para los Oscar, ese camino (cada vez más largo) que todos esperamos que se complete cada año. Y nosotros seguimos analizando las categorías, en este caso la de Mejor director. Una categoría que este año ha juntado a una de las mayores leyendas vivas de la industria con cuatro de los nombres más relevantes del presente y el futuro del cine actual. Dos primerizos que consiguen este año su primera nominación en la categoría son los que se disputaran el premio a la Mejor dirección.

Alfonso Cuarón por Gravity

Cuaron

Con toda probabilidad este año será el primero en más de sesenta años que dos años consecutivos el premio al Mejor director no coincide con el de Mejor película, pero pocas pegas le podemos poner a la victoria del mexicano Alfonso Cuarón en esta categoría, el director deja claro que es uno de lo más virtuosos con la cámara del cine americano, este premio por Gravity va más allá de ese impresionante plano secuencia con el que abre la película, si no por toda la inmensa capacidad de inventiva que tiene toda la película, un lujo técnico perfectamente orquestado por su realizador y que le acerca mucho a la figura de James Cameron. Como decíamos, Cuarón ha ganado absolutamente todo este año, y no parece que nadie se lo pueda quitar, pero con lo igual de evidente que parece su derrota en la categoría reina, hasta que se abra el sobre no habrá nada asegurado por completo.

Steve McQueen por 12 años de esclavitud

McQueen

La carrera de Steve McQueen es sin duda singular, empezó siendo un video-artista que exponía sus obras en el MOMA de Nueva York y a su tercera película ha filmado una obra bastante convencional. Pero no nos dejemos engañar por esto, porque lo que hace aquí a McQueen no le aleja en exceso de sus anteriores trabajos, ha sabido mezclar una narrativa tradicional con su habitual frialdad y su estilo arriesgado, lejano para el público, con una espectacular puesta en escena, sabiendo aunar su estilo más autoral con un trabajo mucho más cercano para el gran público. De no ser por la contundencia del trabajo de Cuarón, 12 años de esclavitud se haría también con este premio sin ningún problema, y lo cierto es que realmente a McQueen le queda alguna oportunidad, que su película se vaya a condecorar con el máximo galardón le podría dar la última oportunidad. Está complicado, pero lo que si queda claro es que tras dos magníficas obras como Hunger y Shame estamos ante la confirmación de uno de los directores a los que más hay que seguir durante los próximos años.

Alexander Payne por Nebraska

NEBRASKA

Ésta es la tercera nominación consecutiva para Alexander Payne con tan sólo seis películas en su haber, y aún así no deja de reconcomerme la sensación de que a Payne aún no se le ha reconocido como lo que es, uno de los cineastas más interesantes y auténticos del cine actual. Me fascina su cine, me embriaga el aura que es capaz que capaz de imprimirle a todas su historias tan intimas, tan pequeñas. Lo que hace en Nebraska es un trabajo de minimalismo puro y duro, de esos que se alejan tanto del virtuosismo que es duro reconocerlo como tal, aquellos que son incapaces de ver más de la técnica y son incapaces de reconocer que gente como Allen o Wilder han sido siempre tan impresionantes como directores que como guionistas. Payne pone corazón y alma en Nebraska, de sobra podría ganar el premio como sobre todo, lo debería haber ganado por Los descendientes, el premio está lejos, pero si tuviera la potestad de poder entregar mi voto, por encima de los virtuosismos de otros de los nominados, no lo dudaría, éste iría para Payne.

