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Actualmente se hacen muy pocas películas de zombies buenas, ya es muy lejano el recuerdo de George A. Romero con su clasicazo El amanecer de los muertes vivientes. Otras como Nueva York bajo el terror de los muertos o Yo anduve con un muerto también entran en el cofre de los tesoros, todas de la vieja escuela, y vale la pena recordarlas pero también se agradece ver algo ajustado a la actualidad. Desgraciadamente pocos directores lo hacen, Zack Snyder lo intentó en 2004 con un remake de la obra de Romero, le salió bien pero te quedas con ganas de más.

Ahora bien, es un hecho que algo diferente ocurre con las comedias zombies. Uno de los primeros en dar el puñetazo encima de la mesa fue Edgar Wright con su Party Zombies, magnífica comedia inglesa que te deja satisfecho y saciado de esta diversión tan perversa. Y un 2009 nos llegó tímidamente una película, cuyo tráiler prometía muchísimo y sus protagonistas “desconocidos” nos acercaban aún más al filme: Bienvenidos a Zombieland. Lo dicen las malas lenguas pero posiblemente sea cierto, esta película tiene uno de los mejores principios de la década. Es original, no se busca la risa estúpida ni se juega demasiado con la sangre, si hay que estampar la cabeza a un zombie con una maza se hace y además se enseña sin pudor. Está hecha para entretener pero además Bienvenidos a Zombieland tiene un trasfondo muy interesante: la familia, los amigos, la soledad, la desconfianza… Un Woody Harrelson espectacular y participaciones inesperadas pero maravillosas como la de Bill Murray hacen que este largometraje sea algo más que una simple película de un par de supervivientes y miles de zombies. Si buscas comedia de la buena, la encontrarás aquí. Hollywood dejó un gran guión en buenas manos (las de Ruben Fleischer dirigiendo y Jesse Eisenberg encabezando el reparto) y se consiguió una película muy notable para los fanáticos del terror cómico mezclado con acción y sangre. ¿Quién se viene a Zombieland?