"Il trono vuoto" regia di Roberto Andò

Italia es junto a España el país más castigado por sus políticos, nosotros hemos tardado décadas en ver que todo el lío monumental que siempre han tenido montado en Italia, empezando por la corrupción, y parecía que sí, pero no nos pillaba muy lejano. El juego que tienen montado esos políticos de pacotilla al que les damos el poder (da igual del color que se vistan) es un juego en el que el pueblo es marioneta para sus intereses. Y sí, los italianos lo saben desde hace tiempo, y en su cine se ha reflejado siempre, más aún en los últimos años, ahí están obras magníficas como Il divo de Paolo Sorrentino, o El caimán de Nanni Moretti, como fiel reflejo de lo que ocurre en el país transalpino. Sátiras políticas, que también han llegado de otros países de Europa, Francia nos sorprendió con ese pseudo-biopic de Nicolás Sarzkozy que era De Nicolás a Sarkozy, Inglaterra hizo lo propio con algún capítulo de la serie Black Mirror o In the loop, y va siendo hora de que España se atreva a dejar en evidencia en nuestro cine a aquellos que tienen el poder. Quizá nos falta el sentido del humor cínico e irónico que los italianos vienen bebiendo desde la época de Federico Fellini, más escollos a superar a un país fácil de vencer por su incapacidad de hacer autocrítica.

Y es ese mismo punto satírico dónde nace Viva la libertà, primera película de Roberto Andò que llega a nuestros cines, empujada sin duda por el éxito de su protagonista, ese fantástico actor llamado Toni Servillo, que es algo así como la versión romántica de David Strathairn, en esa obra maestra que es La gran belleza del ya mentado director napolitano Paolo Sorrentino. Aunque comparte el tono cómico de las dos películas italianas que nombramos anteriormente, Viva la libertà es una obra más ligera, descuidada incluso, que funciona en su planteamiento mejor que en su desarrollo. La película nos cuenta la historia de un político, que tras su desencuentros con la prensa y la enorme bajada de su partido en las encuestas decide desaparecer en medio de la campaña electoral. Su gabinete pronto encontrará solución a su desesperación, darles las riendas del partido al hermano gemelo de este hombre, un profesor idealista y loco (de hecho, apuntan que acaba de salir del manicomio), que sin pelos en la lengua dará toda una lección política de que es aquello que el pueblo desea y necesita, sin miramientos y sin seguir estándares, será él precisamente quien resucite al partido y consiga el clamor popular.

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De lo que habla principalmente Viva la libertà es de algo completamente utópico, la humanización política. Y lo hace recorriendo una carretera de doble sentido. Por un lado, ese hermano loco que se ve envuelto en una posición inesperada, pero que verdaderamente disfruta, consigue hacer a su partido más humano, y es eso precisamente lo que le hace conseguir el favor del pueblo, perder toda la diplomacia política a todos y cada uno de los niveles (resulta excepcional ese baile de salón con esa estirada canciller alemana, caricatura de Angela Merkel), hablar con una voz que no se corresponde a ningún canon, ni ningún ideal, si no a un día a día mucho más mundano. Por el otro, ese político que necesita huir, y se va hasta Francia con un antiguo amor, para reencontrarse a sí mismo perdido entre el pueblo, algo muy similar a lo que hacía aquel Papa a que le daba un ataque de ansiedad antes de ser nombrado como tal en la estupenda Habemus Papam de Moretti. Sólo así es capaz de reencontrarse a sí mismo. La dualidad de ambos gemelos, hermanos, pero personas completamente diferentes, se verá finalmente corrompida hasta una línea fina en la que el espectador es capaz de diferenciar quién es quién.

Como apuntábamos anteriormente, las intenciones de Andò en su película son notables y realmente visibles, una crítica divertida, mordaz, cínica, una gran sátira. Que sin embargo, pese a contar con un planteamiento tan inteligente, no sabe corresponderle con la misma eficacia a la hora de plasmarlo en pantalla. El tratamiento de las ideas resulta bastante plano, incluso infantil, recayendo con facilidad en excesivas obviedades, reiterando ideas y subrayándolas de manera innecesaria. Un mal que impide a la película elevarse a un plano aún mayor, pese al excepcional desempeño de sus actores, especialmente de un Servillo, que una vez es más es capaz de realizar una camaleónica y sorprendente interpretación de un político muy diferente al que vimos en Il Divo.

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Italia lleva mucho tiempo sabiendo de su mal político, y el cine español debería saber aprender de ellos, Viva la libertà puede no ser una obra perfecta, pero es tan divertida e hiriente como lo es en realidad cualquier sátira política hecha con algo de inteligencia y que sepa donde debe atacar, olvidándose de ideas y colores.

Ficha técnica:

Título original: Viva la libertà Director: Roberto Andò Guión: Roberto Andò, Angelo Pasquini Música: Marco Betta Fotografía: Maurizio Calvesi Reparto: Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Valeria Bruni Tedeschi, Michela Cescon, Anna Bonaiuto, Eric Nguyen, Judith Davis, Andrea Renzi Distribuidora: Caramel Films Fecha de estreno: 21/05/2014