Películas como Godzilla, 10.000 o 2012 han hecho que muy pocos aficionados al Séptimo Arte se tomen en serio a Roland Emmerich. A pesar de que en su filmografía podemos encontrar alguna que otra excepción, como El patriota o Anonymous, el director de origen alemán nunca ha conseguido hacer algo que realmente valga la pena. Aún así una servidora nunca se ha considerado del sector que le machaca porque sí, a pesar de las horas de vida que he perdido viendo algunas de sus películas. Por eso, decidí enfrentarme al visionado de su nuevo trabajo, Asalto al poder, con temor pero también con cierta curiosidad. Se trata de una película plagada de tópicos y situaciones absurdas pero que acierta en aquello en lo que fallan (casi todos) sus demás filmes: jamás se toma en serio a sí misma. White House Down es, si no la única, una de las pocas películas del director que sabe lo que es desde el primer minuto, una auto-parodia del género que no pretende nada más que entretener y divertir al espectador con muchos tiros y peleas y chistes tontos pronunciados por grandes estrellas. ¿Esto quiere decir que Asalto al poder es buena? No, pero tampoco mala. Esta cinta está ligeramente por encima de la media de muchos de los trabajos de Emmerich, y sin ser gran cosa consigue lo que se propone. Si el público va al cine con la simple pretensión de pasar el rato, sin preguntarse ni una sola vez “por qué”, seguramente lo pasará en grande.

El amor de Emmerich por destruir, ya no sólo la Casa Blanca, sino todo aquello que se le pone por delante brota en Asalto al poder con una intensidad inusitada. La película no escatima en espectacularidad, y es que el sello del realizador se tiene que notar. White House Down no da respiro, y aunque tiene momentos muy prescindibles (desgraciadamente el drama familiar nunca falta), es un thriller de acción absurdamente entretenido, una cinta palomitera ejecutada con bastante acierto que no hay que ver con el ojo crítico. Esta vez Emmerich ha contado con dos actores de peso en la actualidad, Channing Tatum, que aunque pueda suscitar dudas como posible héroe de acción, en este largometraje cumple a la perfección con su cometido, y Jamie Foxx, el Presidente de Estados Unidos más divertido e inverosímil que se haya visto nunca en la pantalla grande.

En Asalto al poder un grupo de terroristas ha conseguido tomar el edificio “más seguro del mundo” y sus acciones harán que cunda el pánico tanto en el país como en el resto del mundo. John Cale (Tatum), que aspira a formar parte del equipo de seguridad del Presidente de Estados Unidos, se encuentra con su hija en la Casa Blanca cuando ésta es atacada. De él dependerá no sólo la vida de su hija, sino también la del Presidente.

White House Down llega a la cartelera claramente desfavorecida por otro estreno con el que comparte temática y que llegó a las salas hace unos meses: Olympus Has Fallen (Objetivo: La Casa Blanca). El problema no radica en la pérdida de novedad, porque al fin y al cabo que destruyan la Casa Blanca es algo que ya hemos visto en numerosos filmes, el problema es que la acción está desarrollada de manera muy similar en ambas películas, con sus buenas dosis de patriotismo y con el héroe cotidiano que puede con todos los malos (aunque por norma, es lo que toca). La comparación es inevitable, aunque en este caso una servidora se inclina más por el trabajo de Emmerich que por el de Antoine Fuqua (también muy efectivo dentro de sus limitaciones). Y aunque las dos películas tienen puntos fuertes diferentes, la proximidad de estrenos hará que muchos espectadores que han visto la cinta protagonizada por Gerard Butler, tengan la sensación de estar viendo otra vez lo mismo.

Asalto al poder, que durante sus primeros minutos no pierde el tiempo y da una buena clase de historia norteamericana al espectador, despliega sus cartas en seguida. Y aunque nos chirríen ciertos hechos, los giros resulten previsibles y fuera de la acción la película carezca totalmente de interés, su irrefrenable ritmo hace que tampoco te cuestiones demasiado tiempo por qué ocurre ésto o lo otro. White House Down vale la pena por sus frases irrisorias (el “get your hands off my Jordans” dicho por el Presidente es algo que pocos pasarán por alto, o la auto-referencia de Emmerich a Independence Day) y por sus más que aceptables escenas de acción, en las que Tatum sorprenderá a más de uno por la agilidad de sus movimientos y su convincente labor como protagonista del cotarro. A Asalto al poder tampoco le falta la emoción de telefilm y aunque su trama resulta mucho más interesante y actual que por ejemplo, la de Objetivo: La Casa Blanca, poco importa, porque lo olvidaremos en favor de la diversión que ofrece. La inverosimilitud de los hechos (se despachan Presidentes como si fueran butifarras) y las gracietas por parte del personaje de Foxx conseguirán que nos olvidemos de ese final tan blandito y aplaudamos por el exceso, porque en definitiva, eso es lo que es Asalto al poder, una locura más de Emmerich pero mucho más divertida y entretenida que todo lo que ha hecho anteriormente.

Lo mejor: La persecución que tiene lugar en el jardín de la Casa Blanca.
Lo peor: Amena pero justa.

2.5_estrellas

Ficha Técnica:

Título Original: White House Down Director: Roland Emmerich Guión: James Vanderbilt Música: Harald Kloser, Thomas Wanker Fotografía: Anna Foerster Intérpretes: Channing Tatum, Maggie Gyllenhaal, Jamie Foxx, James Woods, Joey King, Richard Jenkins, Jason Clarke, Lance Reddick, Falk Hentschel Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 13/09/2013