Siempre es un evento interesante cuando el ya veterano director Roman Polanski estrena nueva obra,  ya sea por lo polémico del simple hecho de que el director prófugo pueda rodar largometrajes aún, como por la extensa y preciada obra de uno de los directores más versátiles que ha dado el cine moderno. Capaz de reinventar el género de terror, así como de hacer algunos de los mejores dramas que nos ha dejado el cine americano, como Chinatown (1974) o El Pianista (2002), esta vez se enfrenta con un drama judicial de época, un registro mucho más clásico al que nos tiene acostumbrados.

En 1894, el capitán Alfred Dreyfus es acusado de traición por ser un espía alemán y condenado a cadena perpetua en una isla de la Guayana Francesa. El Coronel Georges Picquart (Jean Dujardin) el encargado de liderar la unidad que le descubrió, se encuentra con que se siguen pasando secretos militares a los alemanes y, por lo tanto, con la inocencia de Dreyfus.

 

J’Accuse (con el título español de El oficial y el espía) viene de recibir el Gran Premio del Jurado en Venecia, así como el premio FIPRESCI y algunas buenas críticas en sus primeros preestrenos, galardones con los que no acabo de estar del todo de acuerdo.

Si bien el guión funciona bien en cuanto a que tiene y desarrolla los elementos fundamentales para que una historia avance y sea entretenida, se pierde en el más absoluto academicismo, sin adentrarse en la psicología de los personajes, algo que el cine de Polanski ha hecho siempre con maestría. Glorifica valores manidos como el honor mientras da vueltas sin darle complejidad a los temas que quiere tocar. No obstante, el final hará las delicias de los que disfrutan con el cine judicial, en un tercer acto donde se deja ver un poco el talento de Polanski para la puesta en escena y a un Jean Dujardin que, como siempre, hace un buen trabajo.

 

El realizador franco-polaco desarrolla en El oficial y el espía uno de sus trabajos más flojos en cuanto a narración audiovisual. Se puede ver el presupuesto bien aprovechado en la dirección de arte y la acertada ambientación, pero en ningún momento se siente que aporte a la narración más que de forma anecdótica. Su academicismo convierte a este film en algo teatral y frío, con una invisibilidad y planteamiento común,  un hecho extraño, ya que estamos hablando de uno de los realizadores más hábiles convirtiendo obras de teatro en puro cine, como ya pudimos ver en Un Dios Salvaje (2011) o La Muerte y la Doncella (1994).

Es difícil hablar de esta película sin hablar de la vida del propio autor, ya que se nota en todo momento que Polanski nos quiere transmitir el mensaje a la fuerza de que relacionemos lo que vive Dreyfus a lo que vive él mismo desde hace décadas, algo que, no solo puede volverse algo desagradable dependiendo de la opinión de cada espectador sobre el tema, sino que está hecho de una forma que no permite reflexión al respecto, no hay grises, solo es blanco o negro.

 

En definitiva, El oficial y el espía es una película disfrutable, con una narración ágil y efectiva, propia de un director experimentado, pero que al acabar sientes que has estado viendo un film plano y algo olvidable, pese a que el desenlace mejore la receta.

Crítica escrita por Jaume Maneja

Título original: J’Accuse  Director: Roman Polanski Guión: Roman Polanski Música: Alexandre Desplat Fotografía: Pawel Edelman Reparto: Jean Dujardin, Louis Garrel, Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, Hervé Pierre, Wladimir Yordanoff, Didier Sandre, Melvil Poupaud, Eric Ruf, Mathieu Amalric Distribuidora: Caramel Films Fecha de estreno:  01/01/2020