¿Os imagináis una gala de cine sin números musicales? ¿No? Normal. Nadie puede. Parece que cine y música son indivisibles en estos eventos. Y si no que se lo digan a cualquier espectador de la pasada edición de los Goya, que recordaba más a un tablao flamenco que a una ceremonia dedicada al cine. Pero lo cierto es que un buen número musical puede convertir una gala en algo extraordinario… Incluso histórico. El estreno de Los miserables hace dos años provocó un revuelo espectacular. El descomunal proyecto de Tom Hooper se postuló desde el comienzo como uno de los estrenos más importantes en años y aunque no fueron pocos los que criticaron sus primeros planos y las (escasas) aptitudes vocales de algunos de los intérpretes tampoco se amedrentaron sus defensores, entre los cuales, por supuesto, me incluyo.

En la 85 edición de los Oscar Los miserables partía con 8 nominaciones, de las cuales finalmente sólo se materializaron tres, aunque el momento cumbre para esta película llegó cuando la mayor parte del cast salió a escena para cantar varios temas de la misma, entre ellos Suddenly, la única canción original del filme y I Dreamed A Dream. Capitaneados por un magnífico Hugh Jackman los actores fueron apareciendo poco a poco, entonando distintos fragmentos de la soundtrack, hasta converger en un apoteósico final que tenía a One Day More como protagonista. Una actuación muy complicada que se resolvió con elegancia y sencillez, deleitando al público con uno de los momentos más emocionantes de las últimas ceremonias.