El Hotel Beverly Hilton de Los Ángeles volvió a convertirse el pasado día 15 de Enero en la sede de los premios que otorga la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood, los Globos de Oro. A muchos nos tocó trasnochar pero las veladas de cine y televisión (casi) siempre valen la pena, ya solo con Ricky Gervais como maestro de ceremonias la diversión estaba asegurada, y aunque estuvo más calmado que el año pasado, el británico consiguió amenizar una gala que podía haber sucumbido ante el aburrimiento fácilmente. Pero antes de Gervais las celebrities de Hollywood tenían una cita en la Alfombra roja, de esa forma daba comienzo la noche de los Globos de Oro 2012.

A la una de la madrugada (hora española) Ricky Gervais ya hacía acto de presencia en el Beverly Hilton, el presentador optó por un traje negro y granate que destacaba enormemente sobre el negro al uso que lucieron la mayor parte de los asistentes masculinos (con contadas excepciones, véase Viggo Mortensen, nada acertado pero diferente). El desfile de estrellas continuó durante casi una hora, y contemplamos maravillados la belleza de actrices como Emma Stone, Kate Winslet o Jessica Alba, y no tanto la de Nicole Kidman o Madonna. Cine y televisión se mezclaron en una noche en la que dominó el negro y los vestidos sirena (Tina Fey, Sofia Vergara) y donde las parejas hollywoodienses aprovecharon para hacerse notar, como Brad Pitt y Angelina Jolie, que se mostraron cariñosos toda la noche. Y así, después de haber visto pasar a gente como Steven Spielberg, Martin Scorsese, Michelle Williams, Seth Rogen, Joseph Gordon-Levitt, Colin Firth, Steve Buscemi o Bryan Cranston, entre otros, llegaba a su fin la lluvia de flashes, los Golden Globes comenzaban.

Se abrieron las puertas y Ricky Gervais se dirigió a su micrófono, comenzó preguntando retóricamente a los asistentes si estaban nerviosos: “No lo estéis, vosotros no sois los protagonistas”. El monólogo inicial de Gervais era uno de los momentos más esperados de la gala, tras la polémica que suscitó su trabajo en la gala del año pasado era inevitable no esperar cualquier cosa, y aunque el actor se mostró más precavido que la última vez, soltó algunas perlas difíciles de olvidar. Su primera ‘víctima’ fue Kim Kardashian, a quién nombró en más de una ocasión en su discurso de apertura: “Los Globos de Oro son a los Oscar lo que Kim Kardashian a Kate Middleton: más ruidosos, más inútiles, más borrachos y más fáciles de comprar”. Entre risas del público y de él mismo, el británico hizo gala de su humor con menciones hilarantes sobre Eddie Murphy, Adam Sandler y su veto express de los Globos de Oro: “Me han advertido de que si insulto a alguno de vosotros, u ofendo a algún espectador, me invitarán el año que viene”, y después de eso se sacó una lista de normas que leyó y con las que bromeó con un desparpajo apabullante. También hubo tiempo para las series, de Boardwalk Empire dijo: “Trata sobre inmigrantes que vinieron a América hace como 100 años y se involucraron en delitos y corrupciones y se hicieron un hueco entre la alta sociedad. Pero basta de hablar sobre la Asociación de la Prensa Extranjera… Hacen muchas obras de caridad y son una organización sin ánimo de lucro… justo como la NBC”, Gervais estaba cumpliendo. Terminó su discurso presentando a Johnny Depp, preguntándole si ya había visto The Tourist y recibiendo un gran aplauso por parte del público. Comenzaban los premios.

El primero (a Mejor actor de reparto) se lo llevó Christopher Plummer por su magnífica actuación en Beginners, el actor recogía así su primer Globo de Oro a los 84 años, acordándose del resto de nominados y de su compañero de reparto, Ewan McGregor. Y llegó el turno de las series, la Mejor actriz en serie de comedia fue Laura Dern por Enlightened, el galardón a la Mejor mini-serie fue, una vez más, para Downton Abbey, pero Kate Winslet tenía asegurado el de Mejor actriz en mini-serie por Mildred Pierce, premio al que debe sumar el Emmy ganado en septiembre por este mismo papel. Melissa McCarthy y Paula Patton entregaron el premio a Mejor actor en serie dramática a Kelsey Grammer por Boss, lo que sorprendió a muchos al imponerse a hombres como Bryan Cranston (Breaking Bad), Steve Buscemi (Boardwalk Empire) o Damian Lewis (Homeland), y a la Mejor serie dramática, donde inesperadamente Homeland ganó el galardón. Estaba convencida de que el ganador estaría entre Game of Thrones y Boardwalk Empire, sus temporadas han sido absolutamente maravillosas y cuesta imaginar que alguna otra serie tenga o supere (como en este caso) la calidad que HBO ofrece con ellas. 

