Es la mujer más magnética que nunca he conocido y no conoceré otra igual. Tienes que mirarla, tienes que escucharla, no puedes escapar de ella.

Cary Grant

VENENO PARA LA TAQUILLA

A finales de 1933 Hepburn estaba en la cima de su profesión, pero ansiaba demostrar su valía en Broadway. Jed Harris, uno de los productores teatrales de mayor éxito de la década de 1920, estaba pasando por una mala racha profesional. Preguntó a la actriz si quería aparecer en la obra “The Lake” y ella accedió a hacerla por un salario bajo. Antes de que marcharse a hacerla, RKO le pidió hacer “Mística y Rebelde”. Hepburn interpretaba Hicks, una niña de las montañas sin educación. Se considera como una de sus peores películas y la actriz recibió malas críticas por su trabajo. La actriz mantuvo una foto de Hicks en su habitación durante toda su vida, para seguir siendo humilde.

“The Lake” se estrenó primero en Washington  donde hubo una gran venta de entradas. La pobre dirección de Harris había minado la confianza de Hepburn, aunque ella luchó para sacar adelante su actuación. A pesar de esto, Harris trasladó la obra a Nueva York sin más ensayos. Se estrenó en el Teatro Martin Beck el 26 de diciembre de 1933 y Hepburn fue duramente criticada por la prensa. Con un contrato de diez semanas, Hepburn tuvo que aguantar, aunque cada vez la venta de entradas era menor. Harris quería llevar el espectáculo a Chicago, pero Hepburn se negó y le pagó 14.000 dólares para que cerrase la producción. La actriz siempre se refirió a él como la persona más diabólica que había conocido y afirmó que fue la experiencia más importante de su carrera, enseñándola a tomar la responsabilidad sobre su carrera.

Tras los fracasos de “Mística y Rebelde” y “The Lake”, RKO trató de repetir el éxito de “Mujercitas” dándole a Hepburn el papel principal en “Sangre Gitana” basada una novela victoriana de James Barrie. Pero no se repitió el éxito y la película fue un fracaso comercial. El drama romántico “Corazones Rotos” con Charles Boyer también fue mal recibido y además perdió dinero. Después de tres películas olvidables, el éxito volvió a Hepburn con “Sueños de Juventud”, la historia sobre una chica que traba de ascender en la escala social. A Hepburn le encantó el libro y estaba muy contenta con que le ofrecieran el papel. La película fue un éxito, una de las favoritas de Hepburn y le dio a la actriz su segunda nominación al Oscar. Ese mismo año, en 1934 viajó a México para conseguir un divorcio rápido. Katharine siempre estuvo agradecida a Smith por su apoyo económico y moral en los primeros compases de su carrera, dijo que quizá fue él el que preparó el camino a la ruptura al decirle que podría conseguir lo que se propusiera. Los dos siguieron siendo amigos hasta la muerte de él en 1979.

Berman dejó a Hepburn elegir su siguiente proyecto. Ella eligió el nuevo proyecto de Cukor, “La Gran aventura de Silvia”, que la emparejaba por primera vez con Cary Grant. Se cortó el pelo corto para el papel, ya que su personaje se hacía pasar por hombre durante gran parte de la película. A los críticos no les gustó la película y no fue un éxito de taquilla. En su siguiente película interpretó a “Maria Estuardo” en la película de John Ford. De nuevo fue un fracaso, al igual que “Una mujer se rebela” y “Olivia”, cuatro películas seguidas con las que no cosechaba el éxito.  Al fracaso también surgieron los problemas de actitud de Hepburn. Tenía una relación difícil con la prensa, con la que era grosera y provocadora. No daba entrevistas y negaba autógrafos a sus fans, lo que le valió el apodo de “Katharine la arrogante”. Además el público estaba desconcertado con ella, su comportamiento y sus elecciones de moda la hicieron convertirse en una figura impopular entre un público acostumbrado a mitos de la feminidad como Jean Harlow o Mae West. Hepburn se dio cuenta de que tenía que salir de Hollywood, así que volvió al este para protagonizar la adaptación teatral de “Jane Eyre” .Tuvo una exitosa gira, pero no quería correr el riesgo de fracaso tras el desastre de “The Lake” y decidió no llevar el espectáculo a Broadway.

