En la penúltima jornada del Festival de Cine Alemán asistimos a la proyección de dos de las películas más llamativas de esta edición: Remake, Remix, Rip-Off, un documental sobre el cine turco dirigido por Cem Kaya y Who am I – No system is safe, un thriller de Baran bo Odar centrado en el mundo de la informática que se podrá ver en España gracias a Abordar Distribución.

Remake, Remix, Rip-Off – El arte de la copia

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El primer trabajo como director del publicista Cem Kaya nos remite al pasado para contarnos la curiosísima historia de la cinematografía turca. Kaya, que ha dedicado la mayor parte de su vida al estudio del cine de Yesilçam (cine turco), ha pasado siete años realizando este filme: pidiendo derechos, concertando alrededor de cien entrevistas, buscando, viendo y catalogando películas… Un arduo trabajo que se ve reflejado a la perfección en esta pequeña muestra de hora y media que evidencia todo lo que ha supuesto el cine para el país turco.

Remake, Remix, Rip-Off comienza en la década de los 60 y 70, cuando la cinematografía turca vive su época dorada, con un volumen de producciones al nivel de las industrias más potentes de la época. La necesidad de satisfacer las expectativas del público provoca una situación de agotamiento creativo y los espectadores se cansan de ver las mismas historias repetidas. A veces los grandes problemas dan paso a las mejores soluciones y los cineastas turcos encuentran una solución brillante para reinventarse: copiar plano a plano los grandes éxitos de Hollywood. 

Probablemente muchos de nosotros hayamos visto algún clip de cine turno sin saberlo. Famosas son ya las versiones que se crearon en el país turco de clásicos como El bueno, el feo y el malo, E.T. El extraterrestre, El exorcista o El mago de Oz, auténticos esperpentos que horrorizarán y divertirán a partes iguales a los occidentales pero que fueron un auténtico éxito entre el público turco en aquella época. La ausencia de derechos de autor, unido al desconocimiento de la industria que existía entre la sociedad, hizo que Turquía se convirtiera en un auténtico hervidero de productos copiados de Hollywood. El éxito fue rotundo. El público abarrotaba las salas en busca de entretenimiento y poco importaba que todo fueran versiones (malas) de películas ya hechas o que la misma idea se reformulara una y otra vez para hacer decenas películas en tiempo récord. El furor por el cine era abrumador.

En Remake, Remix, Rip-Off Cem Kaya hace un recorrido a través de la historia del cine de Yesilçam con gran honestidad y precisión. Sorprende la autoconsciencia con la que hablan todos y cada uno de los entrevistados. Todos ellos sabían que sus películas eran copias grotescas, pero la ausencia de recursos les obligaba a agudizar el ingenio y buscar soluciones un tanto risibles. El documental de Kaya es realmente divertido en su primera mitad, y lo es ya no sólo por esa autoconsciencia y sinceridad que hacen tan divertidas las declaraciones de los profesionales, sino por ese montaje dinámico que intercala tan bien planos, clips y entrevistas. Aunque lo admirable de este filme es que sabe alejarse de risa cuando la historia lo pide. En ese momento es cuando empezamos a ver las devastadoras consecuencias que el Golpe de Estado de 1980 tuvo para el cine turco y sus directores, y cuando la triste realidad que envuelve a esa cinematografía (y que también lo hacía antaño pero a menor escala) sale a la luz.

Este producto, que desde ya debería considerarse una referencia para el estudio de la cinematografía turca (esperemos que ese libro que Kaya tiene previsto escribir para incluir todo lo que se quedó fuera del documental llegue pronto al mercado), consigue entretener e instruir como todo buen documental debería. Un estudio sobre la cultura pop y el arte del remake que no debería pasar desapercibido en ninguna parte,

Who am I – No system is safe – La audacia gana

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Que Warner Bros. esté preparando un remake de Who am I puede ser un buen indicativo de que estamos ante un producto comercial de gran atractivo internacional. Lo nuevo de Baran do Odar, director de Silencio de hielo, nos cuenta la historia de Benjamin, un joven alemán genio de las ordenadores que se une a un grupo de hackers subversivo que quiere hacerse notar en el escenario del mundo. 

Con un ritmo frenético Who am I nos adentra en el mundo de
la informática para hablarnos de la vulnerabilidad de las instituciones que delegan todo su poder en los sistemas informáticos y de las cibermafias. Con una factura técnica impresionante, en la que sobresale la estética fincheriana y la imaginativa puesta en escena (la idea de instalar a los hackers en un vagón de metro para ejemplificar sus acciones en la red es de lo más original que he visto en mucho tiempo), Who am I se sirve, además, de una narrativa muy ágil para mantener pegados a la pantalla a todos los espectadores, aunque quizá el abuso de los giros argumentales en el tramo final no convenza a algunos. Aún así, el brillante manejo del sonido y la música, junto a la estupenda actuación de Tom Schilling, hacen que este vibrante thriller sea aún más disfrutable.

Es difícil que una cinta sobre fanáticos informáticos consiga destacar, pero Who am I lo hace. Una película enérgica, muy atractiva estéticamente, y que propone una reflexión social y política de lo más interesante. No se puede pedir más.