Abrir el telón de un Festival como el de Donosti tiene su aquel. Prisas, retrasos, colas ante el mostrador de acreditaciones, y todavía no son ni las nueve de la mañana (porque uno ya quiere colarse cuanto antes en el pase de prensa inicial en el Teatro Principal), incluso estar a punto de comerte el suelo en un par de ocasiones debido a que tus zapatillas resbalan con el piso mojado de la larga avenida del Boulevard. Pero los engorrosos primeros pasos tienen su recompensa cuando al abrir la taquilla del Kursaal con desgana uno no puede evitar abrir una sonrisa de oreja a oreja al tener entre sus manos un preciado muñeco de Doraemon. Cosas de críos, como las canicas de Zipi Zape que también nos han regalado (bueno, no lo flipemos, unas canicas normales y corrientes con el logo de la peli en la etiqueta) y cuestión de ilusiones, algo que sabe manejar como nadie el maestro Miyazaki. Pero vayamos por orden y comencemos hablando de la primera película del día.

NARCO CULTURA Shaul Schwarz (Estados Unidos). PERLAS.

Empezamos fuerte esta edición y por eso necesitamos que nos metan unos narcocorridos en vena para recuperarnos (nos los descargaremos al llegar a casa). Pero pongámonos serios, un muy interesante documental que retrata el vuelco que ha experimentado la zona de Ciudad Juárez en los últimos años, un fortín del crimen y la delincuencia donde corre la droga como el grifo de tu casa al abrirlo. Ojito derecho de los narcotraficantes del norte de México, para situarnos en el conflicto apuntemos que es la base de operaciones del cartel de Sinaloa, lacra que ha arrasado con cualquier negocio tradicional y digamos que ejemplar, obligados a cerrar o continuar como muertos en vida pagando tributo. Vecinos paralizados por el miedo y enclaustrados en sus casas, los cuales se podría asegurar que sinceramente no guardan esperanza alguna en el equipo de detectives, investigadores y forenses que a medida que avanza el documental van ofreciendo testimonio. “Esto tendrá que cambiar algún día”, se comenta en cierto momento, un deseo falto de credibilidad cuando un “No podemos arriesgar la vida de nuestros hijos” sale a la palestra. Crudo retrato de una realidad golpeada por los asesinatos, cadáveres que se amontonan en los cunetas y casos sin resolver, puesto que un pírrico porcentaje de estos crímenes son llevados antes un juez y ya digamos prácticamente inexistente las condenas. Este escalofriante panorama tiene su antítesis en el negocio indirecto de su impacto cultural, lo que da pie al título de la cinta, la idealización de unos actos deleznables por medio de cantantes de medio pelo que con sus corridos plagados de letras que vanaglorian de forma festiva a los grandes capos del narcotráfico desatan pasiones en las adolescente más allá de la frontera, ya en Estados Unidos. “Me gustaría ser esposa de un narcotraficante. No es nada malo, bueno, sí, pero viene de nuestra cultura, es algo que nos identifica”. “No conozco a nadie que no le gusten los narcocorridos”, así son algunas de las perlas que nos sueltan las quinceañeras latinas en la ciudad de Los Ángeles. Y refirámonos a los narcocorridos, lo que yo definiría sui generis como “el reggaeton de los narcotraficantes”, éxitos de masas cuyos beneficios a pesar de las reticencias iniciales no han podido ser ignorados por grandes compañías en Estados Unidos. Pérdida de valores en una sociedad que genera un enorme impacto en el espectador, aunque quizá parte de este efecto vaya desvaneciendo al mostrarse demasiado reiterativo con las andanzas de estas “estrellas de la música”, de todos modos un documental que merece un visionado.

THE WIND RISES Hayao Miyazaki (Japón) PERLAS

Y enseguida llegó la joyita de la jornada, y probablemente del Festival. El último largometraje de Hayao Miyazaki. El genio japonés de la animación, fundador de Studio Ghibli, icono del cine, se despide por la puerta grande. No voy a poner etiquetas y comparar ahora su calidad con el resto de títulos de su filmografía, eso mejor que sea el tiempo quien lo diga, pero personalmente me ha encantado. Conmovedora, tierna, mágica, nostálgica, entrañable, alegre y triste a la vez; en definitiva, muy emocionante, con momentos en los que las lágrimas me salían a borbotones. Su argumento sigue la trayectoria de un joven apasionado por la aviación desde que era un crío y como su pasión por volar se va a transformar en el deseo de construir aviones: “En construir los aviones más bonitos jamás hechos”, como él bien puntualiza. Es una película que cuenta con las señas de identidad de Miyazaki, desde el dibujo claro y colorista, los bellos paisajes, el respeto a la naturaleza -pues va a ser un terremoto el que desencadene la preciosa trama amorosa que envuelve al film- y esa historia que te toca la fibra. Cierta polémica ha traído en el país nipón el hecho de que cuente la biografía del ingeniero que terminó fabricando los aviones que combatieron durante la Segunda Guerra Mundial, algo que está claramente injustificado pues la película es la plasmación de una pasión, una vocación, un sueño, unos anhelos plasmados recurrentemente de modo onírico. Y es que cuando una película te parece muy buena poco más se puede extender uno. Únicamente añadamos que cuando llegan los créditos resulta imposible echar la llorera. Imprescindible.