En 1936, mientras estaba de gira con Jane Eyre, Hepburn comenzó una relación con el empresario Howard Hughes. Se conocieron mientras Hepburn estaba filmando “La gran aventura de Silvia”, cuando fueron presentados por su amigo común Cary Grant. Hughes deseaba casarse con ella, y la prensa llegó a informar de su inminente boda, pero la actriz estaba muy centrada tratando de resucitar su carrera.

A finales de 1936, Katharine audicionó para el papel de Scarlet O’hara en “Lo que viento se llevó”, pero el productor David O Selznick se negó a darle el papel porque sentía que no tenía ningún atractivo sexual. Aunque se hizo muy amiga de Vivien Leigh, que finalmente fue la que se hizo con el papel y fue la dama de honor en la boda de ésta con Laurence Olivier.

En su siguiente película “Damas del Teatro” Hepburn trabajó con Ginger Rogers en un papel que reflejaba su propia vida, la de una niña de alta sociedad tratando de ser actriz. Hepburn fue elogiada por su trabajo y dijeron que estaba por encima de Rogers, algo que no sentó bien a la actriz que criticó a Katharine duramente. La película fue nominada a mejor película en los Oscar, pero no fue el éxito de taquilla que RKO esperaba. Los expertos acusaban a Hepburn de que las ganancias fueran tan pobres, pero el estudio continuó con su compromiso con la actriz, tratando de resucitar su popularidad. Su siguiente película fue la screwball “La fiera de mi niña” de Howard Hawks, junto a Cary Grant. La película fue aclamada por la crítica, pero sin embargo no tuvo éxito en taquilla. Tanto el género como Grant eran muy populares en la época, y se cree, que de nuevo, la culpa fue del rechazo que generaba Hepburn.

En esta época parecía que la mala suerte se cebaba con Hepburn, en el año 1938, la actriz fue sorprendida por un huracán mientras descansaba en su casa de Old Saybrook. El huracán casi acaba con su vida y arrampló con todas sus pertenencias, entre los objetos perdidos estaba el Oscar que había ganado por “Gloria de un Día”, aunque afortunadamente, el premio apareció tiempo después y estaba totalmente intacto.

“La fiera de mi niña” fue la última película que Hepburn hizo con la RKO. Después de su estreno la asociación de cines de América la incluyó en la lista de los actores que consideraban veneno para taquilla. RKO le ofreció hacer una producción de serie B, pero en lugar de eso, Hepburn decidió liberarse de su contrato, algo que le costó 220.000 dólares. Muchos actores tenían miedo de salir de la estabilidad del sistema de los estudios en aquel momento, pero la riqueza personal de Hepburn la permitía darse el lujo de ser independiente. Firmó un contrato para la adaptación cinematográfica de “Vivir para gozar” con Columbia Pictures, en la que trabajó por tercera vez con Cary Grant. La comedia fue bien recibida por la crítica, pero no logró atraer a la mayor parte de la audiencia y el siguiente guión que le fue ofrecido a Hepburn llegó con un sueldo de 10.000 dólares, menos de lo que había recibido cuando comenzó su carrera.

LUCHANDO POR RESUCITAR EL ÉXITO

Con este declive en su carrera, Hepburn tomó medidas para su regreso. Dejó Hollywood para buscar un proyecto escénico y firmó un contrato para protagonizar la nueva obra de Philip Barry, “Historias de Filadelfa”. Howard Hughes, que era el novio de Hepburn en ese momento, sintió que podía ser su billete para volver a la fama en Hollywood y compró los derechos para hacer la película antes incluso de que se estrenarse en los escenarios. La pareja, además, también contribuyó en la producción de la obra. La primera gira de Historias de Filadelfia tuvo críticas positivas y se estrenó en Nueva York en el Teatro Schubert el 29 de Marzo de 1939. Fue un gran éxito tanto de crítica como de público, se hicieron 417 representaciones y luego comenzó una segunda gira.

