Parece que este año el cine nos ha condenado a la invasión alienígena, Super 8, Invasión a la Tierra, Cowboys & Aliens, la televisiva Falling Skies o incluso el irreverente Paul, son algunos de los extraterrestres que han decidido pasarse, casi siempre con malas intenciones, por la tierra durante este año.
 
También han decidido que Reino Unido existe, no se van a ir todos a veranear a América que ya está muy vista, y unos cuantos de ellos han decidido ir a parar a Londres, aunque desde luego cuando les ofrecieron unas vacaciones de lujo, seguro que no pensaban en ir a parar a El Bloque.
 
El Bloque es el típico piso dónde se reúnen todos los negros drogadictos y ladrones juntos (algo que hay en toda ciudad que se precie y en cada videojuego de la saga Grand Theft Auto) y serán ellos los que se tengan que enfrentar directamente contra los aliens, unos aliens muy bonitos, una especie de perros sin ojos, pero con unas interminables filas de dientes azul fosforito, todo un acierto de creación.
 
La película, ópera prima de Joe Cornish, miembro de la banda gamberra liderada por Edward Wright, Simon Pegg y Nick Frost, que nos trajeron joyas como Zombies Party o Arma Fatal, recupera el espíritu de las anteriores, no se limita a ser una simple parodia del cine de ciencia-ficción, si no que ella misma funciona a la perfección como cinta de invasión alienígena.
 
Tomando por partida ese bloque que los protagonistas deben dirigir, la película nos recuerda bastante al Carpenter de sus inicios, es evidente la referencia a Asalto a la comisaría del distrito 13, pero tanto el humor como el carácter de sus protagonistas, como el tufillo de serie B, nos hacen pensar que es una película que fácilmente podría haber dirigido Carpenter durante los 80.
 
Rápida y concisa, no deja tiempo para respirar al espectador, una introducción rápida, para colocar rápidamente los roles a sus personajes, y convertir al futuro héroe en villano para conseguir una ascensión más evidente, y ya, no hay tiempo para más, porque en ese momento llega ya el primer extraterrestre y el que nos meterá de lleno en la historia.
 
El bloque de pisos en el que se desarrolla la mayor parte de la película es todo un acierto, primero por la posibilidad de entrar a casas radicalmente distintas, que suponen pequeños mini escenarios improvisados cuando la acción lo requiere. Cornesh también se aprovecha de sus características para hacer de ésta una vivienda terrorífica, con esos pasillos terriblemente largos y el siempre horrible ascensor.
 

 
También el aspecto de los bichos ayuda mucho, y es que si tienes unos alienígenas a lo que les brillan los dientes, solo tienes que apagar las luces para crear tensión, si juntas todo y lo haces bien, el resultado es una atmósfera terrorífica, y Cornesh lo consigue a la perfección, le sumamos unos cuantos sustos a base de golpe de efecto, y el resultado es una película que por momentos llega incluso a aterrar.
 
La última media hora de la película (recordemos que apenas dura ochenta minutos), tiene un ritmo trepidante, dónde el terror se apodera de la pantalla, y al final consigue un final que casi podríamos considerar épico. Pero lo mejor de todo, no es que consiga todo esto, que consiga meter miedo, que consiga una atmósfera aterradora, etc. No, lo mejor de todo es que mientras consigue todo esto, la película no pierde en ningún momento la sonrisa y la mala leche, y es capaz de sacarle una carcajada al espectador más asustado.
 
Attack the Block es una fantástica película, sorprendentemente realizada por un director debutante. Es una de esas películas que desde que se estrenan están destinadas a convertirse en una obra culto, que pasará por los ojos de varias generaciones, algo que los fans del género agradecemos con locura.

3.5_estrellas