Quién iba a imaginar que un autor asiático de la talla de Hirokazu Koreeda pudiera trasladar su intimísimo estilo y sobre todo su corazón a un escenario tan diferente como es el cine europeo (y en particular el francés) y que fuese a funcionar tan maravillosamente bien. Pues así ha sido, el director asiático preferido por el Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha obrado en su salto internacional, lo que para muchos (entre los que me incluyo) un milagro. La verdad es poderosa, muy muy francesa y sensacionalmente única.

En un milimétrico ejercicio de acercamiento al cine y estilo de vida francés, el maestro Koreeda firma una perspicaz sátira sobre el show business impregnado con su característica alma y corazón toda una película que está a la altura (que no al servicio) de su hipnótica protagonista. Una Catherine Deneuve que está para enmarcar en cada plano y en cada instante de su magistral interpretación, de lo que viene a ser una versión “extrapolada” de sí misma. La diva del cine francés y musa de Luis Buñuel o Polanski, interpreta a Fabienne, una reputada actriz francesa que en su madurez pública sus controvertidas memorias bajo el escandaloso título de “La verdad”. Pretexto que supondrá un antes y un después en su vida y en concreto en su complicada relación con su única hija Lumir (interpretada por la icónica Juliette Binoche) quien regresará de los Estados Unidos con su familia, justo a tiempo para el lanzamiento del libro.

Una trama que sirve para que su director retrate el oficio de actriz a través de la siempre mítica mirada de Deneuve, usando unas herramientas narrativas para con su personaje que se confunden con paralelismos de la vida real de la diva francesa. Dando lugar así a un precioso ejercicio metacinematográfico, que hará las delicias de los muchos fans de la actriz y enternecerá los corazones de aquellos que aman el mundo del cine retratado desde dentro. Unos mecanismos estilísticos que mucho pueden recordar al trabajo de Olivier Assayas en Viaje a Sils María (2014) o a la obra primigenia sobre el oficio de la actuación Eva al desnudo (Joseph L. Mankiewicz, 1950). Un marco en el que Deneuve y Binoche, madre e hija en la ficción, se mueven a la perfección con unos diálogos y unas miradas que solo podría firmar un ojo tan atento y con tanto mimo como el de Hirokazu Koreeda.

La verdad evidentemente no es la mejor película del director nipón, pero sí es su película más compleja y más exportable internacionalmente. Esta deliciosa historia de secretos, desavenencias y pasiones familiares le confirman una vez más como un maestro a la hora de crear intimidad en el mundo del cine. Además el juego realidad/ficción que plantea en torno al aura y la leyenda de Catherine Deneuve supone un sugestivo y estimulante juego plagado de luces y sombras en torno uno de los más importantes mitos vivos del mundo del cine, que por supuesto, funciona como aliciente a la hora de entrar a disfrutar de La verdad.

“Pesada es la cabeza que lleva la corona”, dice el refrán popular y bien pesada debe de ser la cabeza de una diva que tantos años lleva sosteniendo el peso de su corona y de su vida. Sobre eso y mucho más trata y La verdad.

Título original: La verité Director: Hirokazu Koreeda Guión: Hirokazu Koreeda, Léa Le Dimna Música: Alexei Aigui Fotografía: Eric Gautier Reparto: Juliette Binoche, Catherine Deneuve, Ethan Hawke, Ludivine Sagnier, Roger Van Hool, Clémentine Grenier, Laurent Capelluto Distribuidora: Golem