Está bastante claro que Carlos Vermut es uno de los autores más prometedores de nuestro cine. Hace tan sólo siete años dio el salto a la gran pantalla con Diamond Flash y su segunda película Magical Girl le consolidó como un director de calado. Su nueva propuesta se estrenó el pasado viernes y fue presentada anteriormente en el Festival de San Sebastián donde obtuvo el premio Feroz Zinemaldia.

La cantante Lila Cassen sufre una aguda amnesia. Dentro de dos meses comenzará una gira que pondrá punto y final a un retiro de más de diez años. El problema es que Lila ya no sabe ser Lila; no recuerda sus pasos, canciones o gustos. En medio de un intento por encontrar información sobre su propia psique topa con Violeta, una talentosa admiradora que trabaja en un karaoke de Rota.

A pesar de que la premisa es interesante, no es tan bueno el engranaje que la constituye. Resulta relativamente sencillo adivinar los derroteros que va a tomar la historia; mentiríamos si dijésemos que no echamos de menos las sorpresas que contenían Magical Girl, un puzzle hecho guion que poco tiene que ver con su nueva obra. Sí perdura esa acidez que tiene su máxima representación mediante la hija de Violeta, una furiosa y mimada joven interpretada por Natalia de Molina, actriz prolífica a tener muy en cuenta. Este detestable personaje es un catalizador que acelera, desestabiliza e intensifica el desarrollo de una trama de ritmo pausado. Najwa Nimri, Eva Llorach y Carme Elías conforman este reparto que francamente está a un nivel muy alto. Todas y cada una nos regalan una serie de recitales interpretativos, y es su trabajo el que sobresale por encima del resto.

Otro de los aspectos más cuidados de la película es su banda sonora, música compuesta por el portentoso Alberto Iglesias, compositor consolidado que ha conseguido gracias a su melodía impregnar toda la atmósfera con un tono sutil pero fantasmagórico. Además él mismo se ha encargado de arreglar el tema principal de la película. La música y la ya mencionada interpretación son los aspectos más destacables en una película que podría haber dado más de sí.

No es que Quién te cantará sea una película mala, nada más lejos de la realidad. Resulta imposible decir esto de una obra tan estética donde priman los encuadres simétricos y brutalmente cuidados. Sin duda Carlos Vermut es un director detallista. La película peca de imperfecta por culpa del guion; un buen punto de partida se vuelve algo torpe a consecuencia de su previsibilidad y ritmo, un ritmo que se torna más trepidante conforme se acerca el clímax. Desgraciadamente dicha fuerza emerge demasiado tarde… El espectador más despistado puede que ya no esté implicado en su desarrollo. Además sus personajes son tan misteriosos que realmente no llegas a saber gran cosa sobre ellos, hecho que provoca una falta de empatía que se acusa durante toda la película. Sí es interesante que termine en el mismo lugar que empieza: una preciosa playa. A pesar de esto no se engañen pensando que la estructura tiene forma circular ya que la linealidad predomina a lo largo de todo su desarrollo.

Pese a estos detalles Quién te cantará es una cinta preciosista, delicada, ácida, con toques hipnóticos y oníricos. Tan sólo por su banda sonora y elenco ya merece la pena. Además los dos números musicales que tiene consiguen poner la piel de gallina hasta al más escéptico.

Crítica escrita por Isabel García

Título original: Quién te cantará Director: Carlos Vermut Guion:  Carlos Vermut Música:  Alberto Iglesias Fotografía: Eduard Grau Reparto:   Najwa Nimri, Eva Llorach, Carme Elías, Natalia de Molina, Julián Villagrán, Vicenta N’Dongo, Inma Cuevas, Ignacio Mateos, Catalina Sopelana Distribuidora: Caramel Films