Existen ocasiones en las que, en el mundo del cine, aparece una de aquéllas películas condenadas a entrar en el club de las cintas a las que solo el tiempo será capaz de otorgarles el lugar que merecen dentro del séptimo arte. Y Columbus es una de ellas.

Una chica que pretende sacrificar sus sueños para cuidar de una madre drogadicta. Un hombre que se ve obligado a cruzar medio mundo por un padre que se queda en coma. Y una ciudad cuna de la faceta más artística de la arquitectura que será el terreno de juego de ambos.

De esta forma comienza una película con miles de matices. Una cinta que se construye en cada fotograma, en cada cigarro que envuelve una conversación o en cada plano detalle que nos cataliza al mundo al que Kogonada pretende hacernos viajar. Su primera película es una perfecta simbiosis entre una poderosa arquitectura narrativa y emocional con una profunda filosofía existencialista y una magistral lección de dirección aprovechando al máximo las posibilidades que ofrece el lugar en el que se desenvuelve la trama.

Columbus no es una película optimisita. Ni tampoco pesimista. Es una obra realista, en la que sus protagonistas se preguntan sobre las principales cuestiones que plantea la propia vida y sobre las que todos nos hemos cuestionado alguna vez. Dos historias que se entrelazan en ese tejido llamado tiempo y que estaban condenadas a encontrarse bajo el abrazo de la melancolía. Por un lado, el deber social de asistir a la llamada de un familiar que se debate entre la vida y la muerte. Un billete de vuelta al pasado. Y, por el otro, el sacrificio de los sueños que se quieren cumplir para poder evitar que una madre caiga de nuevo en la adicción.

Dos historias en las que cualquiera puede sentirse reflejado y encontrar un paralelismo con sus protagonistas. Apoyadas también por un guion de una sencillez y una gran fluidez narrativa, pero con una gran inteligencia y un tono existencialista de fondo que sorprende a cada fotograma que avanza. Esto, sumado a al cimiento técnico y a la gran utilización de los espacios por parte de Kogonada da como resultado un perfecto equilibrio entre el continente y el contenido.

Una película que puede recordar a algunas otras, pero que posee personalidad propia y algo fundamental en el día de hoy: inspirar y/o exigir al espectador una autocrítica durante el visionado y la búsqueda de un cuestionamiento propio hacia el mundo que nos rodea y hacia lo que esperamos de la propia vida. Con mucha probabilidad, pasará absolutamente desapercibida, pero, como en muchas otras ocasiones, será el tiempo quien haga justicia a una cinta como ésta, en la que el mundo se puede cambiar con un abrazo y un cigarro puede dar lugar a mucho más que una simple conversación. Absolutamente maravillosa.

Título original: Columbus Director:  Kogonada Guión:  Kogonada Música: Hammock Fotografía: Elisha Christian Reparto:   John Cho, Haley Lu Richardson, Parker Posey, Michelle Forbes, Rory Culkin, Jim Dougherty, William Willet, Wynn Reichert, Rosalyn R. Ross Distribuidora: Versus Entertainment Fecha de estreno:  08/12/2017