David O. Russell por La gran estafa americana

Celebrity Sightings In New York City - May 18, 2013

Otro que ha conseguido el ‘hat-trick’ este año es David O. Russell, condenado injustamente por muchos, pero O. Russell no es ni de lejos el mal director que muchos quieren insinuar. Ya hizo un trabajo excepcional en El lado bueno de las cosas y vuelve a repetirlo en La gran estafa americano aunque le falta la puntada para que sea un trabajo perfecto. Estamos ante un estupendo director de actores, de los mejores que existen hoy en Hollywood, decíamos al analizar el guión que O. Russell sabe escribir muy bien a sus personajes, pero también sabe exprimir al máximo a sus actores, llevarlos hasta el límite y no dejar que estos pasen del límite, es a través de todo ello por donde viran todos sus trabajos y sabe aprovecharse de su especial talento para ello. Pero también es un director con una visión estupenda para la puesta en escena, otros de esos tipos que no necesitan ser unos virtuosos para realizar grandes películas, pero hay veces que si hace falta serlo, cuando la película lo pide. Y es el mayor problema con el que me encuentro en el trabajo de O. Russell en La gran estafa americana a su trabajo le falta demasiado garra, una apuesta por un estilo más violento y atrevido habrían hecho que el realizador filmase una película mucho más redonda.

Martin Scorsese por El lobo de Wall Street

THE WOLF OF WALL STREET

Poco nuevo vamos a descubrir de Martin Scorsese a estas alturas, como indicábamos en la crítica de El lobo de Wall Street el veterano realizador a su edad es capaz de demostrar una energía y un vitalismo supremo, una energía que no tienen ninguno de sus competidores, pese a que todos ellos representen el futuro de la industria y el bueno de Marty sea el lazo con el pasado, pero que gran pasado aún vigente. La frenética y lisérgica realización de El lobo de Wall Street nos recuerdo a lo que el director había hecho en Uno de los nuestros, una locura alucinación videoclipera, de forma excepcional, transgresora y con un ritmo brutal (culpa de esto también la tiene el increíble trabajo de montaje de Thelma Schoonmaker, injustamente no nominado al Oscar). Debo reconocer igualmente que me apasiona el Scorsese más clásico, el más tradicional, el de la apasionante La invención de Hugo, pero cualquier reconocimiento a un director como Scorsese es siempre merecido.

Los olvidados

El peor de los olvidos en esta categoría es claramente el de Paul Greengrass el realizador imprime su habitual garra de cine de guerrilla en Capitán Phillips, resulta curioso que una película como ésta que consigue funcionar gracias al trabajo de su realizador y su protagonista, no haya conseguido candidatura en ninguna de estas dos categorías y si en otros aspectos muchos menores como el de Mejor guión, a veces nos toca preguntarnos si los académicos han visto la misma película que nosotros, porque sin Greengrass ni Hanks nominados me parece completamente ilógica la incursión de la película en la categoría principal. A otros de los que fácilmente se les puede culpar de ser más guionista que director es a Spike Jonze, pero el universo que crea en libreto de Her no funcionaría igual sin su enorme capacidad de inventiva a los mandos de la película. Aunque menos destacable, pues Dallas Buyers Club es un trabajo sobre todo de guión y montaje (además de interpretativo), pero una recompensa a Jean-Marc Vallée tampoco habría sido mal recibida. Mirando entre aquellos a aquellos injustamente olvidados, el primer nombre que se nos viene a la cabeza es el de Los hermanos Coen a estas alturas ya me habéis leído lo suficiente hablar de todas las virtudes de A propósito de Llewyn Davis, así que no voy a ponerme a hablar otra vez de la maravillosa película que es y el excepcional trabajo de los Coen, unos de los directores más personales que ahora mismo pululan por el cine americano, su película debía haber sido mucho más reconocida y ellos también. Y ya, puestos a soñar, este año si hay dos direcciones excepcionales que eran las que debían haber conseguido todos los reconocimientos son las de Paolo Sorrentino en La gran belleza y Harmony Korine en Spring Breakers, pero no podemos ni siquiera incluirlas porque están muy lejanos a lo que busca hoy la academia, y más que olvidados serían obviados.

Nuestro quintento: Los hermanos Coen / Alfonso Cuarón / Paul Greengrass / Steve McQueen / Alexander Payne.

Debería ganar: Alexander Payne por Nebraska

Ganará: Alfonso Cuarón por Gravity