Asumiendo como increíble, pero cierto que un hombre cix género es quien está escribiendo los mejores papeles femeninos de los últimos años, podemos afirmar con total rotundidad que el ganador de un Oscar Sebastián Lelio se marcado con Gloria Bell no solo una película mágica y extraordinaria, sino también y sobre todo uno de los retratos más bellos y certeros que se hayan filmado nunca sobre la sexualidad femenina y la vida después de los 40.

Del mismo modo que lo hiciera el maestro Michael Haneke con su extraordinaria Funny Games (2007) realizando un remake plano a plano de su propia Funny Games (1997), Lelio ha aprovechado la oportunidad que la industria indie de Hollywood le ha dado para revisitar su preciosa Gloria (2013) y llenar de luz y de una nueva y fresca alma a una película que es tan necesaria y encomiable como su primera versión. Es la misma película y a la vez son películas diferentes. Gloria Bell es más luminosa, más vibrante e inevitablemente más atractiva y eso se nota, pero lejos de desmerecer a la anterior Gloria, interpretada por la ganadora del Oso de Berlín Paulina García, esta nueva mujer a la que da vida y corazón la inmensa Julianne Moore, son el retrato de la misma situación y los mismos sentimientos pero en estratos sociales diferentes. Lo que ayuda a empatizar aún más con el poderoso retrato que Sebastián Lelio construye de la sexualidad femenina, un nuevo renacer en lo que probablemente sea el mejor momento de la vida de una mujer fuerte, independiente y que literalmente ya está “de vuelta de todo”.

Es un auténtico lujo disfrutar de cómo Julianne Moore brinda una de sus mejores y más sinceras interpretaciones como esa mujer perdida que se reconstruye a sí misma a medida que la película avanza. Su proceso de encarnación del personaje es de las cosas más jodidamente perfectas que he visto en cine en muchísimos años. No hay artificios, ni ticks, ni tan siquiera apenas maquillaje. En todo momento vemos a una espectacular mujer a cara lavada, absolutamente preciosa por dentro y por fuera, que busca una razón para vivir y alguien a quién amar y que finalmente encuentra ambas cosas en sí misma. Gloria Bell es una de esas películas que se deberían recetar a mujeres que están atravesando la edad madura y sobre todo a los hombres que están cerca de ellas, porque su nivel de educación sensitiva supera el nivel excelencia al que el bueno de Lelio nos tiene tan bien acostumbrados en su imprescindible filmografía.

Nada debería interponerse entre Julianne Moore y  su sexta nominación al Oscar a la mejor actriz, del mismo modo que espero y deseo que Sebastián Lelio logre colocar su guión entre los candidatos a mejor guión del año. Pero premios y nominaciones a parte, esta película es una obra para la posteridad y que insufla de positividad y autenticidad el estereotipo de mujer madura, operada y rica que Sexo en Nueva York (serie y sus dos adaptaciones cinematográficas) ha construído en el imaginario colectivo contemporáneo.

Gloria Bell consigue que a lo largo de las peripecias y desastrosas situaciones personales a las que se enfrenta su personaje protagonista, todas y todos seamos ella en un momento u otro. Porque todos/as en alguna ocasión hemos sido esa mujer cansada de esperar a que la vida le de una segunda oportunidad para ser feliz y que harta de ser su propia víctima, agarra la vida por los cuernos y se decide a darle por culo al mundo y ser feliz, gloriosamente feliz.

Título original: Gloria Bell Director: Sebastián Lelio Guión: Sebastián Lelio, Alice Johnson Boher Fotografía: Natasha Braier Reparto: Julianne Moore, John Turturro, Michael Cera, Jeanne Tripplehorn, Holland Taylor,Brad Garrett, Caren Pistorius, Sean Astin, Cassi Thomson, Tyson Ritter Distribuidora: Sony Pictures