Algunos relatos audiovisuales intentan romper esta barrera que separa el actor del espectador, salirse de la norma y crear una conexión entre la persona que visualiza la historia y la persona que la está viviendo.

Esta “barrera rota” llamada la cuarta pared es común sobretodo en series de comedia.

Este pequeño detalle de mirar a cámara puede o bien romper el hilo de la historia hablando directamente con el espectador (cosa que a veces es incluso hasta molesto) o dramatizar las sensaciones del momento, siendo éste consciente de las cosas que le pasan al personaje, intentando encontrar esta complicidad que busca la persona ficticia.

En este artículo os vamos a proponer una lista de series que rompen esta barrera entre el espectador y el personaje ficticio, la mayoría comedias, para cuando necesites encontrar esa complicidad  en personajes, conocer nuevas series de televisión y streaming o simplemente pasar un buen rato.

HOUSE OF CARDS (US):

Podríamos decir que la serie pionera en romper la cuarta pared de la televisión actual es claramente House of Cards. La primera serie de plataformas de streaming que fue nominada y ganadora en los premios Emmys hasta casi su última temporada no podía ser menos.

Aunque las piezas audiovisuales de comedia superan las miradas a cámara más que cualquier otro género televisivo, esta serie de crimen y drama es la que más impacto ha tenido estos últimos años. Claire Underwood (Robin Wright), la protagonista junto Francis Underwood (Kevin Spacey), son políticos de Estados Unidos que nos enseñan parte de la realidad la cual vive diariamente el país: corrupción, drama y chanchullos, entre muchas otras.

Francis es normalmente quién mira a cámara, quién busca compenetrar con el espectador y que éste se ponga de su parte, para que su culpabilidad sea minimizada cada vez que repite esta acción.

MIRANDA:

Pero House of Cards no fue ni la primera ni la última serie en utilizar este recurso audiovisual. Mucho antes, Miranda Hart, rompió la barrera que separa la serie con el espectador siendo éste su amigo imaginario y compañero día a día. La comedia se centra en la protagonista, de unos 30 años, que normalmente se encuentra en situaciones vergonzosas y sólo tiene a la audiencia como apoyo.

Cada episodio Miranda se encuentra hablándole al espectador, y durante todo éste la protagonista mira otras tantas veces para contarnos alguna anécdota o añadir comentarios extras.

También utilizaron el recurso Salvados por la campana (1989-1993), El príncipe de Bel-Air (1990- 1996) o una pieza un poco más reciente Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014).


THE OFFICE:

Un no muy buen ejemplo serían las miradas en The Office. Los personajes se encuentran en situaciones embarazosas, divertidas o tristes, y miran a cámara buscando esa complicidad en el espectador, ese grito de “ayuda”, “mira con lo que tengo que lidiar” o “¡¡¿¿estás viendo lo mismo que yo?!!”.

 No es un muy buen ejemplo ya que durante los años ha habido debate sobre si esta serie realmente rompía la cuarta pared: la pieza es representada como un documental (“mockumentary”), así que los personajes saben que los están grabando y por eso miran a cámara, a la persona que les graba, para buscar esa complicidad. Teóricamente sí que la rompen, pero en el contexto del show no lo hacen.

Eso sí, las miradas de Michael Scott ya son históricas, y muchos de nosotros hemos querido tener una cámara cerca en algún momento de nuestras vidas para poder buscar esa colaboración en situaciones embarazosas.

MODERN FAMILY:

Con Modern Family pasa un poco lo mismo, pero no es tan exagerado. No se sabe muy bien si los personajes saben que les están grabando, ya que hay entrevistas/citas paralelas a la historia de cada episodio (siendo así un mockumentary), o si realmente buscan la atención del espectador rompiendo esta cuarta pared.

Podemos decir que las primeras temporadas de la serie sí que recordaba al estilo de The Office, pero al ir creciendo, han ido cambiando de estilo. Los personajes nos confiesan a los espectadores el día a día de la familia. Usa, de otra manera, este estilo visual para encontrar la complicidad con el espectador.

GENTLEMAN JACK:

Suranne Jones hace de Anne Lister en Gentleman Jack, una mujer terrateniente en la Inglaterra (Yorkshire, Halifax, etc) de 1830. La serie se basa en los diarios de Lister, en el cual documenta toda una vida de sus relaciones con otras mujeres de forma encriptada, sus preocupaciones industriales y su trabajo mejorando la ciudad de Shibden Hall. La serie, por lo tanto, está basada en la historia de este personaje real: es reconocida como una de las primeras (sino la primera) mujer en “casarse” con otra mujer – la pareja asistió a la iglesia en York e hicieron juntas la comunión, a escondidas, cosa que fue suficiente ceremonia para Anne.

