En la época de la postverdad el director Graig Gillespie crea una especie de propuesta de falso documental con el caso de Tonya Harding en Yo, Tonya, uno de estos casos que mantiene en vilo a la población americana. Algo parecido al caso O.J. Simpson. Eso si, con un ritmo y tono que te mantendrá pegado a la butaca del cine.

La precisión del montaje, de la nominada al oscar Tatiana S. Riegel, es un punto culmen para entender el éxito que ha cosechado la última película de Margot Robbie (sí, la produjo ella). El montaje ironiza, subraya, contradice, divierte pero ya nos avisan desde el principio. Gracias a un texto inicial se nos introduce en lo abrupto de la trama: “Basada en entrevistas desprovistas de ironía, completamente contradictorias y absolutamente ciertas realizadas a Tonya Harding y Jeff Gillooly“.

La polémica patinadora olímpica, Tonya Harding, la primera estadounidense capaz de ejecutar un perfecto salto triple axel y su ex marido, Jeff Gillooly, con quien mantuvo un agresivo matrimonio durante tres años. La trama abarca la vida de Tonya desde los 4 a los 44 años, con lo que hay una labor cuidadísima en lo que al maquillaje y el vestuario para ajustarse a cada época y nos lleva al episodio más polémico de su carrera: el ataque a una patinadora rival que la llevaría ante los tribunales. Aquí es donde flojea la trama. Su discurso se vuelve más obvio y menos incisivo pero sigue manteniendo un buen nivel.

La cámara de Craig Gillespie no juzga ni de forma positiva ni negativa. Se mantiene distante y observa lo que sucede, los errores y los esfuerzos de los personajes, dentro de un entorno opresivo en el que todo lo que vemos nos resulta delirante, pese a tener un fondo claramente trágico. Para ello, el discurso audiovisual se sirve del recurso de romper la cuarta pared en momentos impredecibles de la narración,  durante muchos momentos bastante dramáticos o hilarantes, un personaje se dirige brevemente al espectador. Esto mantiene al espectador atento y dentro de la película. Le hace formar parte de ella.

Definitivamente Yo, Tonya es brutalmente divertida. Su cinismo afilado, que encuentra su luz en el personaje de Allison Janney,  provoca enseguida una complicidad con el espectador. Hay humor y tristeza, textura documental frente a dramatización, una dualidad que consigue crear un tono único del que Gillespie se permite reenfocar de nuevo la historia hacia al personaje en un hermoso plano final que alude a la capacidad de levantarse y empezar de cero.

Título original: I, Tonya Director:  Craig Gillespie Guión:  Steven Rogers Música: Peter Nashel  Reparto:   Margot Robbie, Sebastian Stan, Allison Janney, Bobby Cannavale, Caitlin Carver, Julianne Nicholson, Bojana Novakovic, Mckenna Grace Distribuidora: eOne Films Fecha de estreno:  23/02/2018