Hay que ver los Oscar cuantos disgustos nos dan, ¿cuántos grandes actores tienen en su casa un Oscar porque lo tenían que tener y no porque lo merecían? Es eso lo que nos planteamos en estos artículos, no estamos hablando de malos ganadores, si no de gente que recibió el premio por una película que no debían ganar, o  aún mereciéndole, dando la sensación de que es un premio que tenían que haber ganado mucho antes y que les llegó el Oscar más por reconocimiento a su carrera que por de verdad merecerlo por el papel por el que lo ganaron, ¿qué más ejemplos se os ocurren?

Henry Fonda por En el estanque dorado

Fonda

El premio de Fonda es de esos que tienen sabor honorífico, de hecho el actor murió apenas unos meses después de haberlo conseguido, y tampoco voy a decir que no fuera merecido, pero que Fonda tuviera que esperar hasta el último año de su vida para lucir el Oscar (el año anterior precisamente había ganado un honorífico) es desde luego un grave error. El actor sólo había estado nominado una vez, 42 años antes de recibir el premio, por su papel en Las uvas de la ira, y bien lo podría haber ganado por aquel papel. Igual que lo podría haber ganado por 12 hombres sin piedad, Hasta que llegó su hora o Incidente en Ox-Bow. Al menos, aunque fuera a última hora, tuvieron posibilidad de enmendarlo y premiar a Fonda antes de que nos dejara, pero aunque estuviera magnífico en En el estanque dorado, siempre nos quedará la sensación de ser un Oscar tardío.

Alec Guinness por El puente sobre el río Kwai

Guiness

Siempre me ha gustado más el Alec Guinness cómico que el dramático, el de sus primeras películas en la Ealing como El quinteto de la muerte u Oro en barras, por la que fue nominado y habría sido un premio mucho más justo. También lo estuvo en la categoría de reparto por su mítico Obi-Wan Kenobi de La guerra de las galaxias, un personaje a a la altura de premio. Cualquiera de esos dos premios hubiera sido más justo que el que ganó por El puente sobre el Río Kwai, no estaba mal, en absoluto, era un tipo que derrochaba carisma, y estaba muy lejos del nivel cara-piedra de otras estrellas de la época como Charlton Heston. Además ese año competía con él Charles Laughton que debería haber ganado el premio por una de las mejores actuaciones de la historia en el cine, la de Testigo de cargo.

Philip Seymour Hoffman por Capote

Hoffman

Había algo especial en el recientemente fallecido Philip Seymour Hoffman que hacía sus actuaciones especiales, y es que siempre era él, pero nunca era él. No le hacían falta cambios extravagantes para mostrar su talento, su cara tan singular se adaptaba a la perfección a cualquier personaje y te hacía olvidar que era él. Pero justamente Hoffman ganó su único Oscar por su papel más extravagante, el más premiable también, y estaba sensacional (como siempre) en Capote. Pero creemos que ese premio debería haber ido también para el también malogrado Heath Ledger por su papel en Brokeback Mountain. Precisamente Ledger ganó un Oscar póstumo años después por El caballero oscuro, y ese mismo año debería haber sido cuando Hoffman lo tuviera que haber ganado por La duda.

Jack Lemmon por Salvad al tigre

Lemmon

Que un actor como Jack Lemmon tenga dos premios Oscar es algo normal, pero que lo tenga por dos películas tan olvidadas como Escala en Hawai (en la categoría de reparto) y Salvad al tigre no tanto. Porque la historia del cine es difícil comprenderla sin pensar en los papeles de Lemmon en Con faldas y a lo loco, El apartamento, Días de vino y rosas o Missing, papeles, todos ellos, por los que estuvo nominado al Oscar, pero no lo ganó por ninguno. El año que lo ganó por Salvad al tigre estaban nominados Marlon Brando por El último tango en París y Robert Redford por El golpe, habrían sido mejores ganadores que Lemmon, pero a veces sorprende la nula perspectiva que tiene la academia a la hora de entregar algunos premios.

Shirley MacLaine por La fuerza del cariño

MacLaine

El premio a Shirley McLaine por La fuerza del cariño es otro de esos que tienen sabor a recompensa tardía por mucho que lo mereciese. Y menos mal que se lo dieron, porque desde entonces no levanta cabeza. Pero lo cierto es que este premio a Shirley McLaine, que tampoco hubiera pasado nada si lo hubiese ganado su compañera de reparto Debra Winger, tiene un sabor demasiado pequeño para lo estupenda actriz que era McLaine, mucho antes por El apartamento, y un poco después por Irma la Dulce, habrían sido dos Oscar mucho más justo para la grandeza de la actriz.

