Nos pillo bastante por sorpresa a todos cuando hace un par de años Steven Spielberg y Peter Jackson anunciaron que unirían sus fuerzas para crear un mastodóntico proyecto sobre Tintín en forma de trilogía. No sólo por la envergadura del proyecto, si no por ser la adaptación de un personaje que nunca ha gozado de gran fama fuera del viejo continente y que además emplearía la técnica de la captura movimiento, que tanto dolor de cabeza ha dado a Robert Zemeckis, para rodar la cinta.

Spielberg que era el que se encargaría de rodar la primera de las entregas, y que ya es perro viejo en esto, sabía muy bien lo que hacía, y se rodeo de un extraordinario grupo de guionistas europeos, bien curtidos en los terrenos del cine de aventuras y la ciencia ficción, formado por Steven Moffat (Doctor Who), Edward Wright (Zombies Party) y Joe Cornish (Attack the Block), sabía que era más fácil para un europeo acercarse al personaje, de que luego eso le gustase a todo el mundo ya se encargaría él.

Ahora ya, con la película en nuestras manos (en un fantástica decisión de marketing, estrenándola primero en Europa), podemos decir que el resultado es totalmente satisfactorio, y que Spielberg se ha sacado de la manga una entretenidísima película de aventuras, que incluso –salvando las distancias– nos puede llegar a recordar a Indiana Jones (No en vano, no deja de ser una pequeña revisión por parte de Spielberg a En busca del arca perdida) y que gustará a público de todas las edades.

Pero, aún funcionando tan bien, es cierto que nos puede dejar una leve sensación amarga de entretenimiento bastante superfluo y algo vacio y es que al contrario de lo que pasaba en las ya citadas películas del Dr. Jones, que sin duda son con las que guarda un mayor paralelismo dentro de la carrera de Spielberg, lo cierto es que Tintín carece de alma, le falta una identidad propia. Además todos sus personajes son bastante toscos y están bastante mal perfilados, durante toda la película apenas hay una evolución (si acaso un poco con la excepción del Capitán Haddock sin ninguna duda el personaje más interesante y completo de la cinta) e incluso personajes secundarios como Hernández y Fernández, con toda la respectiva subtrama del carterista, se antojan de una manera bastante innecesaria e incluso en ocasiones ridículas. Ni siquiera el villano consigue funcionar, siendo un personaje falto de carisma. Por si fuera poco todo resulta bastante plano y carente de emoción.

Pero pese a todo lo negativo que pueda a ver en Tintín, que por una parte son cosas que no es en absoluto raro ver en una producción de estas características, pero que quizá sea más reprochable por dirigirnos a un Spielberg que ha sabido siempre contar mejor sus historias, lo cierto es que Tintín no deja en ningún momento de ser un divertido y grato entretenimiento. Spielberg la dota de un ritmo trepidante desde su comienzo, nos regala esplendidas secuencias como la huida en moto o los fantásticos flashbacks de Haddock y consigue hacer que en ningún momento baje el ritmo durante todo su metraje. Tampoco hay mucho que reprocharle a su guión, pese a no estar ante ninguna maravilla, lo cierto es que cumple con creces, e incluso por momentos puede llegar a resultar algo brillante.

Quizá lo que más cabía temer de la película estaba en su animación, todos éramos conocedores de los fatídicos resultados que hasta ahora nos había dado esta técnica, incluso en los avances nos temíamos estar cerca de otra Polar Express que del fabuloso resultado final. En cada imagen se nota un delicado tratamiento y un fantástico trabajo, hasta llegar a lo que final vemos, un paso adelante y todo un avance en lo que respecta al cine de animación, tan logrado que por momentos llega incluso al punto de darnos la  impresión de estar ante una película de acción real.

Las Aventuras de Tintín es sin lugar a dudas una de las películas más entretenidas y divertidas en lo que llevamos de año, un fantástico divertimento reservado a toda la familia, que si bien puede sernos ciertamente insatisfactoria a la hora de esperar una película más madura por parte de Spielberg, lo cierto es que lo que aquí entrega consigue posicionarse por encima de la media habitual de los habituales blockbusters.

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