La mayoría de los principales estudios de Hollywood se acercaron a Hepburn para producir la versión cinematográfica de la obra de Barry. Finalmente decidió venderle los derecho a Metro Goldwyn Mayer, el estudio número uno de Hollywood con la que condición de que ella la protagonizaría. Parte del trato era que ella también eligiera al director de la película, por lo que fue a caer a las manos de su buen amigo George Cukor, pero las dos estrellas que Hepburn quería para co-protoganizar la película, Spencer Tracy y Clark Gable, no estaban disponibles.  Louis B. Mayer prometió a la actriz a James Stewart y 150.000 dólares para cualquiera al que quisiera contratar. Finalmente se lo ofreció a su amigo Cary Grant que accedió a rebajarse el sueldo a esa cantidad. Hepburn sabía lo odiada que era, y quería tener una entrada que gustase a la gente, por eso la película comienza con Grant golpeando a la actriz. “Historias de Filadelfia” fue uno de los éxitos más grandes de 1940 y batió récords en el Radio City Music Hall. La prensa dijo que le perdonaba todo lo pasado tras esta actuación, además estuvo nominada nuevamente al Oscar y ganó el premio a mejor actriz del círculo de críticos de Nueva York. Para entonces, la actriz, ya se había separado de Howard Hughes y estaba viviendo un romance con John Ford, del que jamás se supo nada, hasta que la actriz lo confesó en 1991.

Hepburn también fue la responsable del desarrollo de su siguiente proyecto, la comedia romántica “La Mujer del Año”. La idea de la película se la propuso Garson Kanin, Hepburn pasó la idea a Joseph L. Mankiewicz en MGM que expresaron su interés en la película. La actriz exigió 250.000 dólares (la mitad para ella, y la otra mitad para los escritores Kaning y Ring Lardner Jr.). A la actriz también le dejaron elegir al director y a su compañero de reparto. George Stevens y Spencer Tracy fueron los elegidos. Los críticos elogiaron la química entre las estrellas, que además comenzaron uno de los más grandes romances de la historia de Hollywood. La actriz consiguió su cuarta nominación al Oscar y firmó un contrato de estrella con MGM.

Al conocer a Tracy, ella tenía 34 años y él 41. Tracy al principio desconfió de Hepburn, se quedó impresionado viendo que tenía las uñas sucias y creía que era lesbiana, pero Hepburn en seguida le encontró irresistible. Tracy estuvo casado durante toda su relación aunque vivía separado de su mujer. El actor quería ocultar la relación a su esposa y Hepburn jamás interfirió ni trató de luchar por el matrimonio. Siempre trataron de tener cuidado de no ser vistos en público y vivían en casas separadas. Tracy era un alcohólico periódico y estaba deprimido con frecuencia. La gente de su alrededor decía que Hepburn cambiaba por completo a su lado. Ella le crió y le obedeció, y Tracy se convirtió en dependiente de ella.

En 1942, Hepburn volvió a Broadway para aparecer en otra obra de Philip Barry, “Sin amor”, la cual también escribió con la actriz en mente. Los críticos no se mostraron muy entusiastas con la producción, pero la popularidad de Hepburn hizo que la obra colgara de “No hay entradas” durante 16 semanas consecutivas. En MGM querían volver a reunir a Tracy y Hepburn  y rodaron “La llama sagrada”, una película sobre los peligros del fascismo. La película fue vista por Hepburn como una oportunidad para hacer una declaración política digna. Aunque las críticas no fueron demasiado buenas, fue un gran éxito y confirmó la popularidad del dúo Tracy – Hepburn.

Hepburn se estaba dedicando a ayudar a Tracy, que sufría de alcoholismo e insomnio. A causa de esto, su carrera sufrió un bajón y trabajó menos durante el resto de la década de lo que lo había hecho durante la década anterior. En 1944 trabajó en “Estirpe de Dragón”, interpretando a una campesina china. Aunque Hepburn estaba entusiasmada con la película, la crítica respondió mal y dijo que estaba completamente desubicada. Tras esto, volvió a trabajar con Tracy en la versión cinematográfica de “Sin Amor” y rechazó un papel en “El Filo de la Navaja” para poder apoyar a Tracy en su regreso a Broadway. “Sin Amor” no funcionó entre los críticos, pero de nuevo, volvió a ser un éxito de público.

La siguiente película de Hepburn fue “Corrientes Ocultas”, una película de cine negro con Robert Taylor y Robert Mitchum que fue mal recibida. Volvió a trabajar con Tracy en el western “Mar de Hierba” de Elia Kazan, una vez más, aunque no funcionó con la crítica, el público hizo de ella un éxito. Cuando estrenó su siguiente película, “Pasión Inmortal”, la carrera de Hepburn se estaba viendo afectada por la oposición anticomunista de la caza de brujas de McCarthy, lo que hizo que algunas proyecciones se vieran afectadas por gente que tiraba objetos a la pantalla. Pasó nueve meses sin recibir un nuevo papel, hasta que tras la marcha de Claude Colbert, unos días antes de empezar el rodaje de “El Estado de la Unión” de Frank Capra, hizo que recayera en ella el papel. La película la protagonizaba Spencer Tracy, que había firmado para interpretar al protagonista masculino tiempo atrás, por lo que Hepburn estaba bastante familiarizada con el papel.