Lister rompe esta cuarta pared pausando la historia del episodio para confesar al espectador pequeños sentimientos y emociones que la protagonista siente en diferentes momentos.

Información detallada sobre Anne Lister, a parte de la serie televisiva: https://www.bbc.com/mundo/noticias-48171001

 

PARKS & RECREATION:

Esta serie también es una de las referentes cuando hablamos de romper la barrera entre el espectador y el mundo ficticio. La audiencia devoradora de las series de comedia no pasan nunca por alto Parks & Recreation, serie que también fue escrita por el creador de The Office. Comentamos entonces, también, que algunos piensan que este tipo de comedia vuelve a ser el ya antes comentado “mockumentary”.

En esta ficción, basada en el departamento de parques y recreaciones de la ciudad de Pawnee, encontramos personajes graciosos, únicos y especiales. Cada uno de ellos mantiene una personalidad que no creemos que se encuentre realmente en los gobiernos o ayuntamientos, y eso hace la serie aún más divertida. Leslie Knope (Amy Poehler) es la protagonista, y muchas veces se dirige al espectador con ilusión para comentar posibles nuevos proyectos del departamento. Aún y así, quien normalmente rompe la cuarta pared es Ben Wyatt (Adam Scott), el personaje más “cuerdo” de todos y que aparece ya pasadas las primeras temporadas. Se dirige al espectador para buscar una complicidad, para encontrar en la audiencia una pizca de sentido común y normalidad, ya que eso no lo suele encontrar en su mundo.

FLEABAG:

Como último ejemplo seriéfilo de la ruptura de la cuarta pared, vamos a hablar sobre Fleabag, una apuesta súper acertada de la plataforma Amazon Prime Video.

Esta ficción es la actualmente reconocida como la serie que rompe la cuarta pared, y cualquier pieza audiovisual que use el mismo recurso seguramente esté siendo comparada con esta.

La manera que tiene Fleabag (Phoebe Waller-Bridge) de conectar con el espectador a través de esta rotura de pared es cuanto menos peculiar: durante el episodio piloto se hace hasta cansado, ya que no estamos acostumbrados (como audiencia) a que se pause todo el rato la historia y que nos hagan recordar que estamos viendo una serie. Por lo que sigue, esta rotura se frena un poco y se hace más llevadero. A parte, ya conocemos un poco más al personaje y nos acostumbramos a estas pausas, incluso se buscan.

Fleabag trata sobre una joven de Londres con dudas existenciales, problemas de la vida diaria y inconvenientes sexuales. Sus dificultades son sobrevivir en familia y como persona independiente con los diferentes obstáculos y batallas que le propone la vida.

Esta serie etiquetada como comedia y drama de dos temporadas cuenta ya con muchísimas nominaciones y premios, cuatro de ellos iluminaron la gala de los Emmys este año.

Lo que hace diferente Fleabag de otras series utilizando este recurso es que solo un personaje puede notar la presencia de la falta de esta pared, de la barrera que se rompe cada vez que la protagonista mira a cámara. Este personaje, el “Hot Priest” (Andrew Scott) es uno de los personajes secundarios más especiales en la ficción, y que justamente él sepa sobre el “amigo imaginario” (la audiencia) que tiene la protagonista hace de la serie una pieza característica y singular, que no te puede dejar igual.

Existen muchísimas más series y piezas audiovisuales  que incumplen la norma de no mirar a cámara. Este recurso es bastante utilizado, pero no se puede usar a la ligera – hay que saber con qué tipo de historia juegas y qué busca el espectador que la ve.

Más ejemplos podrían ser Malcolm In The Middle, Sexo en Nueva York, Birdman, Annie Hall, El Club de la Lucha o Kill Bill Vol. II, entre muchas otras.

No es la primera vez que vemos cómo se utiliza este recurso (ni será la última), pero es divertido y curioso ver cómo y qué tipo de personajes son siempre los que nos hablan a nosotros, los espectadores, para generar la complicidad en momentos o situaciones, incluso dramatizándolos para hacer de ellos algo divertido o algo en lo que poder pensar una vez la pantalla se tinta de negro.