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Hay algo en las tres películas que Scott Cooper ha dirigido hasta el momento que demuestra que es un realizador en búsqueda de un clara identidad fílmica. Sin embargo, y pese a los puntos en común que muestra durante su escasa filmografía (la desheroeización del individuo, el retrato sucio y fulminante de las clases bajas), parece que aún el realizador no sabe encontrar la tecla adecuada para hacer que sus películas se sientan propias, como tampoco para que acaben de despegar. Es curioso que, además, estas tres películas partan de ser sobre el papel ideas realmente buenas, pero que finalmente acaban naufragando por una construcción errática de sus personajes, en los cuáles busca siempre apoyar el pilar principal de la película. Este es el caso de Black Mass: Estrictamente criminal, un filme que cuenta la historia del delincuente James “Withey” Bulger, un tipo que durante los años 70 y 80 no sólo fue el centro de la mafia bostoniana, sino que también trabajó con el FBI. Un personaje que goza de una interesante dualidad que jamás parece saber aprovecharse del todo.

La película arranca con un punto de partida bastante acertado, en él vemos a los colaboradores de Bulger confesando contra su mentor para la policía. “Quiero que quede claro que no soy ningún chivato” es lo primero que suena en la cinta de la boca del personaje de Jesse Plemons, para acto y seguido ver como este consigue acercarse a Bulger en el pasado y formar parte de su propia familia. Con un camino perfectamente trazado desde el principio, que la película al final parezca no saber cómo tiene que trazarlo acaba resultando bastante decepcionante.

WBL209_042.tifLa mayoría de estos problemas residen en el personaje de “Withey” Bulger, un personaje al que da vida un más que correcto Johnny Depp que deja de lado sus últimamente tan habituales aspavientos para interpretar un personaje mucho más contenido. Pero desde la construcción física del personaje empiezan a relucir todos sus problemas. Viendo fotos del Bulger original, queda claro que la caracterización resulta grotesca, encerrar a Depp en esos profundos ojos azules y claros parece poco más que una mera excusa para generar cierto nivel de terror. Un terror que se ve acentuado cuando la película parece casi querer virar a este género en su tramo final, y es que ante la impotencia de poder adentrarse en su psique la cinta tiene que acabar por optar en convertir a Bulger en una especie de Ed Gein sin escrúpulos y sin mayor fondo de armario. Todos estos problemas empiezan a verse de forma clarividente desde el capítulo de la muerte del hijo de Bulger, este momento que es el que marca el punto de inflexión sobre el personaje y un radical cambio de actitud apenas se desarrolla, dejando este incidente como una mera anécdota y las consecuencias del mismo como una simple suposición.

Esto es una verdadera lástima porque es algo que acaba contagiando también al resto de los personajes. Porque la película toca temas que finalmente se ve incapaz de desarrollar de manera plena. Quizá el tema de la protección familiar dentro de la mafia es algo que se esquiva de manera voluntaria para no resultar repetitivo (lo hemos visto continuamente en las películas del género desde que Coppola lo bordase en El Padrino), pero es algo que también provoca que el resto de los personajes se queden completamente cojos en su construcción. El propio Kevin al que da vida Plemons y con el que la película arranca con la promesa de darle un papel relevante dentro de la existencia de Bulger, acaba siendo un personaje inane que no parece tener mayor aportación a la historia que las escenas de apertura y cierre. Pero mucho más interesante es el tema de cómo la fuerza de la figura de Bulger va decepcionando poco a poco a los que tiene a su alrededor y que forman parte de ese imperio del mal, mientras que se va convirtiendo un héroe para los que tienen que encargarse de proteger la ley. Esta humanización del crimen y la deshumanización de la justicia era sin duda el punto más importante de la película y con el que mejor podría haberse desarrollado esa dualidad de la que hablábamos que tenía el personaje de Bulger, pero finalmente todo queda en poco más que aguas de borrajas y un par de ideas muy buenas a las que no consiguen darle forma.

BLACK MASS

Hay que recalcar que pese a toda esta serie de problemas que encontramos en sus personajes principales, Black Mass es una película realmente entretenida y muy bien contada. Un filme que bebe descaradamente del cine de James Gray, pero que tal y como comentábamos al principio es incapaz de encontrar su propia identidad. Todas las buenas ideas quedan sobre el papel sin llegar a verse plasmadas en el resultado final.

2.5_estrellas

 

Ficha técnica:

Título original: Black Mass Director: Scott Cooper Guion: Mark Mallouk, Jez Butterworth Música: Tom Holkenborg Fotografía: Masanobu Takayanagi Reparto: Johnny Depp, Dakota Johnson, Joel Edgerton, Juno Temple, Guy Pearce, Benedict Cumberbatch, Kevin Bacon, Peter Sarsgaard, Jesse Plemons, Sienna Miller, Corey Stoll Distribuidora: Warner Bros. Fecha de estreno: 23/10/2015