Tracy y Hepburn volvieron a aparecer de nuevo juntos en “La Costilla de Adán”, una película que Garson Kanin y Ruth Gordon habían escrito expresamente para la pareja. Ella fue la que hizo que Judy Holliday apareciera en el film, lo que fue el empujón definitivo para la carrera de la joven actriz. Aunque las opiniones políticas de Hepburn llevaron a piquetes a manifestarse en las puertas de algunos cines que la proyectaban, no impidió que la película fuera un rotundo éxito y la más rentable del dúo formado por la pareja hasta la fecha.

CUANDO OTRAS SE RETIRAN, ELLA TOMA NUEVOS RETOS

En los años 50 Hepburn decidió tomar una serie de retos profesionales, y dar de sí misma más que la mayoría de las actrices, que al llegar a su edad comenzaban a retirarse. Fue la década en la que más alejada estuvo de Spencer Tracy, ya que se dedicó a trabajar por el mundo. En enero de 1950, Hepburn hizo su primera incursión en Shakespeare interpretando a Rosalind en “Como gustéis”. Esperaba demostrar que podía interpretar un material ya establecido, en palabras de la propia actriz, sentía que era mejor intentar algo difícil y fracasar que ir a lo seguro todo el tiempo. Se inauguró en el Teatro Cort de Nueva York y prácticamente agotó todas las entradas de las 148 representaciones que tuvieron lugar, y tras esto, la obra se embarcó en una gira. Los comentarios sobre su interpretación eran variados, pero se le reconoció que era la única protagonista de Hollywood que trabajaba con material de alto calibre sobre los escenarios.

En 1951 Hepburn filmó “La Reina de África”, su primera película en Technicolor. La película se rodó principalmente en el Congo, una oportunidad que Hepburn no quiso rechazar. Durante el rodaje, Hepburn se enfermó de malaria y disentería, algo que afectó a todo el equipo del rodaje que se contaminó por el agua y que en la actriz causó un gran impacto físico que perduró incluso tiempo después de volver a Estados Unidos. Los únicos que se libraron de esto fueron el director John Huston y Humphrey Bogart, puesto que solamente bebían whisky. Además, durante toda la película, la actriz estuvo menstruando, o eso dijo al equipo de rodaje cuando la recriminaban su mal humor. La película se estrenó a finales de año, fue un gran éxito de público y de crítica y le dio su quinta nominación al Oscar. Además, fue su primer gran éxito sin Tracy al lado desde “Historias de Filadelfia”, lo que demostró que podía volver a ser exitosa por sí misma y restableció su nombre. Pero tras esto volvió a rodar con Tracy en  “La impetuosa”, una película que de nuevo Kanin y Gordon habían escrito para ellos, la nominaron al Globo de Oro, además de convertirse en su favorita de las películas que rodó junto a Tracy.

En verano de 1952, Hepburn se fue a Londres a interpretar durante diez semanas la obra “La millonaria” de George Bernard Shaw. Sus padres le habían leído a Shaw cuando era niña, lo que hizo que fuera una experiencia especial. Aunque Hepburn estaba exhausta tras dos años de intenso trabajo, se movió a Broadway con la obra, y durante diez semanas agotó todas las entradas. También trató de conseguir que la obra fuera adaptada al cine, Preston Sturges escribió el guión y Hepburn se había ofrecido a trabajar gratis y pagar de su bolsillo al director, pero finalmente, el proyecto no fue llevado a cabo y fue la mayor decepción de la vida profesional de Hepburn. La obra se adaptó más adelante, con un nuevo guión e interpretada por Sophia Loren.

