Hasta el momento los filmes en los que se desentrañan los aspectos vinculantes al estallido de la burbuja inmobiliaria de 2008 y a su consecuente crisis (de la que todavía estamos intentando salir) estaban destinados a producciones protagonizadas y dirigidas al público masculino. Cómo olvidar La gran apuesta de Adam McKay que llegó como favorita a los Oscar de 2015 utilizando como reclamo de atención heterosexual a una Margot Robbie en un jacuzzi explicando en qué consistía el concepto de burbuja inmobiliaria. Una vez superado eso, Estafadoras de Wall Street es la respuesta femenina y empoderada que el público merecía.

Del mismo modo en que Soderbergh explotó y centró la atención del público en los torsos desnudos del reparto de Magic Mike (2012), aquí Lorene Scafaria dirige y adapta una historia real basada en un artículo publicado por el New York Times, para convertir a un grupo de strippers en el centro del relato y no en el reclamo sexual de la película. Una tarea más que encomiable si tenemos en cuenta que logra tamaña empresa, sin necesidad de cocificar a su impresionante reparto y sabiendo en todo momento cómo mantener el foco de la historia. Estafadoras de Wall Street no es tan mamarracha como Showgirls (Paul Verhoven, 1995) o Striptease (Andrew Bergman, 1996) pero sí es tan buena, inteligente y necesaria (en términos sociales) como La gran apuesta o El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013).

A veces hace falta recurrir al lenguaje de la calle y sobre todo a personajes de la calle para conectar con el espectador y narrarle una situación sin un ápice de condescendencia, y es ahí donde Lorene Scafaria da de lleno en la diana. Una impresionante Jennifer Lopez haciendo alusión a su iconoclasta éxito “Jenny from the block” , está más natural y más del barrio que nunca, adueñándose de la película entera en la que interpreta una nueva revisión del mito de la hada madrina traída al urban style del siglo XXI. La trama gira en torno a cómo ella “amadrina” a una joven madre soltera e inmigrante asiática y la ayuda a revertir su situación de pobreza y abusos laborales y a empoderarse en el más amplio sentido de la palabra.

Estafadoras de Wall Street narra los hechos reales de un grupo de mujeres que encontraron una vía de escape al cobrar comisión de los clubs en donde realizaban bailes privados para sus clientes, gracias a la estimable ayuda del alcohol y el éxtasis. Pese a lo controvertido que pueda resultar el relato, sorprende la capacidad de la cinta para no juzgar ni justificar los hechos. Es una película divertida, ferozmente entretenida y con un impresionante pulso narrativo que no decae en ningún momento. Scafaria firma una película con una muy necesaria reivindicación feminista, pero también una cinta que sabe plasmar los aspectos de la cultura pop para trasladarlos a un lenguaje cinematográfico con el que el público puede identificarse y conectar como muy pocas veces ocurre. Si tenemos en cuenta estos factores, no es de extrañar en absoluto que la película llegase como gran favorita al premio del público en el pasado Festival de Toronto en donde tuvo su premiere mundial.

Estafadoras de Wall Street es una afilada crítica al patriarcado que está colada sorprendentemente bien en medio de varios highlights en los que una carismática J.Lo se roba la película entera. Cada plano, cada escena suya es dinamita. Sus opciones reales de llegar a la carrera a por el Oscar deberían ser indiscutibles. Es una película que funciona como testigo generacional de un momento en el que la sociedad es analizada a través de la muy necesaria cultura pop y la cultura de la calle, del barrio, de la Jenny.

Título original: Hustlers  Director: Lorene Scafaria Guión: Jessica Pressler, Lorene Scafaria Fotografía: Todd Banhazl Reparto:  Jennifer Lopez, Constance Wu, Lili Reinhart, Julia Stiles, Cardi B, Mercedes Ruehl, Keke Palmer, Trace Lysette, Vanessa Aspillaga, Mette Towley, Lizzo Distribuidora: Diamond Films Fecha de estreno:  08/11/2019