Que miedo nos da Spielberg cuando se nos pone romántico, poca gente puede resultar tan cursi y estomagante como el que fuera el rey midas de Hollywood (¿Merece seguir ostentando el calificativo después de los desastrosos resultados de sus últimas películas?). Después de haber tocado con gran acierto la segunda guerra mundial en ya clásicos modernos como La Lista de Schindler o Salvar al Soldado Ryan, Caballo de batalla supone un fallido primer acercamiento a la primera gran guerra. Me resulta irresistible hacer bromas acerca de la trama de la película, y es que estamos ante una historia de amor de manual (con algún besito incluido), pero lleva hasta un punto tan inverosímil que resulta imposible de disfrutar, este el principal problema de cuando tu protagonista no sólo es un animal, si no que es un animal al que te encantaría pegarle un tiro.

Antes de nada quiero recordar una frase de Tarantino mientras presentaba Malditos Bastardos, lo que dijo fue: “Si Spielberg hubiera hecho ‘La lista de Schindler’ después de la mía, sus nazis tendrían que hablar alemán y no inglés”, pero Tarantino todavía es un yogurin, él hace pelis que le molaría ver con los colegas y a muchos de nosotros nos gustaría ser colegas de Tarantino, pero Spielberg hace películas para el pueblo llano, y hacer que el pueblo llano (americano) lea subtítulos es una aberración, por supuesto los alemanes de Caballo de Batalla hablan inglés, con un estupendo acento alemán, eso sí.

La película comienza bien, con un primer acto nada desdeñable en el que se empieza a forjar esa relación entre el protagonista y su animal de compañía, siguiendo los estándares de la superación con algún momento en el que roza la épica y llegando incluso a emocionarnos, de modo que es inevitable que nos acabe agradando. Pero cuando la película avanza, para pasar a estar protagonizada en su plenitud por el animal empieza a desvariar en exceso. No puedo evitar soltar una risita cuando veo como el caballo va cambiando de mano en mano durante una guerra en la que media Europa se está matando, y cayendo a un bando o a otro siempre con la fortuna de dar con las más bellas personas del mundo, me resulta inverosímil y bastante estúpido. Tampoco puedo ver parar evitar reírme viendo como Spielberg va tratando de hacer evolucionar al caballo, incluyendo además una trágica (y muy divertida) historia de amor y algún momento patético y bastante sonrojante como el del tanque, todo ello para acabar de formar una historia de superación ecuestre especialmente ridícula.

Aún así Spielberg sabe lo que hace, y es capaz de hacer que me sorprenda a mi mismo cuando la película termina y descubro que las largas dos horas y media que ha durado se me han pasado volando, que aún es casi capaz de hacer que me emocione con unos planos finales que me evocan a John Ford y que no son más que el momento de mayor esplendor de una de las fotografías más bellas en mucho tiempo y que además un tal John Williams compone la que es su mejor partitura en muchos años. War Horse es una película increíblemente ridícula, bastante estúpida y tan ñoña que puede llegar a resultar repulsiva, pero aún así el señor Spielberg se las apaña para hacer que me llegue a entretener y que el cumulo de idioteces por segundo no sean suficiente para aburrirme.

Título Original: War Horse Director: Steven Spielberg Guión: Lee Hall y Richard Curtis Música: John Williams Fotografía: Janusz Kaminski Montaje: Michael Khan Interpretes: Jeremy Irvine, Peter Mullan, Emily Watson, David Thewlis, Tom Hiddleston, Benedict Cumberbatch Distribuidora: Disney Fecha de Estreno: 10/02/2012