3 (Andres C¢rdoba)
 
En El abrazo de la serpiente se funden (y confunden) pasado, presente y futuro en el tiempo sin tiempo. Dos viajes (expediciones) realizados con 31 años de diferencia sirven para reflejar el paso del tiempo en la selva amazónica. Mientras que el viaje que tiene lugar en 1909 -llevado a cabo por el etnógrafo aleman Theodor Von Martius en búsqueda de una cura para la insólita enfermedad que padece- traza una sutil y universal crítica al colonialismo y las imposiciones del invasor, el que se desarrolla en 1940 -en el cual el botánico americano Evan busca una planta que cure su incapacidad de soñar- es una búsqueda partiendo prácticamente de cero de los conocimientos aprendidos en el viaje inicial (Evan lleva consigo el cuaderno de notas en el que Von Martius describía la planta que busca). Ambos expedicionarios serán acompañados en sus respectivos viajes por Karamakate, un hombre que se cree el último superviviente de una tribu amazónica. Los verdaderos pilares de esta narración alterna entre ambos tiempos no son otros que la selva amazónica, el río Orinoco y el propio Karamakate, que aporta algunos momentos cómicos por su ironía y un punto de vista que se aleja por completo del etnocentrismo del hombre blanco (el que pueda tener una víctima del colonialismo y de la invasión de los caucheros colombianos, concretamente).
 
En su paso por el Festival de San Sebastián, El abrazo de la serpiente fue comparada de forma muy acertada con títulos como Apocalypse Now -el río como epicentro del viaje en ambos filmes; unos viajes cuya principal motivación no es otra que una búsqueda concreta- o el universo de Werner Herzog. Incluso determinada aparición de un Mesías recordó a parte de la prensa al cine de Buñuel o Dreyer. Más allá de que algunas comparaciones me parezcan más acertadas que otras, creo que todas son muestra inequívoca de que nos encontramos ante una película importante. En mi opinión, Ciro Guerra ha creado una obra maestra, una película totalmente contemporánea pero a la vez clásica. La atemporalidad de su narración y de la fotografía en blanco y negro -renunciando al exotismo cromático de un lugar como la selva amazónica- construyen una obra imperecedera; de ayer, de hoy y de siempre. En un momento en el que está a la orden del día soltar chorradas para cargar contra películas que no nos han gustado como “dentro de unos años nadie se acordará de ella”, me atrevo a aventurar que El abrazo de la serpiente no caerá en el olvido con facilidad.
 
5 (Andres  C¢rdoba)
 
Como comenté en el primer párrafo, el segundo viaje y el primero se confunden dentro de la propia narración, que alterna a la perfección ambos tiempos mediante un trabajo de montaje sensacional. Esa confusión sobre la (a)temporalidad de la narración no es casual, esgrimiendo un discurso sobre la imposibilidad de la evolución si no existe una mayor amplitud de miras. El Karamakate de 1940 no es más que un chullachaqui (una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos), mientras que el propio Evan podría no ser más que el chullachaqui de Theo Von Martius o de cualquier hombre blanco que recorriera en el pasado (o en el presente e incluso el futuro) el mismo camino. Todas estas cuestiones y otras tantas se tratan desde la economía de unos diálogos punzantes, que en pocas ocasiones se superponen a unas imágenes con la suficiente fuerza como para hablar por sí mismas. La decisión de rodar la película en blanco y negro no podría haber sido más acertada, no ya por el sentido de su uso sino porque veo realmente complicado que hubiera lucido más de ser fotografiada a color. El uso del color se limita a una escena determinada, quedando bastante justificado por lo que representa ese final de viaje, ese abrazo de la serpiente.
 
Pocas películas tan buenas como El abrazo de la serpiente tendremos la oportunidad de ver en salas este año. Ciro Guerra se confirma como una joven (sólo tiene 34 años) promesa a la que seguir muy de cerca. Además, revitaliza una filmografía estancada como la colombiana. Cine en estado puro; un viaje al fondo de los recuerdos, de los sueños, de la sabiduría y del conocimiento… El egoísmo humano representado a lo largo del tiempo por su nociva influencia en los medios naturales de todo el mundo. Una propuesta con toques de realismo mágico que no os podéis perder. Soberbia.
 
4.5_estrellas
 

Ficha técnica:

Título original: El abrazo de la serpiente Director: Ciro Guerra Guión: Jacques Toulemonde, Ciro Guerra Música: Nascuy Linares Fotografía: David Gallego Reparto: Brionne Davis, Nilbio Torres, Antonio Bolívar, Jan Bijvoet, Nicolás Cancino,Yauenkü Migue, Luigi Sciamanna Distribuidora: Abordar Casa de películas Fecha de estreno: 19/02/16