Llegaba la segunda jornada del festival 4+1 que venía marcada con la proyección especial en Madrid de Amor, la nueva película de Michael Haneke y ganadora de la palma de oro en el último festival de Cannes. El público acompañó a la expectación generada produciéndose el primer lleno en los Cines Golem en lo que llevamos de festival. Además también contamos con la presencia de la realizadora francesa Valérie Massadian que vino a presentar su película Nana.

 

TERRI

Tras ganar el premio de la crítica en el pasado festival de Gijón se presentaba en Madrid la comedia de Azazel Jacobs. Terri es un chaval con obesidad mórbida que vive completamente alejado del mundo. Viviendo con su tío enfermo y marginado en el instituto, tampoco hace demasiado por integrarse con los demás. Jacobs nos acerca con Terri a una juventud perdida, que cuando no destacan por ningún se sienten incapaces de encontrar su rumbo. Así Terri demuestra tener poco interés por nada, no le interesa el instituto y tampoco se preocupa lo más mínimo por su aspecto, llegando al punto de ir a clase en pijama.

Lo único capaz de despertar el interés de Terri por la vida es la aparición de un director de instituto que pronto se convertirá en una figura paternal. Pero los miedos a sentirse como un completo monstruo llegan de inmediato y se siente incapaz de mantener ninguna relación de ningún tipo ni de encontrar la amistad aunque ésta vaya a buscarla. Los últimos minutos de la cinta se convierten en una lección magistral, donde Terri, obsesionado y aterrorizado por su cuerpo se tiene que limitar a llorar ante la posibilidad de crecer ante el mundo. Terri no evoluciona jamás, por que realmente es incapaz de hacer.

Jacobs realiza una comedia divertida, pero también entrañable y muy sensible. Acercándose a la figura de la adolescencia sin caer en críticas de ningún tipo, ni cayendo en la fácil relación de depredador y presa. Lo que prohíbe a Terri evolucionar no es la limitación de su aspecto, ni los insultos de sus compañeros, a los cuales se enfrenta de manera totalmente indiferente. Lo que impide a Terri crecer son sus propios miedos surgidos a raíz del abandono de sus padres y el tener que mantener la casa en la que vive con su tío. Terri es el ejemplo de una adolescencia sin rumbo, pero con poquísimas ganas de encontrarlo.

NOTA: 8

 

LA DEMORA

Por primera vez en su filmografía el cineasta uruguayo Rodrigo Plá rueda en su país. En La Demora, Plá se acerca a una historia que pone la crisis como telón de fondo. Una madre soltera, con tres hijos tiene que encargarse también de su padre que poco a poco va perdiendo la memoria. Ninguneada por un estado que no la ofrece ninguna ayuda, se ve en la tesitura de tener que tomar una decisión bastante cuestionable y complicada, abandonar a su padre en medio de la calle para que los servicios sociales se puedan hacer cargo de él.

Pese a que la película tarda bastante en coger forma, el momento que empieza esa demora a la que hace referencia el título de la película todo toma un tono atroz. La esperanza de ese hombre, que espera en un banco helado de frío, preocupado por si a su hija le ha pasado algo y no ha podido ir a recogerla choca fuertemente contra la culpa y los remordimientos de esa hija que sabe que ha cometido uno de los actos más atroces que se podían cometer. El relato se vuelve agónico y en cierta forma terrorífico. Plá se vuelca por completo en esta historia pequeña, dónde la crisis atiza por completo a aquel que es incapaz de hacer frente al mantenimiento de su familia, mientras el estado se cruza de brazos sin hacer nada al respecto.

NOTA: 7

 

NANA

Como en cualquier festival que se precie no podía faltar una película pretenciosa rodada por algún cineasta con ínfulas de grandeza. Ese premio, hasta ahora, se lo lleva Nana de Valérie Massadian. La película, en poco más de una hora, que aún así se hace bastante eterna y difícil de soportar, nos cuenta la historia de una niña que vive sola con su madre en una casa en el campo en medio de la naturaleza. Intentando aunar de este modo infancia y naturaleza, de una manera que no cuaja, y es que toda la película se ve levantada por la libertad de la pequeña actriz que interpreta a la niña protagonista. Una niña que sin duda es adorable, pero que su aporte a la película es similar al que haría cualquier video de gatitos en youtube.

Aún así la película comienza de una forma bastante radical e impactante, con una gráfica matanza de un cerdo, en la que el disparo al pobre animal resuena con una sequedad terrible. Pero a partir de ese momento, la cinta la cinta deambula hasta su final sin saber muy bien en dirección continuar y sin que el espectador tenga constancia en muchas ocasiones que es realmente lo que nos quieren contar. La propia Massadian que presentó su película en el festival, confesó que a la hora de rodarla apenas tenía un guión de quince páginas, dónde sólo tenía claro el principio y el final de la película. Estos forman un curioso círculo muy bien hilado, pero un círculo en el que por el medio todo es paja.

NOTA: 4

 

AMOR

Michael Haneke es incapaz de renunciar a su estilo. Ver una película de él es saber que se va a sufrir. Posiblemente en este aspecto es la película más parecida a La Pianista que ha realizado hasta ahora. La historia de un matrimonio de ancianos, en el que ella poco a poco va perdiendo la vida, se traslada al espectador, no sólo con la rudeza de unas imágenes impactantes en las que el alemán aguanta al plano, llevando hasta el límite y moviendo el horror a la pantalla. Si no trasladando hasta el espectador todo el sufrimiento de las dos partes protagonistas.

Pero Amor cuenta con un mensaje inédito en la filmografía de Haneke. Hasta ahora siempre preocupado por ahondar dentro de la parte más oscura y malvada del ser humano, la más terrorífica, desde esa infancia de La Cinta Blanca, la adolescencia de El Video de Benny o simplemente el morbo generalizado con Funny Games. Amor en realidad es una película terriblemente optimista. La rudeza y el sufrimiento que muestra sin ninguna compasión, se ve intercalada con un mensaje en el que el amor aguanta los empujes de la vida, llevado hasta el límite en su epílogo final.

Siempre desde esa tortura psicológica, desde ese dolor físico que tanto disfruta mostrándonos. Amor realmente se convierte en un canto a la esperanza, a que el amor es algo capaz de aferrarnos a la vida totalmente. Así, todas las acciones de un espectacular Trintignant (increíble en su papel, tanto él como Emmanuelle Riva, dando un recital impresionante de interpretación), son realmente actos movidos por el amor a su esposa, su incapacidad a separarse de ella, su sufrimiento cada vez que ve el dolor en ella, hasta su terrible acto final, no existe otra cosa que le mueva que la versión más pura del amor.

NOTA: 10