Michael Bay nunca ha sido santo de mi devoción, de hecho lo considero el director que representa todo aquello que odio de cine de entretenimiento hollywoodiense. Su cine de brocha gorda, de trazos gruesos, descuidados, sin el más mínimo reparo en crear un producto que no induzca al vómito, me carga a cada película que veo suya. Ni tan siquiera soy capaz de ver algo de calidad en el primer Bay. Películas como Dos policías rebeldes o La Roca dicen mucho de los inicios de este señor y como su cine ha ido degenerando hasta límites tan redundantes que resulta difícil calificarlo. Y entiendo que guste, es un cine tosco, puro entretenimiento sin pretensiones. Pero no es mi cine. No encuentro nada atractivo en sus películas y esta, por suerte o por desgracia, no iba a ser una excepción. No hay nada nuevo en ella, ni la estética, ni la música, ni la trama, todo está al servicio de un hombre que sorprendentemente ha llegado a tener un status como director “a tener en cuenta” que sinceramente me resulta bastante incoherente si lo pienso fríamente. La fama de películas como Pearl Harbor, Armaggedon o la exitosa y repulsiva saga Transformer lo ponen a un nivel bastante más por encima de lo que realmente es. Fueron películas que dieron fuerte en su momento y que aún a día de hoy siguen despertando pasiones.

Dolor y Dinero es una película que en ningún momento se puede tomar en serio. Ni tan siquiera la más que manida etiqueta de basado en hechos reales puede aportar algo de credibilidad al asunto. Desde el minuto uno, Bay empieza a decirte qué es lo que te espera. ¡Y es que ni siquiera es entretenida! Si que es cierto que después de algunos años podemos ver a un Bay rodeando de actores a los que dirigir, en vez de un montón de hierros y efectos especiales, pero está todo muy desaprovechado. La idea es buena, podría haber sido una comedia negra con cierto nivel, pero Bay juega a ser los Coen y no le funciona, porque la idea básica y elemental no dista tanto de ser algo parecido a lo que los Coen hicieron en Quemar después de leer. Pero, claro, sería como pedirle peras al olmo. Para que esto hubiera sido posible, hubiera sido necesario que todo el conjunto estuviera rodeado de un guión ágil e inteligente, pero las reflexiones no tienen cabida, el chascarrillo fugaz y el gag ocasional no es suficiente. Bay se muestra muy torpe en este aspecto. Tampoco se ha rodeado de guionistas decentes con los que elaborar un libreto acorde con la historia. Así que, en general, la película a nivel formal está bastante dañada por lo comentado anteriormente. Bay en busca de algo distinto, pero sin tener ni puñetera idea de cómo sacarlo para adelante. Una historia que pretendía ser cómica, una parodia del sueño americano protagonizada por mastuerzos amamantados en un gimnasio que ni es cómica ni es parodia.

El reparto escogido no es malo del todo. Sabiendo el tipo de película que es, es normal que apostara por nombres como Wahlberg o The Rock. El primero porque es buen actor, es guapo y daba el pego como culturista sin mucha materia gris y el segundo porque Dwayne Johnson no necesita ponerse fuerte para estas películas y ciertamente dudo que sepa actuar en otro registro. Luego está Ed Harris, cuyo personaje no tiene nada y resulta incluso cargante. En general, actores de moda y poco más. Y, claro, tías buenas, eso no podía faltar. Todo muy estudiado. El problema es que la película no tiene por donde agarrarla. Flashback inútiles, voces en of que van saltando de un personaje a otro sin orden ni concierto. Historias secundarias que estorban y añaden minutos y minutos hasta un total de dos horas y diez, que se dice pronto. Toda la trama se articula en torno a una brillante idea por parte del personaje de Walhberg, un entrenador personal con demasiados pájaros en la cabeza, que ha visto demasiadas películas (esto no lo digo yo, lo dice el mismo en la película) y que decide que secuestrar a un judío con dinero, que es cliente del gimnasio donde trabaja, será la oportunidad perfecta para poder vivir el sueño americano y ser por fin feliz. Reúne a un equipo de lumbreras como él y empiezan a planearlo todo. Evidentemente, nada sale bien y acaban peor que estaban. A grandes rasgos, una película cuya trama se reduce al exponente más bajo, una historia por y para el entretenimiento de explosiones, persecuciones, mujeres guapas y mucha acción.

Y es que me resulta difícil sacar algo positivo de esta película. A cada minuto que pasa, a cada palabra que escribo, me vienen escenas, situaciones y diálogos a la cabeza que me hacen plantearme en qué se ha convertido el cine de entretenimiento americano. Si Bay es un referente y esto es todo de lo que es capaz la cosa está jodida, pero mientras las salas se sigan llenando y la gente siga pagando por ver esto, todo el mundo estará contento. A nadie le importará lo más mínimo. Cada vez que oigo a alguien decir que el cine es entretenimiento, me imagino las caras de los jefazos de las grandes productoras esbozando una sonrisa de satisfacción que me produce asco.

Título Original: Pain and Gain Director: Michael Bay Música: Steve Jablonsky Fotografía: Ben Seresein Intérpretes: Mark Wahlberg, Dwayne “The Rock” Johnson, Anthony Mackie, Ed harris, Tony Shalhoub, Rebel Wilson, Ken Jeong, Rob Corddry, William Haze, Bar Paly Distribuidora: Paramount Fecha de Estreno: 30/08/2013