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El director teutón Wim Wenders ha sido tremendamente prolífico en multitud de géneros, alcanzando incluso el máximo galardón otorgado en el festival de Cannes por la brillante París, Texas. Más concretamente en el género documental ha dirigido trabajos sobre temas tan dispares como la música (The Soul of a Man), cine (Relámpago sobre agua, Tokio-Ga) o la pobreza (Invisibles, junto a varios directores más).

La Sal de la tierra es más difícil de catalogar en un solo género o una sola temática pues Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado utilizan el material fotográfico, la visión de la humanidad y de la vida en general del padre de éste último y alma del documental, Sebastiao Salgado, para crear un caleidoscopio en el que aparece por igual la belleza y la miseria, el terror y la esperanza.

A lo largo de 100 minutos seguimos la evolución artística y emocional del fotógrafo, desde sus comienzos en los años 70 hasta su último trabajo, Génesis, en el que abandona la temática social que le hizo tan famoso y fotografía la naturaleza más inexplorada. Esta evolución la sufre el propio espectador en lo que se puede tomar como un gran acierto pues narrar una historia a través de imágenes fijas puede ocasionar una falta de interés en el espectador, un desapego a lo que se está contando que no ocurre en ningún momento pues Sebastiao Salgado nos hace partícipes de sus sentimientos a lo largo de su trayectoria profesional y sentimos casi lo que él siente o, más bien, lo que él nos quiere transmitir con sus fotografías.

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Para esto los directores usan un montaje pausado más por propia necesidad que por falta de interés en lo que se cuenta en el que intercalan series de fotos pertenecientes a distintas colecciones o viajes de Sebastiao con algunas escenas en movimiento, en su mayor parte grabadas cámara en mano por el hijo del fotógrafo que acompañó a su padre a algunos de sus viajes y que sirven como nexo entre las diferentes colecciones de fotografía y para vertebrar un pequeño hilo argumental sobre la historia, pasada y futura de la finca familiar donde se crió el protagonista y vive su padre que ayuda en gran medida a comprender la forma de pensar de ver y entender la vida de Sebastiao Salgado.

Y es este entendimiento de su visión la clave del documental. Algunas de las fotografías que se muestran no son explícitamente violentas pero contienen más dolor y daño que cualquiera que si lo sea. A través del objetivo de su cámara muestra al mundo los horrores más grandes y también la belleza más impactante, aquella con la que el ser humano, por suerte, no ha podido interactuar. Esta disparidad de sensaciones es sin duda la clave del documental. La habilidad con la que consigue que suframos lo que sufrió el fotógrafo o nos maravillemos como él se maravilló es remarcable.

Tal vez La sal de la tierra no muestre nada que no se haya visto en otros tantos documentales de esta clase pero el hecho de valerse de una colección de fotografías tan excepcional como la de Sebastiao Salgado y hacernos sentir lo el que sintió al tomarlas es razón más que suficiente para alabar a este notable retrato de la humanidad.

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Ficha técnica:

Título Original: The Salt of the Earth Director: Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado Guión: Wim Wenders, Juliano Ribeiro Salgado Música: Laurent Petitgand Fotografía: Hugo Barbier, Juliano Ribeiro Salgado Distribuidora: Caramel Films Fecha de estreno: 31/10/2014