El documental musical ha ido mutando en los últimos años. El género empezó a aflorar desde que Scorsese dirigiera No Direction Home, su visión sobre Dylan. Los artistas se prestaban a ello, aunque eran trabajos, que como los grupos que trataban, no dejaban de ser muy minoritarios. Por supuesto, como era inevitable, la industria se hizo eco, y los artistas más mainstreams también merecían estas piezas que no están hechas solamente para fans. A pesar de correr los peligros de los prejuicios, el punto de partida lo puso el transgresor Never Say Never. Un documental sobre Justin Bieber arriesgado, que en lugar de dedicarse a mitificar a su protagonista, narraba en él la llegada de un artista de la cima desde abajo del todo, como si observáramos la vida de un futbolista desde que le regalaban el primer balón hasta ser campeón del mundo, veíamos un viaje documentado que iba desde el contacto de Justin con su primera guitarra hasta su primer concierto en el Madison Square Garden. Más allá del juicio extra-cinematográfico que se le pueda ejercer al personaje, la historia era interesante, estaba narrada con destreza, atreviéndose a incluir elementos 2.0 en su narración y haciendo de ello un documento a tener en cuenta. Más lejos se atrevió a ir Katy Perry en Part of Me, desnudándose emocionalmente de una forma que pocos artistas se habrían atrevido a hacer, sorprendiendo, en esta ocasión, desmitificando por completo al artista, acercándole a la realidad, y mostrando la crueldad de un negocio que da tantas gratificaciones como esclaviza a los que forman parte de él.

Los siguientes en sumarse a esta nueva moda, han sido la boy-band del momento, One Direction. En apenas tres años de carrera, desde que aparecieran en el concurso británico X Factor, la banda se ha convertido en un increíble fenómeno de masas. Sus números, hablan por sí solos, llegando incluso a dónde los Beatles no llegaron, siendo la primera banda británica que con su debut ha conseguido llegar al número uno en Estados Unidos. La película sigue a la banda durante su tour por todo el mundo, lo hace bajo la atenta mirada de Morgan Spurlock, ese pseudo-cómico y documentalista, que entregó la tramposa Super Size Me y la tonta ¿Dónde demonios está Osama Bin Landen?. Viendo la trayectoria de Spurlock, tampoco resulta sorprendente verle en un producto, de a priori, menos categoría, pero lo cierto es que su mirada y su cinismo se nota, y le hace beneficio a una película que pese a todo se siente menos arriesgada que otras del estilo.

El principal problema que nos encontramos con This is Us en comparación con los documentales de Bieber y Perry, es que la banda no deja de ser un producto insípido en el que no hay más que lo que han fabricado, por lo que intentar retratar a un artista es bastante complicado con este modelo. De hecho, una de las vertientes más interesantes de la película, es cuando muestran claramente, que One Direction es un producto hecho única y exclusivamente con la misión de triunfar. Spurlock muestra una creación que tiene más de intereses económicos que artísticos, e intenta explicar cómo se produce este fenómeno de masas completamente buscado desde su aparición en la televisión. Aquí, podríamos complementar esta visión con la que ofrece Never Say Never, en el caso de Justin Bieber, vemos a un artista al que no se atreven a utilizar, y que gracias a Internet, consigue de manera inexplicable, convertirse en un fenómeno similar. Dos vertientes completamente distintas, una buscada en televisión con la consecuente publicidad, la otra promovida por el talento y las facilidades que da una plataforma como Youtube, que acaban llegando al éxito por el mismo camino y por la rápida difusión que ofrecen las redes sociales. Aunque Spurlock trata de ir más allá, intentando explicar, con bastante mala baba, a qué responde el comportamiento de sus fans.

Pero el problema es que el realizador se tiene que centrar en la banda, y contar su creación no da lo suficiente como para rellenar la película. Ésta cuenta con otros apuntes bastante interesantes, me gusta cómo explica la forma que tienen los padres de asimilar este cambio por completo en su vida. Pero dónde de verdad siento verdadera lástima porque la película no se atreve a avanzar y a profundizar, es cuando coquetea con la explotación a la que son sometidos estos artistas, de cómo viven en un mundo, al que posiblemente, permanezcan bastante ajenos, en el que se les fuerza continuamente en pos de seguir llenado arcas. Obviamente, tirar por aquí, habría sido una decisión mucho menos comercial que posiblemente los productores no se hubieran atrevido a tomar, Spurlock lo muestra con sutileza y en pequeñas pinceladas, pero deja la sensación de que ésta habría sido la visión más interesante que pudiera ofrecer la película.

This is us es un producto inferior a otras películas con propósitos similares, a buen seguro, que porque la boy-band del momento no deja de ser un producto poco interesante tal y como muestran en la película. Aún así, la película hará por completo la delicia de sus fans, que verán el bonito retrato de una amistad, que por momentos se acerca, de una forma casi ficcionada a los cinco amigos, como si fuera una película de John Hughes. Además, con la narración, no podían faltar los números musicales, grabadas en un concierto celebrado en el O2 de Londres, cuyas imágenes en 3D son completamente impresionantes. Y el detalle de un importante director, declarándose fan de la banda, ¿quién es? Eso dejamos que lo descubráis.

Título Original: One Direction: This Is Us Director: Morgan Spurlock Música: One Direction Fotografía: Neil Harvey Intérpretes: Harry Styles, Niall Horan, Zayn Malik, Louis Tomlinson, Liam Payne Distribuidora: Sony Fecha de Estreno: 30/08/2013