“La Impetuosa” fue la última película que Hepburn rodó en MGM, y tras esto, ella se liberó del contrato para seleccionar sus propios proyectos. Aunque primero tomo un descanso de dos años. Rodó en 1955 “Locuras de Verano” de David Lean  en Venecia, y por la que consiguió una nueva nominación al Oscar. En el rodaje, Hepburn insistió en rodar por sí misma una escena en la que caía en un canal y se le desarrolló una infección crónica en los ojos a causa de la suciedad del agua. Lean dijo que era su película favorita de las que había rodado y que Katharine era su actriz favorita. Al año siguiente Hepburn marchó a Australia, dónde pasó 6 meses de gira por los teatros interpretando tres obras de Shakespeare, “La Fierecilla domada”, “Medida por Medida” y “El Mercader de Venecia”. 

El año siguiente fue un año de contrastes, mientras que volvía a ser nominada al Oscar por su papel en “El farsante”, junto a Burt Lancaster. Vio como el fracaso volvía con “Faldas de Acero”, una nueva versión de “Ninotchka” que rodó junto a Bob Hope y que para la actriz fue el peor papel de su carrera. Tras esto, se volvió a reunir con Tracy para realizar “Su otra esposa”, que fue la película de la pareja que peor funcionó en taquilla.

Hepburn decidió tomarse un descanso, primero estuvo de gira, de nuevo interpretando a Shakespeare en “El Mercader de Venecia” y “Mucho Ruido y Pocas Nueces”. Tras dos años de descanso volvió al cine en la adaptación de la obra de Tenessee Williams, “De Repente, el último verano” en la que trabajaba con Elizabeth Taylor y Montgomery Clift. La película fue rodada en Londres y fue un verdadero suplicio. Hepburn se enfrentó con Joseph L. Mankiewicz y terminó escupiéndole. Pero el resultado fue mucho mejor que el rodaje, Williams acabó encantado con ella, y escribió “La Noche de la Iguana” con ella en mente, pero la actriz, halagada, rechazó el papel sintiendo que no era un papel para ella, y fue llevada a cabo por Bette Davis. Además, la película le acabo reportando una nueva nominación al Oscar. 

Hepburn quería seguir interpretando a Shakespeare, así que en verano de 1960 marchó a Stratford a interpretar “Noche de Reyes” y “Antonio y Cleopatra”. Especialmente con su Cleopatra, la prensa dejó grandes criticas y ella se mostró muy orgullosa con el papel. Cambió completamente de registro en su vuelta al cine para interpretar a una yonqui adicta a la morfina en “Larga jornada hacia la noche” de Sidney Lumet. Era una película de bajo presupuesto y la actriz no dudo en rebajar su salario a una décima parte de lo que habitualmente solía ganar. Para ella la película era la mejor película que el país había producido y su papel el más desafiante que había interpretado, sentía que era el mejor trabajo de su carrera. Con ella, fue de nuevo nominada al Oscar y se llevó el premio a la mejor actriz en el festival de Cannes.

Tras completar “Larga jornada hasta la noche”, Hepburn se tomó un descanso en su carrera para cuidar de Spencer Tracy que estaba ya muy enfermo. Se mudaron juntos en este periodo y  no volvió a trabajar has 1967, cuando realizó “Adivina quién viene esta noche”, la que sería la última película de Tracy y su novena película juntos. Tracy estaba muy enfermo mientras que rodaba, lo que también hizo que Hepburn estuviera muy tensa. 17 días después de finalizar el rodaje de la película, Spencer Tracy murió estando con ella. La película fue un éxito y Katharine volvió a ganar el Oscar 34 años después, aunque nunca fue capaz de ver la película.

No asistió al funeral por respeto a su mujer y tan sólo en 1983 después de la muerte de la ésta empezó a hablar de sus sentimientos por el actor. Cuando le preguntaron porque se quedó tanto tiempo al lado de Tracy a pasar de la naturaleza de su relación, la actriz dijo: “No lo sé, sólo puedo decir que yo nunca podría haberlo dejado” No sabía cómo Tracy se sintió respecto a ella y pero que pasó veintisiete años junto a él en lo que para ella fue la más absoluta felicidad.

Mañana, en el último capítulo, veremos como sobrellevo la muerte de Spencer Tracy, y como enfocó los últimos años de su carrera, dónde se centró, especialmente, en nuevo medio, la televisión.

>> Katharine Hepburn; la primera mujer. Parte I – Su infancia y la llegada a Hollywood

>> Katharine Hepburn; la primera mujer. Parte II – Caer, levantarse y retarse

>> Katharine Hepburn; la primera mujer. Parte III – Llega la televisión y sus últimos años