THE FACE OF LOVE Arie Posin (Estados Unidos) PERLAS

Y después de dos películas tan intensas y el consiguiente descanso para zamparse un bocata y reponer fuerzas la verdad que servidor necesitaba algo ligerito, optimista, simpático, para descongestionar emociones. ¿Es lo que consiguió La mirada del amor? Sí ¿Fue suficiente? A lo mejor ¿Es buena? No demasiado. Pero es agradable de ver, distraída. Quizá el problema resida en su irregularidad y en su incapacidad para alternar drama y comedia. Supuestamente me refiero a un melodrama, en el que Nikki (Annette Bening) una restauradora de interiores que enviudó hace unos años se cruza con un hombre físicamente idéntico a su difunto marido (Ed Harris). Un encuentro que la lleva a una obsesión paranoica por conocer a este hombre con un desencadenamiento de hechos que acaba en el romance entre ambos. La chicha de la historia únicamente está en la pequeña intriga de descubrir cuándo este profesor de arte averiguará que su antiguo esposo no la ha abandonado -pues inicialmente ella le mintió- y obviamente, sobre todo, el impacto que generará el ver que está intentando sustituir su ausencia con alguien que en apariencia es la misma persona. Una resolución que pretender ser dramática pero llega en una escena bastante risible sin pretenderlo, aunque es justo reconocer que la última escena de la película ya fuera de conflicto es muy bonica. Por en medio, un vecino bastante entrometido, también viudo, pero muy simpático y encantador, algo que ofrece una deliciosa interpretación de Robin Williams (contadas apariciones pero todo un must), y una hija con realmente poco que contar. Y entre quieros y no puedo, risa por aquí y por allá, no quiero que te vean porque eres como mi marido y qué poca ética tienes personaje de Nikki, va pasando un rato majo disfrutando de la buenas interpretaciones de los protagonistas. Sólo eso y nada más, como diría el amigo Allan Poe.

ENEMY Denis Villenueve (España-Canadá) SECCIÓN OFICIAL

Y llegó la polémica. Aunque seguimos con clones. Pues en Enemy, Jack Gyllenhaal interpreta a un profesor de historia que descubre visionando una película que uno de los actores es clavado físicamente a él. Ahí comienza un drama psicológico muy perturbador basado en la novela El hombre duplicado de José Saramago que recuerda al cine de David Cronenberg y David Lynch, con un protagonista obsesionado con esta copia de sí mismo y que investigará hasta el delirio para descubrir qué esconde este extraño suceso. Una cinta que se toma su tiempo en contar lo que quiere y que ha generado mucha división entre la prensa por esto mismo y por las salidas de madre que puntualmente van sucediendo. Una propuesta interesante de ver, que irritará a cierto tipo de espectador como interesará a otro más abierto; si me tengo que decantar por uno de los extremos me quedo con el de los tomates frescos pues aunque no me ha entusiasmado tampoco desagradado, en absoluto. Una buena interpretación del señor Gyllenhaal, respaldado por las bellísimas Melanie Laurent y Sarah Gadon, que si bien no son más que un accesorio para acrecentar esta batalla creciente y violenta entre dos partes de una misma psique dotan de una carnalidad muy interesante a lo que se cuenta. Como curiosidad, el recuerdo a cierta anécdota sobre el productor de una conocidísima franquicia de superhéroes Para echarle un ojo.

THE ZERO THEOREM Terry Gilliam (Reino Unido-Estados Unidos-Rumanía) PERLAS

Ya cansados, cerramos con el experimento de Gilliam. Cinta futurista en torno a un genio de la programación, un ser misántropo y antisocial con tics que recuerdan al personaje prototípico de Woody Allen. Un hipocóndriaco especimen encarnado por Christoph Waltz más pasado que las castañas, quien responde a las órdenes del conocido como El Director, un Matt Damon con presencia casi nula a pesar del peso de su rol. Y es que aunque el film conserve estéticamente algunas de las señas de identidad de Terry Gilliam, mucho colorismo y chute de cyberpunk, viene a servicio de un argumento que además de nulo conduce a escenas del ridículo más bochornoso. Aunque no se traten de spoilers, sino de detalles que únicamente pierden el efecto sorpresa tras su revelación, advierto al lector de que voy a enunciar entre corchetes una serie de estos “momentos vergüenza ajena, quiero que saquen ya el GIF” [1. Matt Damon sentado con chaqueta de leopardo en sillón de leopardo poniendo cara de póker // 2. Christoph Waltz refiriéndose a sí mismo durante toda la película en primera persona del plural. Irritante // 3. Tilda Swinton con un consultorio médico virtual rollo la señorita Pepis // 4. La misma Tilda Swinton quedándose calva y lanzándose unas rimas; rap erótico festivo //  5. Christoph Waltz programando embutido en un disfraz de demonio // 6. Cierto personajes secundarios que aparecen solo para molestar y nadie sabe quiénes son ni de que van // 7. Escenario virtual a lo Tron de un Waltz en pleno tajo encajando ecuaciones en una dimensión de términos matemáticos // 8. Christoph Waltz en una playa tiene el planeta (o una pelota) en sus manos // 9. Waltz rompiendo cosas porque ya ha quedado para un maniconio // 10. Una rubiaca de MUY BUEN VER embutida en el mismo traje de diablo mencionado con anterioridad, disfrazada de enfermera sexy, con vestido de noche, en bikini… OIGAN, que eso es bueno)]. Vale, puede que me haya pasado con esta retahíla de barbaridades, muy gratuito todo, pero es que hablamos de una película mala, pero mala con ganas, con momentos de risa involuntaria y que por ello recomiendo encarecidamente para una noche de fiesta con colegas. Y si es con sustancias alucinógenas, mejor que mejor.

Y aquí os deja servidor hasta mañana, al ritmo de unos buenos narcocorridos y con las pilas a pleno rendimiento hasta que la falta de sueño y los cambios de temperatura terminen por minar a uno. Espero que tarde en llegar ese día. Nos leemos.