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Imaginad trasladar la estética y temática del noir clásico al color bajo la atenta mirada del escritor James Ellroy y un cásting de alta calidad. En 1997 aterrizó en nuestros cines una obra que, a medida que han ido pasando los años, ha aumentado más y más su buena reputación hasta convertirse en una de las referencias claves del noir moderno que ha influenciado en varios niveles a muchas otras películas u obras de otro tipo. L.A Confidential captura la esencia de lo clásico y lo remueve en un cóctel de modernidad sabrosísimo.

La película de Curtis Hanson viaja a los años 40 para enseñarnos todo lo que hay bajo la fachada de la policía y sociedad de Los Ángeles, donde tres policías se ven envueltos en una trama de investigación, corrupción e intriga. Uno de los más notables logros de la película es que, en los primeros minutos y bajo la narración de un Danny DeVito inspirado, sabemos qué nos vamos a encontrar: una desmitificación de la sociedad de alto standing en una ciudad de estrellas, manchada entre los callejones y moteles por las drogas, las convicciones moralmente incorrectas de la época y la corrupción absoluta. Hush-Hush, secretísimo, la revista de cotilleos de la ciudad refleja el deseo candente de la población de descubrir los trapos sucios, de mirar tras el telón y darte cuenta de que no existe tal mundo sino que todo es un gran decorado, oscuro. Quizás una manera de situarnos en uno de los instintos más básicos que empuja el noir por descubrir que detrás de la ordinariez se encuentra lo asombroso, que en lo rutinario está escondida una verdad extraordinaria. Y que tras esas revelaciones, la vida sigue. Tanto James Ellroy como Brian Helgeland trasladan de forma magnífica la parte menos glamurosa de una época llena de glamour.

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No es solo la ambientación el gran triunfo de L.A Confidential, lo es su gran capacidad de adaptación del cine negro clásico a la época contemporánea. Visualmente no esconde que a la película le gustaría ser en blanco y negro, y el constante uso de la iluminación marcada por claroscuros, sombras de persianas en la comisaria o la neblina iluminada al máximo a través de una puerta en el tiroteo final denotan una fascinación por los creadores de la película en referenciar al estilo propio de Sed de mal o El Tercer Hombre. Lo más interesante es el trabajo de personajes. Tenemos a tres protagonistas, y cada uno de ellos representa una parte del arquetipo del personaje principal del cine negro. Guy Pearce da vida al uso de su inteligencia para buscar la justicia absoluta como policía honrado, Russell Crowe adopta la metodología física del personaje y la violencia como un medio para conseguir la justicia según su dictado moral, y Kevin Spacey la habilidad social, ironía y capacidad de deducción e investigación. Y, curiosamente, los dos primeros son cada vez más atraídos hacia la corrupción y un final maldito. La diferencia entre el personaje de Spacey y sus dos otros compañeros, es que éste comienza formando parte de una espiral de sobornos para acabar encontrándose como el policía que pretendía ser. Es curioso, pues su personaje hace el camino inverso al común respecto al género, pero su destino es el más fatídico. Esto es, seguramente, por dar lógica a la idea de que no hay lugar para la bondad en una ciudad como Los Ángeles, donde, aun buscando la honradez y justicia, tus métodos no acabarán siendo de lo más ortodoxos. Es importante remarcar también que los dos personajes de Guy Pearce y Russell Crowe se ven arrastrados por, obviamente, la aparición de la femme fatale, interpretada por una magnífica Kim Basinger, y todos ellos llevan a sus espaldas una trama de investigación para destapar la verdad que todo aquél que sea escritor, guionista, o simplemente un estudioso del cine ha de estudiar.

La grandeza de L.A Confidential es tal gracias a la re-lectura de los elementos del cine negro clásico, adaptando su característica más importante como es la del personaje principal a una visión por estratos en forma de tres personajes distintos. Esta decisión aumenta la posibilidad analítica del film, traspasando la barrera de lo que podría ser una típica adaptación de género a una renovación de las normas establecidas, un hito a veces olvidado bajo la sombra de otras producciones no menos importantes, pero que no tienen nada que envidiar a una película cuya puesta en escena es enérgica, fiel a un espíritu, una representación de la cara oscura de una época de luces y flashes, y una estructura de personajes perfectamente elaborados que empujan una trama apasionante con todo aquello que nos engancha del noir. Una obra maestra que merece un lugar privilegiado entre las grandes del género.