HERCULES

El cine nunca ha perdido ocasión para (re)contar la historia del hijo de Zeus. Y aunque cuando hablamos de Hércules a muchos nos viene a la cabeza el clásico de Disney, lo cierto es que hay mucho cine con este héroe como protagonista más allá de esa (fantástica) cinta animada. De ahí que la primera película sobre este guerrero legendario date de 1958. Hércules (Los viajes de Heracles) fue la primera película en la que el semi-Dios aparecía como protagonista de la aventura. Y fue esta película la que catapultó al éxito al levantador de peso Steve Reeves, el primer Hércules del cine. A él le siguieron un buen puñado de actores que por una razón u otra vieron limitadas sus actuaciones del héroe a una única película. Sergio Ciani y Mark Forest se pusieron en la piel de Hércules en más de una ocasión, pero no fue hasta la llegada del telefilm Hércules y las amazonas cuando el mundo encontró a su Hércules: Kevin Sorbo. Puede sonar a coña, pero no. Es cierto que Sorbo no es un gran actor pero entre telefilms y la mítica serie de los 90 Hércules: sus viajes legendarios, consiguió que nos lo creyéramos como héroe. Y aún hoy, después de muchos años, cuando vemos a Sorbo en alguna película no podemos evitar exclamar: “Oh, ¡es Hércules!”. 

Pero puede que haya llegado la hora de dejar paso a otro Hércules… Y ese no es otro que Dwayne “The Rock” Johnson. Un tipo salido de los cuadriláteros que a pesar de contar con varios títulos a sus espaldas en el mundo del cine, nunca había encontrado un papel que le fuera tan al dedillo como éste. Porque si algo merece ser defendido en Hércules es la elección de The Rock como protagonista. El físico lo tenía, solo le quedaba petarse un poco más, hacer que su brazo tuviera el tamaño de dos cabezas en vez del de una y ya está. La labia también venía consigo, porque cuesta muy, muy poquito creerse a The Rock como capitán de un Ejército, ya no sólo por su poderío físico sino porque al actor se le da muy bien hablar, lo ha demostrado siempre y aquí no es menos. La naturalidad con la pronuncia los discursos épicos que anteceden a las batallas consiguen erizar el vello del espectador casi sin percibirlo, y surten este efecto porque provienen de él.

HERCULES

En los últimos años hemos asistido a reinvenciones de lo más dispares sobre la figura de Hércules. Para no irnos demasiado lejos, este año se han hecho tres películas sobre esta figura mitológica. Una de The Asylum, con la exestrella de la WWE John Morrison, otra con el guaperas adolescente Kellan Lutz y la protagonista de estas líneas, la ya mencionada Hércules. Hemos tenido que pasar por Hércules hongkoneses, americanos, italianos…, pero yo particularmente nunca me ha sentido tan satisfecha al ver una película sobre el salvador de Tracia como con Hércules. La película de Brett Ratner es puro entretenimiento, con las limitaciones propias de una cinta de este tipo, pero que te da exactamente lo que vende: una hora y media de batallas, momentos heroicos, muertes y algún que otro momento de comicidad. Y todos estos ingredientes deberían bastar para hacérselo pasar en grande a todos aquellos que no tengan las expectativas demasiado altas.

Esta vez la historia que nos llega de Hércules proviene de la novela gráfica Hercules: The Thracian War, de Steve Moore y Admira Wijaya, y cuenta la historia de cómo tras los terribles doce trabajos que le fueron impuestos y la pérdida de su familia, Hércules decide darle la espalda a los dioses y encontrar consuelo en la búsqueda de aventuras. Gracias a sus andanzas, ha encontrado hombres afines que se han unido a él, pues comparten su amor por el combate y la constante presencia de la muerte en sus vidas. El rey de Tracia contrata al grupo para transformar sus tropas en un ejército invencible.

Los aciertos de Hércules son varios y de diversa índole: en primer lugar, los guionistas se han alejado por completo de la oscuridad que emana de las viñetas de Moore y Wijaya para dotar al filme de un humor que encaja a la perfección y que ayuda a que el espectador descanse entre batalla y batalla. Y ese humor corre a cargo de un puñado de secundarios que, sin destacar en exceso, cumplen perfectamente su cometido (el personaje de Ian McShane es fantástico). Además, y siguiendo con los aciertos llevados a cabo a la hora de guionizar el cómic, el Hércules de las viñetas es un personaje rudo, arisco, sin compasión y que, con toda probabilidad, no habría funcionado en la gran pantalla. Ryan Condal y Evan Spiliotopoulos perfilaron a la perfección la personalidad del Hércules de The Rock, en quien a pesar de ser un mercenario, se atisba desde el principio una afabilidad y bondad que hacen imposible no sentir empatía por él.

HERCULES

La segunda virtud de Hércules es que no comete los mismos errores que Hércules: el origen de la leyenda. La cinta de Ratner se aleja de los efectos digitales que en resultaban tan falsos e irrisorios en ésta última. En esta cinta el cuerpo a cuerpo es lo que prima, las batallas coreografiadas (y muy bien, por cierto) en las que la cámara pasa de un personaje a otro sin que disminuya la intensidad y emoción, a veces incluso sin cortes, lo que aporta una fluidez que es muy de agradecer en escenas de lucha. Y precisamente el alejarse de esa artificialidad, de ese estilo visual que promovió 300 en su día, es la que hace que Hércules sea mucho más efectiva que su competidora de este año.

Este Hércules tiene mucho de los péplums que ya hemos visto, y aunque no sea, ni mucho menos, el mejor que se ha hecho provoca el efecto que busca: hacer pasar un buen rato a aquellos predispuesto a ver hostias. Un Hércules muy espartano que colocará a The Rock en el Olimpo de los Hércules cinematográficos.

Ficha técnica:

Título original: Hercules: The Thracian Wars Director: Brett Ratner Guión: Ryan Condal, Evan Spiliotopoulos Música: Fernando Velázquez Fotografía: Dante Spinotti Reparto: Dwayne “The Rock” Johnson, Rufus Sewell, Ingrid Bolsø Berdal, Aksel Hennie, Ian McShane, Joseph Fiennes, Rebecca Ferguson, Askel Hennie, John Hurt, Irina Shayk Distribuidora: Paramount Pictures Fecha de estreno: 05/09/2014