En el año 2004 y sin que aparentemente nadie lo esperase, Nick Cassavetes filmó lo que hoy en día se conoce como “un clásico instantáneo”. La película era El diario de Noa y pese a estar protagonizada por dos estrellas en aquel momento emergentes como Ryan Gosling y Rachel McAdams y estar basado en la novela súper ventas de ese manipulador de emociones que es Nicholas Sparks, la cinta se convirtió automáticamente en el drama favorito de toda una generación y aún hoy 15 más tarde sigue siendo un clásico respetado y denostado casi a partes iguales, pero sobre todo un modelo a seguir. De ahí, quizá le viene buena parte de inspiración al español Martín Rosete, que en su segundo largometraje Remember Me decide contar la historia de un amor que es incluso más fuerte que esa enfermedad que ataca a la memoria, el Alzheimer.

Remember Me es una película pequeñita y muy bienintencionada que se adentra en el día a día de una residencia de ancianos a la que el veterano Bruce Dern decide ir voluntariamente haciéndose pasar por un enfermo senil para reencontrarse con el amor de su vida y hacerle recordar quién era y cómo era. Una premisa que irremediablemente recuerda a El diario de Noa, con la diferencia de que aquí no hay ni misterio ni un giro final que da sentido a la narrativa de la historia, aquí desde el minuto uno sabemos que el personaje interpretado por Bruce Dern escoge ir a esa residencia con la intención de utilizar los recursos que tiene a su mano, para que su amada recuerde la actriz que solía ser.

Lo más curioso del melodrama que nos propone Rosete reside en que se niega a utilizar el recurso de los flashbacks para conectar con los personajes. Simplemente recurre a ello para mostrarnos la imagen que tenían la pareja de amantes en el pasado, pero para conectar con ellos se vale del Arte y de los diálogos que formaron parte de las más famosas obras que en su día interpretó sobre los escenarios esa mujer perdida que ahora vive sin saber quién fue. La intención es francamente buena y hasta cierto punto original, el problema está en que es un recurso que tampoco está todo lo explotado que podría y que se diluye en un ir y venir de situaciones anecdóticas que entroncan con la subtrama de la familia de Dern y que no va a parar  a ningún sitio, o al menos a ningún sitio interesante.

Remember Me funciona cuanto más se aleja de los tópicos de este tipo de melodramas habituales en la sobremesa de cualquier casa un domingo de comida familiar, y cuando parece que verdaderamente se esfuerza por hacernos creer que el Arte es el vehículo para conectar con los mejores recuerdos de toda una vida. Pues los recuerdos van y vienen, pero el Arte y sus representaciones se mantienen firmes e indestructibles frente al paso del tiempo, para dejar constancia de aquello que habla de nosotros y de lo que formamos parte.

El nuevo trabajo de Martín Rosete es una de esas películas con las que te cuesta ser duro, porque sabes que aunque hay cosas en su ejecución que son perfectamente mejorables, la cinta funciona como una adorable excusa para poner la atención en la tercera edad y en una historia que a grandes rasgos se podría definir como una historia de amor más fuerte que el paso del tiempo, y eso es razón suficiente para ser considerados con ella y con el encomiable trabajo de su equipo y el siempre grande Bruce Dern.

Título original: Remember me Director: Martin Rosete Guión: Rafa Russo Música: Pascal Gaigne  Fotografía: Jose Martín Rosete Reparto: Bruce Dern, Caroline Silhol, Sienna Guillory, Brian Cox, Verónica Forqué,Brandon Larracuente, Nicole Ansari-Cox, Kit Lang, Ben Temple, Stephen McFarlane,Karina Kolokolchykova Distribuidora: Filmax