En la segunda jornada de la 17 edición del Festival de Cine Alemán pudimos ver el trabajo de dos debutantes: About a girl de Mark Monheim, y El concilio de los pájaros de Timm Kröger. Obras muy dispares que, sin embargo, supieron ganarse la atención del público 

About a girl – Cuando el atajo no sirve

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En su primer trabajo como realizador Mark Monheim nos cuenta la historia de Charleen, una chica de 15 años aficionada a Jimmi Hendrix, Janis Joplin, Amy Whinehouse y Kurt Cobain que decide suicidarse tras los numerosos problemas que arrastra en el instituto y en su casa. Sin embargo, cuando está a punto de poner fin a su vida algo falla.

About a girl es el equivalente de este año a Querida Courtney, la película “musical” de Rolf Roring que pasó sin pena ni gloria por la pasada edición de este festival. En ambos filmes la música se convierte en pretexto para reflexionar sobre el amor adolescente, la amistad o el sentido de la vida; pero tampoco tiene sentido llevar la comparación más lejos porque Querida Courtney está más cerca de la temática puramente musical (algo así como Casi famosos) y About a girl de cualquier comedia adolescente estándar. Porque, al fin y al cabo, About a girl no es más que eso: una tragicomedia sobre los dilemas de la pubertad.

No obstante, Monheim ha sabido distanciarse de los productos habituales del género. En About a girl nos encontramos con un puñado de secundarios que, aunque muy estereotipados, funcionan a la perfección: la abuela molona (y adorable), el padrastro torpe, el padre macarra, el psiquiatra loco, la amiga tetona, el empollón interesante… Todos ellos son protagonistas de algún momento realmente divertido, especialmente durante la primera parte del filme, cuando el humor gamberro es una constante. Aunque esta historia funciona gracias a Jasna Fritzi Bauer, la fantástica actriz protagonista que transforma toda situación tocada por la normalidad en momentos realmente hilarantes (su primer encuentro con la trabajadora psicosocial no tiene precio). Este tono humorístico y esperanzador, sumado a la efectividad de los personajes y a los diversos momentos de lucidez creativa (las ensoñaciones de Charleen, sin marca de nivel, son una genialidad), forman los ingredientes necesarios para que esta feel-good funcione tan bien.  

About a girl es un producto que, sin ser una maravilla, consigue lo que se propone: emocionar, entretener y divertir. Un relato sobre las relaciones humanas y la importancia de las decisiones que deja un sabor más que agradable. Y con una selección musical más que maravillosa, ¡qué más se puede pedir!

El concilio de los pájaros – La belleza del misterio

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Antes de la proyección de la cinta de Kröger pudimos ver el cortometraje We will stay in touch about it, un corto igual de sugerente que la cinta que se vería a continuación y que, sin saberlo, se convirtió en el aperitivo perfecto para todos los asistente. Sirviéndose del plano secuencia el director Jan Zabeil nos presenta un corto de grandísima belleza cinematográfica y complejidad que nos hace preguntarnos qué ocurre cuando nos damos cuenta de que hemos matado pero no nos confrontamos con los muertos.  

Si antes decía que About a girl es el equivalente a Querida Courtney, El concilio de los pájaros lo es de Wolfskinder, de Rick Ostermann, película que también se pudo ver el año pasado. Aunque en este caso no por temática. La cinta de Ostermann es muy diferente a la de Timm Kröger pero en el marco del Festival de Cine Alemán resulta imposible no establecer una similitud entre ellas: ambas se alejan de las normas narratológicas tradicionales, abogan por el esteticismo y se valen de la naturaleza para deslumbrar con una fotografía e iluminación quasi hipnóticas.  

Esta cinta nos sitúa en 1929, en una cabaña de un bosque donde vive el músico imaginario Otto Schiffmann, quien después de un desastroso divorcio se marcha allí en busca de inspiración (el canto de los pájaros). Otto mantiene correspondencia con un amigo, Paul, a quien invita a acudir a la cabaña. Sucede que cuando Paul, su mujer Anna y su amigo Willi se presentan a la cita, el músico ha desaparecido. El misterio queda entonces activado.

De manera muy pausada pero nunca aburrida Kröger nos va metiendo poco a poco en un relato de esencia pictórica plagado de misterios sin respuesta. La cinta del alemán, director de fotografía en sus inicios, es tan desconcertante como magnética. Nunca llegamos a saber qué está pasando pero tampoco nos molesta. Somos conscientes de que no se trata únicamente de una sucesión de planos bonitos, sabemos que se nos quiere decir algo, y aunque no lleguemos a averiguarlo (es de los productos más crípticos que he visto en los últimos años) nos basta con el ejercicio de sugestión que hemos presenciado durante los poco más de 80 minutos que dura el filme. Un ejercicio que se extiende de manera inevitable al día siguiente al visionado.

Quizá nunca lleguemos a tener una respuesta clara de lo que ocurre en este filme, pero los juegos de luces (con velas como protagonistas), los (posibles) cambios entre el mundo real y el onírico y la brillante utilización de la música, que refuerza el misticismo, bastan para quedar maravillados cor este relato atmosférico que evidencia las posibilidades del arte.