Siempre el mismo día es el nombre del best-seller de David Nicholls que el mismo se ha encargado de adaptar en su salto a la pantalla grande, lo cual no siempre es bueno por lo fidedignos que tienden a ser pese a ser dos terrenos tan drásticamente distintos.  Por suerte, y sin conocer la novela original, podemos decir que el paso de One Day a la pantalla grande está muy bien realizado, teniendo constancia de las posibilidades narrativas que ofrece el séptimo arte y explotándolas al máximo.

Se podría decir que One Day no está lejos de ser la típica historia que hemos visto mil veces, la historia de dos personas que un día se conocen y comienzan a compartir su vida en una relación muy estrecha, una vida que vamos compartiendo junto a ellos a lo largo de veinte años. Lo peculiar de One Day no está en lo que cuenta, si no en la forma de contarlo, acercándonos a ellos sólo un día de cada año (concretamente el 15 de Julio), ellos siguen viviendo su vida, juntos o separados, durante el resto del año, pero ese día todo se abre y nos permiten mirar a través de esa ventana.

Esta peculiar forma de narrar tiene muchas ventajas, para empezar estamos ante una película tremendamente ágil, y es que todos los saltos en el tiempo permiten una gran rapidez a la hora de contar la historia. Pero por supuesto lo que mejor funciona y mejor hecho está en la película son sus dos personajes, y que sin un buen tratamiento de los mismos se podría haber ido todo al garete, pero la evolución de esta pareja está perfectamente diseñada, cada encuentro, cada año, el personaje va cambiando ligeramente ante los ojos del espectador, creando un cuadro perfecto, muy bien sincronizado y que en ningún momento parece forzado.

No todo es tan bonito, por supuesto, y es que esto también obliga a que ciertas situaciones parezcan demasiado forzadas y acabe resultando excesivo que todo ocurra en el mismo día del año, algo obligatorio pero que acaba chirriando. Aunque por suerte, esto se consigue ver compensado  gracias a un magnífico guión, serio, en ciertos momentos incluso brillante, adulto e inteligente, aunque en ocasiones peque de ser bastante ñoño.

La dirección corre a cargo de Lone Scherfig, y aunque es cierto que se queda por debajo de su anterior trabajo: An Education (Nominada a 3 Oscars y adaptando también otra novela, en aquella ocasión de Nick Horby), el realizador danés la rueda con una sobriedad y firmeza poco característica en los films románticos actuales. Su pareja principal formada por dos actores jóvenes que ya han sabido demostrar su talento, como son Anne Hathaway y Jim Sturgess, están sobresalientes, pero es cierto que entre ellos no se desprende la química necesaria que una historia así necesitaría, aún así realmente tampoco llega a chirriar.

One Day es una película romántica con más aroma a clásico que a las producciones de este calibre que suelen estrenarse actualmente, una película que no toma al espectador por estúpido, ni busca a su público potencial en crías de dieciséis años, sólo por eso ya es de alabar. Además cuenta con fórmula narrativa muy original y que además se emplea a la perfección, y por si fuera poco consigue emocionar. Podríamos haber pedido algo más, también es cierto, pero desde luego nos quedamos más que satisfechos con lo entregado.

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