Para tan siquiera empezar a entender el impacto que tuvo la figura de Judy Garland en la cultura pop y sobre todo en la comunidad LGTBI+ , hay que recordar que la frase en clave que usaban los homosexuales para reconocerse en los clubs clandestinos en el Nueva York de los 60, no era otra que “Amigo de Dorothy”. La influencia de Judy Garland y su “Somewhere Over The Rainbow”, sirvió como emblema para la bandera y símbolo gay (el arcoiris) y su trágico fallecimiento dió lugar a un conmovedor funeral el 27 de junio de 1969, un día antes de los disturbios de Stonewall, los cuales surgieron a raíz de una paliza que unos policías propiciaron a un grupo de homosexuales en un bar de ambiente neoyorquino. Probablemente los disturbios se hubiesen sucedido de igual manera, pero lo que es innegable es que el dolor por la despedida del mayor icono de la cultura gay del siglo XX, infundió fuerzas a la comunidad gay para alzar sus voces y su bandera.

La leyenda atribuye la conexión entre el público gay y Judy a que se identifican con ella por la infancia tan terrible que sufrió y por su prematura muerte tras una corta vida llena de soledad y abusos. Algo que aparentemente Rupert Goold comparte, dado que su película, lejos de ser un funcional biopic, es un emotivo epitafio en honor a Judy y a los últimos años de vida de la actriz, en un Londres al que huyó para tratar de enmendar su vida y al final se convirtió en su legendaria despedida.

Judy cuida en todo momento el honorable nombre de la actriz y se reconoce a sí mismo como un precioso homenaje, que es a la vez una demoledora radiografía de las consecuencias del éxito del Hollywood dorado y de cómo su vida estuvo marcada más por tonos grises que blancos.

El guión firmado por Tom Edge (uno de los guionistas de la serie The Crown) a partir de la obra de Peter Quilter, personifica maravillosamente lo que significa ser “mitomano” a través de una pareja de gays, fans de Judy y ese es su principal vehículo para mostrar al espectador la diferencia entre lo que es ser una estrella y lo que se esconde verdaderamente detrás de ella. El film pasa por encima en la infancia de Judy Garland, para explicar las razones que han llevado a Judy a estar sola y desesperada en sus últimos años de vida, pero no sin dejar pasar la oportunidad de recordar al mundo porque todavía hoy es recordada como una de las más grandes estrellas de la Historia del Cine. Algo que solo se consigue gracias a una desgarradora interpretación de Renée Zellweger en una papel de esos que nos recuerdan el poder de la interpretación. Su Judy es quebradiza, bella y poderosa como una flor que vuelve a florecer justo antes de marchitarse y morir para siempre. Es probablemente el trabajo más impresionante que he podido ver en más de una década, razón más que suficiente para adentrarse en la película.

Judy recurre a los mecanismos clásicos del biopic, pero sorprende con una exquisita puesta en escena y una narrativa que alcanza la excelencia en su demoledor tramo final, en donde Rupert Goold muestra un más que atinado estilo al quebrar y cerrar la película como lo hace. Probablemente la cinta sirva principalmente como instrumento para inmortalizar uno de los más sonados “comeback” del cine contemporáneo personificado por una Renée Zellweger que aquí alimenta su propia narrativa del ave Fénix que renace de sus cenizas. Pero además de eso, es también un recordatorio de cómo el cine es una herramienta terapéutica y sanadora para muchas personas que al igual que Judy esperan encontrar un lugar mejor que este, allí sobre el arcoiris, en donde los sueños que un día te atreviste a soñar se hacen realidad.

Judy engrosa la muy escueta lista de biopics que sin ser nada del otro mundo, logran pasar a la posteridad por méritos propios. Es una película bien escrita y retratada que es fiel a sus intenciones y a su estrella y logra algo que juro parecía increíble: que por momentos dejes de ver a Renée y veas realmente a Judy Garland, quien esté donde esté, seguro está orgullosa de esta película.

Título original: Judy Director: Rupert Goold Guión: Tom Edge Música: Gabriel Yared Fotografía: Ole Bratt Birkeland Reparto: Renée Zellweger, Jessie Buckley, Rufus Sewell, Finn Wittrock, Michael Gambon, Bella Ramsey, John Dagleish, Gemma Leah Devereux, Gaia Weiss, Andy Nyman Distribuidora: Vértice Fecha de estreno:  31/01/2020