Ridley Scott lo tenía muy claro, lo único que el dinero no compra es el respeto del público, eso hay que ganarselo. Por ello (entre otras muchas razones) decidió tal y como todo el mundo ya sabe, reemplazar a Kevin Spacey por Christopher Plummer como la figura en la sombra gobernando el mundo de Paul Getty en Todo el dinero del mundo. Una elección acertada que ha conseguido salvar del olvido absoluto el mejor trabajo en más de una década de Ridley Scott (sin contar por supuesto la estupenda Marte).

Usando la realidad como elemento a favor del mejor thriller, Scott vuelve a aquello que mejor sabe hacer, y regresa a la Italia que ya nos mostró en Hannibal, revisitando sus lugares más emblemáticos como oscuro telón de fondo para ponerlos al servicio de una fría y contundente historia que si no te advierten que es un conocidísimo hecho real, creerías que es fruto de un estupendo guión de ficción.

La historia de cómo el hombre más poderoso del mundo que lo tenía todo, menos el sincero afecto de sus seres queridos, no movió ni un solo dedo para ayudar a su ex nuera a rescatar a su nieto de las manos de unos andrajosos secuestradores, pone de manifiesto la capacidad de su director para tejer una red sobre los sentimientos humanos, la importancia del estatus social y la necesidad primigenia del ser humano por ansiar siempre aquello que no puede conseguir. Porque el dinero lo puede comprar prácticamente todo, pero hay cosas como el amor y el respeto que se pueden fingir, pero no comprar, porque esos sentimientos hay que ganarsélos.

Todo el dinero del mundo está enteramente sustentada sobre las espaldas de Michelle Williams como Gail Harris, que nuevamente da una lección magistral de interpretación en un contenido papel de una madre capaz de hacerlo absolutamente todo por salvar la vida de su malcriado hijo, y un fenomenal Christopher Plummer, en una pluscuamperfecta interpretación de Getty, capaz de sobrecoger como pocos. Un casting tan acertado que hace inevitable que salgamos de la sala preguntandonos que se le pasó por la cabeza a RIdley Scott , cuando decidió contratar a Kevin Spacey para recubrirlo con una prótesis fácil y un sin fin de látex, para encarnar al multimillonario, cuando tenía la posibilidad de escoger a un actor con la edad real del personaje. Algo que ratifica que lo mejor que le pudo pasar a esta película ha sido el escándalo colateral de Spacey, que nos ha permitido disfrutar del film tal y como debía haber sido planteado desde un primer momento.

David Scarpa, el guionista de al infame Ultimátum a la Tierra, firma el excelente guión de este electrizante thriller policíaco que entremezcla elementos de drama social y familiar al servicio de una eficaz dirección que funciona desde el primero al último minuto del metraje. Todo el dinero del mundo es una excelente película a ratos dura y a ratos aún más emocionante, con un impoluto y refinado acabado que brilla muy especialmente en su memorable tramo final. Un film que pasará a la historia por los motivos equivocados, pero que sea cómo sea hará que se hable mucho de ella y por tanto (espero) que se va mucho.

Título original: All the Money in the World Director:  Ridley Scott Guión:  David Scarpa Música: Daniel Pemberton Fotografia: Dariusz Wolski Reparto:   Michelle Williams, Mark Wahlberg, Christopher Plummer, Timothy Hutton, Romain Duris, Charlie Shotwell, Charlie Plummer, Andrea Piedimonte, Marco Leonardi, Roy McCrerey, Kit Cranston, Maya Kelly, Stacy Martin Distribuidora: Diamond Films Fecha de estreno:  23/02/2018