Aardman quiere jugar a ser Pixar o esa al menos es la impresión que nos queda después de ver Arthur Christmas. Quizá gracias a la inversión de Sony Pictures podemos estar hablando de la película menos británica de la compañía, pero lejos de hacer un hándicap de esto, se reinventan (sin perder nunca la consciencia ni muchas de sus señas de identidad) para darnos una de las mejores películas navideñas que hemos podido ver en mucho tiempo.

¿Por qué no podemos ver la casa de Santa en Google Earth? ¿Cómo es posible que con la inmensa población actual pueda repartir todos los juguetes en apenas una noche? Los tiempos han cambiado, los niños se hacen preguntas que son un incordio y para eso llega Arthur Christmas una valida y excepcional actualización del mito. Santa se ha dado a la tecnología, con una nave inmensa que recuerda a la USS Enterprise y un cuidado y complejo trabajo para hacer que ningún niño se quede sin regalo, la noche de navidad se convierte en una misión orquestada por Steve, el hijo mayor de Santa y futuro heredero del título. Montones de elfos trabajan para Santa Claus con la misión de que en apenas unos segundos se puedan entregar todos los regalos de un país. El problema llega cuando la misión ha terminado y descubren que un regalo se ha quedado sin entregar, para Steve , un tecnócrata insoportable, un fallo entre millones es un margen de error totalmente aceptable y sigue haciendo de la misión un éxito, pero Arthur, el hijo pequeño de Santa, un tope encantador que se dedica a contestar las cartas de todos los niños no es algo que pueda dejar pasar, con la ayuda del abuelo Santa que aún guarda el viejo trineo y un elfo polizón, se embarcará en una aventura que en apenas unas horas le llevará a rodear el mundo para poder entregar el regalo a esa niña y que no se quede sin navidad.

Empezar una película con videoclip de Justin Bieber cantando una versión “electrorrorosa” de ‘Santa Claus Is Coming To Town’ desde luego no es una buena idea, y es que si se decide comenzar de tal manera es imposible no tener miedo de cómo podrá ser lo que pueda llegar a continuación. Por suerte los sudores fríos duran poco gracias a un comienzo en el que se resume el funcionamiento actual del Polo Norte en los tiempos que corren de una forma sensacional.  La película está planteada como una extraordinaria road-movie que va a un ritmo vertiginoso y que mezcla a la perfección momentos trepidantes con otros en los que el guión revela una inesperada brillantez haciéndola de este modo fácilmente disfrutable por cualquier tipo de público.  Pero la película no queda ahí, Arthur Christmas resulta una propuesta increíblemente fresca que además puede presumir de contar con mucho fondo y un mensaje que no por evidente consigue no funcionar. Además tampoco se la puede acusar en ningún momento de abusar de sensiblería, pese a que como suele ocurrir en este tipo de producciones familiares es un recurso que se encuentra bastante presente, lo hace en su justa medida, sin excederse pero llegando a emocionar. Una película inteligente y emocionante, unos ingredientes que posiblemente la hagan perdurar como una de las películas referentes de las fechas navideñas.

Es cierto que Aardman pierde una de sus principales características como es el stop-motion, pero no deja que esto influya demasiado en la faceta visual de la cinta y es que el diseño de los personajes se mantiene fiel al estilo clásico de la compañía. Aún así es inevitable quedarse con la sensación de que aún les queda mucho camino por recorrer en el tema del CGI y es que si realmente quieren poder llegar a competir con Dreamworks y Pixar no vale con que este sea aceptable, si no que hay que intentar acercarse a la perfección de las otras compañías rivales. No ocurre lo mismo con el 3D procesado por Sony, un 3D brillante y excelentemente explotado.

Arthur Christmas es una sorpresa muy gratificante, primero como película navideña, un subgénero del que antes se producían un gran número de producciones y últimamente apenas se ha quedado limitado a un par de títulos realizados por Zemeckis. También supone una sorpresa como cinta de animación en uno de los peores años para el género en los últimos tiempos, un año en el que ni siquiera Pixar ha podido salir al rescate y las grandes apuestas han resultado bastantes decepcionantes, la producción de Aardman es llega al rescate y para proclamarse de manera bastante inesperada el título de mejor película de animación del año. Pero supone una sorpresa en todos los ámbitos y es que Arthur Christmas es una sensacional película familia, una historia emocionante, brillante e inteligente, una película fresca y divertida que gusta a todos por qué se ve con una increíble sonrisa en la cara desde su comienzo.

3.5_estrellas