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Es imposible desprenderse del bombardeo de imágenes y símbolos en los que estamos envueltos. No podemos olvidar todos los factores que identifican nuestro siglo, la dependencia hacia las tecnologías y el gran abanico de posibilidades que se nos presenta. Podemos ver un cuadro durante dos minutos y apreciar el trazo del artista, más si es alguien que conocemos o su nombre nos suena. ¿Pero pensamos en situarnos en el momento histórico en el que el cuadro se pintó y sus circunstancias? Pocas veces. Olvidamos el contexto como algo esencial en obras de arte como las que guarda la National Gallery, dejando pasar que las influencias están; sobre todo, en el propio momento de creación. Es obvio que no podemos olvidar que nuestra mirada está educada de una manera diferente al contemplar estas obras. Esta es una de las cosas que se plantea la National Gallery a día de hoy (o cualquier museo con un recorrido por la historia tan amplio). Qué puede interesar al público y de qué forma lo van a ver, establecer unos cánones que identifiquen todo un siglo, que se dice pronto.

Frederick Wiseman es ya un reputado documentalista con una larga trayectoria a sus espaldas. Entre sus méritos se encuentra La danza, un documental que se sumerge en el Ballet de la Ópera de París, y fue nominado a los Premios César. Esta vez, Wiseman se ha introducido en la National Gallery de Londres. En este museo se encuentran más de 2.400 pinturas que abarcan desde el siglo XIII hasta el siglo XIX, situándose entre uno de los mayores museos del mundo. En el documental se narran las diferentes reuniones con los directivos y encargados del museo, los diferentes públicos que reciben, sus atentos guías y todo el trabajo que hay detrás de ello. 

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Si ya es difícil seleccionar un conjunto de obras para crear una exposición y que puedan dialogar con los visitantes, plasmar este proceso en un documental con un tiempo “limitado” lo es más. Sus 180 minutos de duración seguramente es lo que, en un principio, asusta. Pero siendo el gran presunto hándicap de la película; se convierte en algo secundario una vez estás dentro del museo. Wiseman narra el funcionamiento de estas grandes instalaciones de la mejor forma posible, ni se hace pesado ni aburrido. Es consciente de su longitud y la aprovecha para introducir pausas que dejan al espectador respirar durante su visita al museo. Es en estas pausas donde encontramos la gran virtud del documental, el portento de las imágenes centradas en  las obras que hablan por sí solas. 

Descartado lo que podría haber sido la piedra con la que tropezar durante el metraje, sólo quedan alabanzas para el documental. No sólo es un retrato de las obras que se encuentran en el museo de grandes pintores como Da Vinci, Caravaggio, etc. que ya llaman a los visitantes por su repudiado nombre, sino también una reivindicación a aquellos artistas que quedan más olvidados en el momento de la creación de los cánones históricos y artísticos. Es por ello también, un documental que nace de la necesidad de recordar la importancia del arte en nuestro mundo como recuerdo latente y que colabora en la comprensión del ser humano. Y siendo una demanda hacia toda la rama artística en general, consigue ser tremendamente humano en su narración. Nos paseamos por sus pasillos más transitados pero también por los más recónditos. Conocemos a sus directivos, las confrontaciones y las ganas y entusiasmo de todo el equipo. La organización que da la cara, los diferentes guías y cómo se organizan según el grupo visitante. Es a través de estos guías que conversamos con la cinta. Wiseman selecciona fragmentos de la ruta guiada que le permiten crear una progresión temática que ayuda a captar  la esencia del documental y del museo. Son conversaciones que concretan en algunos aspectos pero con una pretensión universal sobre el arte.

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El documental termina de forma casi idónea, convergen poesía, danza, cine y pintura convirtiéndose en una oda al arte en general. Recordando que la belleza artística es imprescindible para la continuidad del ser humano. Seguramente un formato que no triunfe en cines, pero imperdible para aquellos amantes del arte y también para los más curiosos. Una buena manera de transportarnos a Londres y, en concreto al National Gallery, sin necesidad de coger un avión.

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Ficha técnica:

Título original: National Gallery Director: Frederick Wiseman Guión: Frederick Wiseman Fotografía: John Davey Reparto: Documental Distribuidora: Surtsey Films Fecha de estreno: 19/03/2015