Adam Levine y Jimmy Fallon entregaron, con mucha soltura y ritmo, el premio a la Mejor BSO, que muy merecidamente ganó Ludovic Bource por The Artist, su discurso fue uno de los más curiosos de los Globos de Oro 2012, buscando un papel en su chaqueta y con un “Lo siento, pero soy francés” comenzó el discurso de agradecimiento en un inglés bienintencionado pero chapucero, aunque con mucho mérito, más de uno se habría quedado en el thank you, chapeau para Ludovic. El premio a la Mejor canción se lo llevó Madonna por Masterpiece.

Daban las tres de la madrugada en los relojes españoles y aún quedaba noche para largo, Brad Pitt salió con bastón en mano y presentó Los Idus de Marzo dejando una sonrisa en la cara de George Clooney. Idris Elba recogió su Globo de Oro por Luther en la categoría de Mejor actor en mini-serie y Peter Dinklage el suyo por Game of Thrones, el actor se llevó una gran ovación al subir al escenario, y es que no todos los días se gana (merecidamente) a actores de la talla de Guy Pearce, Paul Giamatti o Tim Robbins.

La noche no estaba sorprendiendo, pero gente como Seth Rogen hicieron que todo fuera más llevadero, su “hola, me llamo Seth Rogen y estoy intentado esconder una enorme erección” al presentar el premio a Mejor actriz en comedia o musical junto a la guapísima Kate Beckinsale levantó una sonora carcajada entre los presentes. El premio se lo llevó Michelle Williams por My Week With Marilyn, quien se acordó muy tiernamente de su hija y de todo el equipo que participó en la película. George Clooney se encargó de que no borrásemos la sonrisa tras la broma de Rogen cuando le vimos salir con el bastón de Brad Pitt para presentar Moneyball. A altas horas de la noche le tocó a Steven Spielberg subir al escenario para recoger su premio a la Mejor película de animación por Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio, y no dudó en mencionar a su compañero Peter Jackson, y a parte del elenco, como Jamie Bell y Andy Serkis

Woody Allen no pudo recoger su premio a Mejor guión por Midnight in Paris pero Jessica Lange sí el de Mejor actriz secundaria (TV) por American Horror Story, con dos presentadores de lujo como Felicity Huffman y William H. Macy, que se lanzaron a cantar la nominación. La segunda aparición de Madonna estuvo precedida de un picante Gervais que la presentó así: “Ella siempre está de moda, es una chica materialista y es como una virgen”, carraspeando en este último comentario, Madonna se la devolvió diciendo que si creía que era virgen, debería ir hacia allí y hacer algo al respecto. Y mientras veíamos a Ricky corretear por detrás de la cantante, se anunció la ganadora en la categoría de Mejor película extranjera: A Separación. Acto seguido el ganador de 5 Globos de Oro, Dustin Hoffman, entregó el premio a la Mejor actriz en serie dramática a Claire Danes por Homeland. Minutos después dos de las mujeres más queridas de la televisión actual, Jane Lynch y Tina Fey aparecieron guapísimas para otorgar a Matt LeBlanc su premio a Mejor actor en comedia (TV) por Episodes

Eran casi las cuatro de la madrugada y Bradley Cooper hizo entrega a Octavia Spencer de su Globo de Oro a Mejor actriz de reparto por The Help, fue sin duda uno de los momentos más bonitos de la noche, con una Octavia incrédula y enormemente agradecida que se llevó una ostentosa ovación. Para algunos el mejor momento de la velada llegó cuando Sidney Poitier apareció en el escenario, entre aplausos y todo el público levantado, para hablar directamente al Premio Honorífico del año: Morgan Freeman, quien escuchaba sus palabras realmente emocionado. Junto a Poitier, Helen Mirren presentó el vídeo homenaje a toda la carrera del actor, un vídeo que hizo hizo llorar a muchos mientras recordaban sus magníficas actuaciones en películas como Paseando a Miss Daisy, Million Dollar Baby o Cadena perpetua, que arrancó aplausos entre los asistentes, cinco minutos en los que el silencio era obligado, la voz en off más carismática de Hollywood era el protagonista. Seguidamente, un monstruo de la interpretación se levantaba para recoger el premio Cecil B. DeMille, entre una lluvia de aplausos y miradas, como las de Tim Robbins o Meryl Streep. Freeman se dirigió a Poitier y declaró que a partir de ese momento ese premio también era el de Sidney Poitier. Y comenzó diciendo que en la gran pantalla había interpretado muchos papeles: “He salvado el mundo, he sido Nelson Mandela, el presidente de los Estados Unidos e incluso Dios”. Freeman deleitó a todos con un discurso elegante y cercano, ¡enhorabuena Morgan!

