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El año pasado J. K. Simmons se impuso como favorito indiscutible en la categoría a Mejor actor de reparto en todos los premios, ya sean de los sindicatos, crítica o académicos. Este año, la categoría gozará de una batalla entre dos púgiles (valga la redundancia). En un lado, Sylvester Stallone por Creed, donde vuelve a encarnar a su personaje Rocky Balboa para entrenar al hijo de Apollo. Y por el otro, Mark Rylance por El puente de los espías, donde interpreta a un espía comunista en tierras norteamericanas. Los sindicatos han balanceado por un lado y por otro, sin dejar un claro favorito para el premio dejando un margen favorable para Stallone. 

Sylvester Stallone por Creed: La leyenda de Rocky

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De Rocky a Rocky. De Oscar a Oscar. ¿Del sueño al triunfo? Es la única duda que queda por resolver, ¿ganará Sylvester Stallone su Oscar por interpretar a Rocky Balboa en la única de las siete películas que no lleva el título del personaje protagonista en el título? La carrera de Stallone es curiosa, luchó por hacer Rocky, lo consiguió y la película ganó el Oscar a Mejor película y los medios no dejaban de hablar del talento de ese joven muchacho que no en vano se había convertido tras Orson Welles y Woody Allen en la tercera persona en estar nominada al Oscar como Mejor actor y Mejor guionista. Pero Stallone se entregó al público, en los 80 triunfó y la crítica se mofaba de él, como si le guardase un odio eterno por haber seguido el camino de Welles y Allen que ya le habían preparado.

El problema era que Stallone se hizo mayor y desapareció, pero volvió de la mano de Rocky y ahora vuelve a lo que puede ser el broche de oro de su carrera gracias al papel que siempre le acompañó el de Rocky Balboa. Stallone llega como favorito y lo llega por méritos propios, porque más allá de la fascinante historia que se esconde detrás de lo que significaría este Oscar, no cabe duda de que Stallone se ha marcado uno de los papeles del año. Sí jugaba con ventaja, Coogler ha hecho de su Balboa un verdadero caramelo, y nadie conoce mejor a Rocky que el propio Stallone, así que no hay nadie mejor para saber transmitir ese dolor que siente tan real cuando Stallone reniega a su lucha porque no está Adrian al lado. Es sorprendente escuchar lo de Stallone y favorito junto y eso puede ser lo que más le juegue en contra si pierde el premio, aunque en la industria hay mucha gente que le quiere brindar respeto, hay otros muchos que aún no le toman en serio y verían su premio como un chiste.

Mark Rylance por El puente de los espías

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Primera nominación al Oscar para este aclamadísimo actor teatral británico y, posiblemente, la más fuerte de la categoría junto a la de Stallone. A través de una interpretación sobria, contenida y repleta de matices, Rylance levanta un fascinante y casi icónico personaje de ese impasible espía capturado en territorio enemigo. Sin duda alguna, la nominación más merecida de entre las seis nominaciones cosechadas por la última cinta de Spielberg y, honestamente, la única con posibilidades de materializarse el próximo 28 de febrero.

Mark Ruffalo por Spotlight

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El de Mark Ruffalo es un caso fascinante. Es uno de esos pocos actores que parece casi siempre hacer de sí mismo –hasta en Los Vengadores– y que, sin embargo, siempre consigue ensalzar cada escena en que aparece gracias a esa característica forma de actuar a medio camino entre lo comedido y la fuerza de su carisma. En su tercera nominación tras Los chicos están bien y Foxcatcher, Ruffalo saca partido del que probablemente sea el personaje más jugoso de Spotlight, interpretando a ese frustrado e indignado reportero que va perdiendo la inocencia y fe en la Iglesia Católica como institución humana. Hay quien reprocha a la interpretación de Ruffalo el estar fuera de contexto por el contraste existente entre su apasionada interpretación y el tono sobrio y calculado del resto de la película y personajes, pero yo personalmente creo que es un personaje tan creíble como necesario en una historia como esta. No obstante, y siendo realistas, creo que ésta es posiblemente la nominación con menos posibilidades de las cinco.

Tom Hardy por El renacido

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Celebradísima nominación para un actor que, en los últimos años, ha sabido labrarse una admirable reputación a través de papeles tan arriesgados como memorables y que, además, ha conseguido estar en las dos películas más potentes del año (no olvidamos su Max Rockatansky en el peliculón de George Miller). Sólo por saber hacer frente –literal y figuradamente- a un Leonardo DiCaprio que se sale del pellejo, Hardy ya merece el más alto reconocimiento. Y de paso, da vida al villano más temible y memorable que ha dejado este 2015 cinéfilo (con permiso del Immortan Joe de Mad Max: Furia en la carretera). En definitiva, creo que Iñárritu acertó de pleno a la hora de confiar este valioso papel al actor británico, y éste ha sabido aprovechar la oportunidad ofreciendo un trabajo absolutamente fascinante. Espero que Hardy siga por el camino que le ha convertido en el actorazo que es, y que la Academia siga reconociendo a este tipo de intérpretes.

Christian Bale por La gran apuesta

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Tercera nominación –y me parecen muy pocas- para el camaleónico Christian Bale por su trabajo en La gran apuesta, uno de los contados papeles en los que vemos al Bale más “limpio” de cambios físicos (obviando ese característico ojo de cristal). Como parte de la histriónica y desatada película coral que es la película de Adam McKay, el papel de Bale resume conceptualmente a ese grupo de genios de las finanzas que vio venir la explosión de la burbuja económico-inomibiliaria a nivel mundial, y no hizo nada al respecto salvo forrarse a costa de ello. De este modo, Bale construye un personaje carente de humanidad y emociones, que hace lo que hace no por el dinero ni por satisfacción personal, sino porque simplemente sabe hacerlo, y quiere demostrar al mundo que puede. Sin embargo, y al igual que el de Ruffalo, creo que éste es de ese tipo de trabajos que encaja en el perfil de papel nominable pero que jamás, en ningún año se premiaría.

Olvidados

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Dentro de los olvidados de esta categoría tenemos a un actor que a día de hoy ya es, lamentablemente, un clásico dentro del “despiste” de la Academia a la hora de nominar, y no es otro que Paul Dano, actor que con su inmenso trabajo en Love & Mercy no hace otra cosa que consolidarse como el grandísimo actor de género que es y que, año tras año, es ignorado por alguna razón que se me escapa. Otro de los flagrantes olvidos de este 2015 ha sido el de Idris Elba por Beasts of No Nation, dentro de lo que puede verse como una “cobra” por parte de la academia a la incipiente incursión cinematográfica de Netflix –ha sido ignorada igualmente en el resto de categorías-. Por último, me gustaría rescatar el papel de Paul Giamatti en Straight Outta Compton, un trabajo brillante dentro de un reparto en estado de gracia que ha sido injustamente olvidado por la mayoría de premios (bien por esa nominación al SAG).

¿Quién ganará? Sylvester Stallone

¿Quién debería ganar? Mark Rylance