Paul Newman por El color del dinero

Newman

De nuevo otra de esas historias de actores a los que se premian más por la necesidad de ser reconocidos que por méritos propios. Porque Paul Newman hizo muchos méritos en su carrera que fueron muchos, incluyendo El buscavidas, la muy superior película a la secuela que luego dirigiría Martin Scorsese y por la que Newman logró su Oscar. Tan sólo un año a Newman le habían otorgado el premio honorífico, una leyenda sin premio, que había que procurar premiarle cuanto antes y su papel en El color del dinero fue la excusa perfecta. Incluso si hubieran esperado unos años más y le hubieran concedido el Oscar Camino a la perdición, habrían acertado bastante más, aunque eso sí, la sensación de ser tardío ya no se la quitaba nadie.

Al Pacino por Esencia de Mujer

Pacino

El padrino, Sérpico, El padrino 2, Justicia para todos, Dick Tracy o incluso Glengarry Glen Ross por la que también optó al Oscar ese año habrían sido merecidos reconocimientos para Al Pacino, o incluso El precio del poder o sobre todo El padrino III, por las que ni siquiera fue nominado. Pero no, Al Pacino tuvo que esperar a hacer un papel de esos que tanto gustan a los votantes: ciego, cascarrabias y borracho, para conseguir el Oscar. No, ni de lejos Pacino merecía este Oscar por Esencia de mujer, ni siquiera la nominación por un papel excesivo que tan sólo cuenta con un par de momento puntuales de lucimiento. Y encima, después de ese premio comenzó el declive de su carrera, tanto o más preocupante que el de Robert De Niro. Lo peor de todo es para que esta injusto reconocimiento, Robert Downey Jr., Clint Eastwood, Stephen Rea y Denzel Washington se quedaron sin un premio que hubieran merecido mucho más que Pacino.

Sissy Spacek por Quiero ser libre

Spacek

A veces premian muy tarde… y otras demasiado pronto. Lo de Sissy Spacek en Quiero ser libre es un Oscar ilógico, este biopic de Loretta Lynn que hoy está casi olvidado era una película muy corriente que en su día se llevó 7 nominaciones al Oscar. Así Sissy Spacek le quitó el Oscar a Gena Rowlands por Gloria (sangrante que Rowlands jamás haya ganado un Oscar) por una biopic de una cantante country dónde lo más exigente del papel, las canciones, ni siquiera las interpretaba ella. Spacek podría haber ganado el Oscar por Carrie, habría sido mucho más justo, o si no haber esperado dos años para dárselo por Missing… o un par de décadas para reconocerla de manera merecida por En la habitación, el que es el mejor papel de su carrera.

Meryl Streep por La dama de hierro

Streep

Ganar un tercer Oscar cuesta mucho, salvo que te llames Daniel Day-Lewis. Y es lo que le ha pasado a Meryl Streep años de cosechar nominaciones sin recompensa, como si hubiera miedo de que al final no fuera tan buena como creíamos, y oportunidades para premiar a la Streep no es que hayan faltado. Quizá las más evidente fueron las de Memorías de África y Los puentes de Madison, por supuesto que Meryl Streep estuvo nominadas por ellas, porque Meryl Streep está siempre nominada, no lo olviden. Pero el tercer Oscar le llegó por poco más que un ‘celebrities chanante’, La dama de hierro era una película, dónde sí, es cierto que lo mejor era ella, pero ocultada tras toneladas de maquillaje. No, no era el papel por el que Meryl Streep merecía ganar y tanto Viola Davis como Michelle Williams hubieran sido unas vencedoras más justas.

John Wayne por Valor de ley

Wayne

Resulta sorprendente que John Wayne sólo tenga un Oscar, más sorprendente aún que sólo tuviera otra nominación a lo largo de su carrera por Arenas Sangrientas. No vamos a enumerar todas las películas por las que Wayne pudo estar nominado al Oscar y ganarlo porque basta mirar su filmografía para darse cuenta que hizo méritos más que de sobra. Y no es que el que Oscar que ganó por Valor de ley no fuera merecido, porque estaba impresionante como siempre, pero ahí estaban Dustin Hoffman y Jon Voight los dos protagonistas de Cowboy de medianoche que a buen seguro se hubieran acabado llevando el Oscar si con John Wayne se hubiera hecho justicia mucho antes.