Hay artistas que son grandes no solo por su obra, sino por su contribución cultural y social al mundo. Sir Elton John es incontestablemente una de esas pocas estrellas(todavía vivas) y que reúnen ambas cosas. Por tanto, tal y como cabía esperar, Rocketman es un musical que celebra su obra y su vida, pero sobre todo un recordatorio de que a veces los niños raros son los que reescriben la Historia.

La conmovedora historia de Reginald Dwight, un niño regordete y gay de clase media, que tuvo que matar a quien era para poder convertirse en quién quería ser, es el legado de cómo algunos lo tienen bastante más difícil que otros para lograr sus objetivos y de cómo la excentricidad y la lealtad con uno mismo, pueden ser la mejor arma para triunfar y a la vez tu singular marca de identidad. A nadie que haya disfrutado del musical londinense de Billy Elliot, debería extrañarle el por qué un buen día el director nominado a un Oscar Stephen Daldry, escogió al artista Elton John para componer todas las canciones para la adaptación de su película a teatro musical; y es que los paralelismos entre la infancia del artista y la del niño Billy Elliot son interminables. Algo que queda patente a través de una melancólica música, que sirve para recorrer al completo una vida de excesos y de magia que ayudaron a convertir a Elton en la respetada estrella que es hoy en día.

A diferencia de cualquier biopic al uso, Rocketman construye un vibrante musical lleno de la teatralidad e imageniería que juega a colocar cada una de las inmortales partituras de Elton en el momento adecuado de la película, para crear una narrativa perfecta e ilustrar toda su obra a través de sus vivencias, aunque no siempre sean en orden cronológico, sino emocional. El mayor acierto (de los muchos que tiene) reside en que gracias a que la excéntrica estrella estaba al mando de la producción, no se deja ningún “escabroso” detalle por retratar en lo referente a aquella época de excesos y orgías de cuando Elton John se convirtió en la estrella menor de 30 años más rica de la industria y en palabras del propio artista “se folló a todos y a todo” y salió ileso. Ese espíritu de honestidad impregna toda la película y la convierte en una obra digna de los mayores aplausos.

Del mismo modo que ocurre con la premiada interpretación de Antonio Banderas en Dolor y gloria de Pedro Almodóvar, hay un momento en el que el espectador deja de ver al actor y ve al director manchego. Exactamente lo mismo ocurre con el prodigioso Taron Egerton y Elton John. Desde el minuto uno, en el que el actor irrumpe en la clínica de rehabilitación ataviado con un traje de demonio, vemos cómo el joven Taron se ha convertido efectivamente en Elton John, y eso es algo que no deja de ocurrir en ninguno de los minutos siguientes que conforman la película. Es una interpretación que innegablemente está por encima de cualquier premio. Taron se deja literalmente la voz y la piel en el escenario y ves a Elton en cada momento, tanto dentro como fuera del escenario y ese milagro solo se explica como fruto de muchísimo trabajo y del resultado de la maravillosa relación que han tenido ambos durante la producción de la cinta.

Las comparaciones son inevitables y el director Dexter Fletcher viene a confirmar con Rocketman algo que todos sabíamos, que lo mejor que había en ese biopic edulcorado de Bohemian Rhapsody (Bryan Singer, Dexter Fletcher, 2018), era él. Su buen hacer detrás de las cámaras está totalmente desatado en Rocketman, en donde además pone corazón y alma a la película, algo que el otro biopic sacrificaba en favor del entretenimiento para todos los públicos cien por cien mainstream.

Rocketman es un viaje musical emocionante, vibrante y de una calidad impresionante. Es la película sobre una leyenda artística que el mundo sí necesita y  que inspirará a millones de personas a ser libres y creativos. Taron Egerton realiza un trabajo magistral e icónico en la que es desde ya, una de mis interpretaciones favoritas de la Historia del Cine y ya solo por esto último merece la pena verla.

Título original: Rocketman Director: Dexter Fletcher Guión: Lee Hall Música: Elton John, Matthew Margeson Fotografía: George Richmond Reparto:  Taron Egerton, Jamie Bell, Richard Madden, Bryce Dallas Howard,Steven Mackintosh, Gemma Jones, Tom Bennett, Kit Connor, Viktorija Faith Distribuidora: Paramount Pictures