Arranca el duodécimo festival de cine europeo de Sevilla, y lo hace con un programa por delante tan ecléctico como interesante. Hoy, en su primera jornada, hemos podido asistir a un trío de óperas primas que, para bien o para mal, no ha dejado indiferente a nadie. Buen comienzo.

Les deux amis

Deus Amix

Empezamos con la ópera prima del actor Louis Garrel (Saint Laurent, Soñadores), que ha servido de película inaugural de esta edición. El film narra la complicada relación entre Clement y Mona, una chica que lleva una vida difícil de encajar con las ambiciones románticas de aquél. Llegado el momento, Clement pide a su mejor amigo Abel que le ayude a conquistarla, lo cual pondrá a prueba su amistad.

A pesar de lo manido de su premisa, Garrel consigue elevar a sus personajes por encima de la trama gracias a un inteligente guion que transcurre elegantemente a través de un tono que fusiona la dramedia romántica y un entrañable retrato de la amistad y que, a su vez, describe una inteligente evolución de sus personajes a través de sutiles detalles que poco a poco van añadiendo profundidad a los mismos y a la relación que se va tejiendo entre ellos.

En definitiva, es ésta una pequeña joya cuya mayor virtud descansa en el gran trabajo de su trío protagonista –especialmente ella, Golshifteh Farahani – y en la química entre ellos, los cuales se lo deben todo a un guion que ha sabido desmarcarse de lo que muy fácilmente podría haber sido una película del montón y que, finalmente, acaba recordándome en espíritu a la gran Jules et Jim de Truffaut. Una ópera prima a tener en cuenta, sin duda.

Dead slow ahead

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Seguimos con Dead slow ahead, un documental (por llamarlo de alguna forma) que aborda la rutina de un carguero de tripulación mayoritariamente asiática. Honestamente, no entiendo en ningún momento lo que me quiere contar y transmitir el director con una película cuya narración carece prácticamente de argumento y de diálogos y que, básicamente, se basa en una sucesión de planos desconectados entre sí que pretenden reflejar la cotidianeidad de una tripulación con la que no conecto en ningún punto del metraje.

Soy consciente de que estamos hablando de cine experimental, y es innegable que hay imágenes y planos de gran belleza a lo largo de sus setenta y cinco minutos de duración, pero he de reconocer que, haciendo balance, lo más destacable que Dead slow ahead despertó en mi fue aburrimiento. Claramente, no es para mí.

Rams (El valle de los carneros)

Rams (El valle de los carneros)

Y terminamos con Rams, película premiada en Cannes (Un certain regard) y que recientemente obtuvo la Espiga de oro en el festival de cine de Valladolid. La historia de Rams discurre en un aislado pueblo de Islandia, a través de la particular relación existente entre dos hermanos pastores que llevan sin hablarse cuarenta años, a pesar de vivir uno al lado del otro.

Muy interesante historia costumbrista que, a pesar de su aparente sencillez, logra construir un film que no deja de sorprender a lo largo de su hora y media de duración. Esto último se debe en buena medida a la extraña relación existente entre los dos hermanos protagonistas, la cual dará lugar a un humor negro que, lejos de contrastar con la gravedad del contexto narrativo, consigue añadir un agradecido tono de humor negrísimo que funciona como contrapunto a lo absurdo de ese eterno silencio entre ellos. Muy acertada también la forma en que utiliza a las ovejas como alegoría de aquello por lo que merece la pena luchar y tragarse el orgullo, así como catalizador emocional a través del cual progresa ese nexo fraterno-filial.

Quizás la mayor pega que puedo encontrarle a Rams es su falta de sutileza a la hora de moverse a lo largo de su abanico tonal, lo cual da lugar a cierto desconcierto a la hora de conectar con ciertos momentos de la película. Por lo demás, creo que se trata de una original y sorprendente ópera prima que consigue en todo momento estar a la altura de sus pretensiones.