Ya quedaba menos para llegar a los premios más importantes de la noche cuando apareció Robert Downey Jr. para presentar The Artist con un humor pícaro (“Chaplin, Hitchcock, Ford, Wilder, Downey…”). Angelina Jolie fue la encargada de anunciar al Mejor director, premio que se llevó Martin Scorsese por su preciosísima Hugo, imponiéndose así a George Clooney, Woody Allen, Michel Hazanavicius y Alexandre Payne. Scorsese consiguió levantar al público, al que se mostró realmente agradecido.

Otro de los momentos claves de la ceremonia llegó cuando Ricky Gervais presentó a Antonio Banderas y Salma Hayek: “Admiro su trabajo desde hace muchos años y acabo de hablar con ellos por primera vez. Estoy encantado. Son especimenes sensacionales y tienen un talento extraordinario. Y probablemente son muy interesantes. El problema es que no entiendo lo que dicen”. Banderas no dudó en responderle recitando a Calderón de la Barca, hecho que suscitó carcajadas entre el público. Y de un momento cómico se pasó a otro cuando Sofia Vergara y todo el equipo de Modern Family recibió el premio a la Mejor comedia (TV), y decidieron agradecerlo en dos idiomas, con una traducción más que dudosa por parte de Steve Levitan.

Jessica Biel se encargó de recitar el nombre del ganador a Mejor actor de comedia: Jean Djuardin por The Artist. En su discurso Jean contó que cuando empezó a hacer cine le dijeron que no triunfaría porque su cara era demasiado expresiva, Djuardin sorprendió con unas palabras increíblemente emotivas (grabadas por su mujer con el móvil), con acento francés incluido. La penúltima intervención de Ricky Gervais no defraudó, sobre el siguiente presentador el británico dijo: “Las mujeres se derriten por él. No lo entiendo. Le deseo buena suerte… Es muy racista. Lo digo en serio, un racista de la peor clase. Hasta le he visto golpear a un gatito ciego. Por favor, den la bienvenida al malvado Colin Firth”. Firth se la devolvió, al igual que Madonna y Antonio Banderas, pero con el humor siempre presente. El actor de El discurso del rey entregó a Meryl Streep el Globo de Oro a Mejor actriz dramática por La dama de hierro, sumando así nada menos que 8 galardones y 26 nominaciones. A Meryl se le olvidaron las gafas, pero consiguió dar un discurso maravilloso, del que también recordaremos la vergüenza de David Fincher al no pasar la gafas a la actriz.

Jane Fonda se encargó de entregar el último premio en comedia de la noche. El Globo de Oro a la Mejor comedia del año fue para The Artist, y nadie dijo nada, nadie se quejó porque la cinta francesa era la justa vencedora, y disfrutamos como niños viendo jugar a Djuardin con el perro de la película. Natalie Portman, con un vestido rosa preciosísimo, otorgó el premio a Mejor actor en drama a George Clooney por Los descendientes, quien se acordó de Brad Pitt en su discurso y dijo considerarse fan del actor (y quién no), también tuvo palabras para Michael Fassbender, haciendo la broma de la noche sobre su desnudo frontal en Shame: “Sé honesto Michael, tú juegas al golf con las manos en la espalda”. Clooney terminó pero la película que le había dado su premio no, la cinta volvió a ser la protagonista cuando apareció Harrison Ford, último presentador de la noche, para nombrar a la ganadora al Mejor drama del año: Los descendientes.

Y así terminaban los Globos de Oro 2012. Una gala sencilla pero agradable que gracias a la complicidad entre los asistentes supo regalarnos momentos inolvidables. Los resultados no sorprendieron, y los que lo hicieron no fue precisamente para bien, este año no ha habido una clara favorita porque los premios han estado muy repartidos pero sacamos en claro que no debemos perdernos ni The Artist, ni Los descendientes. Por último, quiero dar las gracias a todos los que hayáis aguantado leyendo todo esto, la gala mereció mucho la pena, por eso recordarla, sea de la forma que sea, hará de todo menos mal.