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El mundo cinematográfico de los superhéroes a día de hoy se divide en dos grupos: los que tienen un objetivo claro (Marvel) y los que van dando tumbos sin un plan en la cabeza (todos los demás). DC está empezando a construir la casa por el tejado, Sony ha tenido que buscar una alianza con la propia Marvel, y Fox sigue manteniendo a Bryan Singer a la cabeza de los X-Men como si eso fuera a traer algo positivo. En este panorama, y perteneciendo a la última compañía mencionada, nos llega Deadpool, una película a la que le da bastante igual todo lo que hemos visto del género hasta el momento y se centra únicamente en una cosa: contar con los elementos que un lector de los comics esperaría a la hora de ver una cinta protagonizada por este personaje.

Wade Wilson es un ex-miembro de las fuerzas especiales que ahora se gana la vida como mercenario, y un mal día se le comunica la noticia de que sufre una enfermedad incurable. Por ello decide participar en un experimento que supuestamente le curará dicha enfermedad, y como resultado acaba con el cuerpo desfigurado y con el poder de regenerarse. Así comienza una historia de venganza contra el responsable de su nueva situación.

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De Deadpool principalmente esperábamos que fuera distinta a todo lo que hemos visto en este subgénero hasta el momento, lo cual no era fácil si tenemos en cuenta que los superhéroes visitan la gran (y pequeña) pantalla a menudo. Bajo una campaña de publicidad tan llamativa y brillante como algo pesada en sus últimos compases, la ópera prima de Tim Miller aprovecha las peculiaridades del personaje, como son su humor gamberro o la capacidad para romper la cuarta pared y hablar directamente con el espectador, para crear una cinta de superhéroes que intenta llevar su propuesta lo más lejos posible… no siempre con acierto.

Aunque muchas de las entregas de Marvel han tenido el humor como principal reclamo, como por ejemplo Guardianes de la galaxia, Deadpool va mucho más allá y pone toda la carne en el asador continuamente; apenas hay escenas con una carga dramática importante, y cuando las hay son continuadas por más y más bromas. Es una película que no se toma excesivamente en serio a sí misma, y eso resulta un arma de doble filo: por un lado la hace muy disfrutable y cuando acierta en sus chistes es hilarante como pocas películas en los últimos años, pero por el otro provoca que la historia que se nos cuenta (sobre todo cuando se centra en los orígenes) no interese en exceso y se note que no todos los gags funcionan con las misma eficacia. Es más, se podría decir que todos los chistes meta, con referencias graciosísismas, son tan buenos que hacen que los demás, la mayoría escatológicos, parezcan de comedieta barata.

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El recurrir a las referencias es la mayor baza de una película que se nota algo coja en los dos géneros principales que toca: la comedia y la acción. Como comedia ya he comentado su irregularidad, y como cinta de acción cumple aunque se ve asediada por un presupuesto nimio para este tipo de producciones. Dentro de estas circunstancias es remarcable el aspecto final, Tim Miller y su equipo han invertido bien el dinero, pero no quita que las limitaciones se noten notablemente, no ya en los efectos especiales o los propios combates, muy conseguidos, sino en el aspecto visual de la película, bastante feo y hasta repetitivo. Ayuda que la primera mitad de la cinta esté estructurada a base de flashbacks teniendo como el presente a un suceso en una carretera, sacándole mucho partido a ese momento, pero más allá tiene poco que ofrecer visualmente, además de contar con una escaramuza final del montón.

Cuando las bromas de Deadpool fallan la película se tambalea, pero cuando aciertan… se convierte en una de las comedias más graciosas que nos hemos podido llevar a la boca en bastante tiempo. Es una cinta imperfecta, con secundarios que básicamente sirven para darle la réplica al protagonista y con un guión descompensado, pero eso no entierra el hecho de ser una obra valiente y muy única, que se aleja de la seriedad y trascendencia (de baratillo) de los X-Men y abraza un lado salvaje y desatado que no habíamos visto nunca en en el género de superhéroes antes. Además, que esté justificado el hecho de que Ryan Reynolds sea el protagonista es señal de que algo, desde su concepción, han estado haciendo bien.

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Ficha técnica:

Título original: Deadpool Director: Tim Miller Guión: Rhett Reese, Paul Wernick Música: Junkie XL Fotografía: Ken Seng Reparto: Ryan Reynolds, Morena Baccarin, Gina Carano, T.J. Miller, Ed Skrein, Rachel Sheen, Brianna Hildebrand, Paul Lazenby, Sean Quan, Ben Wilkinson, Naika Toussaint Distribuidora: 20th Century Fox Fecha de estreno: 19/02/16