La trágica farsa del sueño americano es llevada, una vez más, al cine de manera poco ambiciosa por un correcto y algo desapasionado Ewan McGregor que hace de director por primera vez así como de protagonista. El texto no podía ser más ambicioso, American Pastoral está basada en la famosa novela de Philip Roth, que lleva el mismo título, cuya publicación se dio en 1997. La historia gira alrededor de Seymour Lvov, “el Sueco” (Interpretado por Ewan McGregor), un exitoso hombre de negocios con una vida perfecta, enamorado de su mujer ,su país y padre responsable.

Todo esto se ve turbado cuando la situación política de Estados unidos en los años sesenta y sesenta hacen mella en la hija de “el sueco” quien se siente dolida y comprometida con la hipocresía del bienestar americano a costa del sufrimiento del pueblo causados por la insensata política de la que todos somos conscientes. Su hija, Merry (Dakota Fanning), quien en la adolescencia se ha convertido en una activista política, antibelicista y radical, empieza a desdeñar comportamientos ajenos a la educación que ha recibido en casa; una madre bellísima (interpretada por Jennifer Connelly) que representa el éxito de la belleza y un padre que es exitoso en sus negocios, que representa la dignificación por la sensatez y un buen y honrado trabajo. Merry, quien siente no poseer la belleza de su madre y desprecia del cariño de su padre y atormentada por la tartamudez que siente desde pequeña, se ve envuelta en un acto de terrorismo en la que muere una persona. Tras esto, el bienestar de la familia se ve comprometido ya que Merry ha desaparecido.

La historia de American Pastoral es poderosa, interesante e intensa y describe un importante universo en el que el bienestar americano está condenado a terminar dividiendo por un lado a los que no tienen más remedio que luchar contra sus hipócritas mentiras (los hijos) y a los que pretenden sentarse a disfrutar de su comodidad mientras el mundo arde (los padres) planteando el dilema de si la quietud es o no es la verdadera razón de un país enfermo con falsos alardes de grandeza. El guión de John Romano (El inocente, Después de la tormenta, El tercer milagro) deja constancia de un texto trabajado en lo superficial dejando huellas del simbolismo o de la relación entre personajes sin explorarlas debidamente. American Pastoral es una película “de personajes” que disfrazan con muchas mascaras su verdadero rostro, lo que es todo un reto para un buen actor y un buen director. En esta ocasión, la dirección de McGregor queda reducida a una correcta ejecución académica sin riesgo de ningún tipo y desperdiciando la ocasión de hacer una brillante película que podría haber pasado de ser meramente entretenida y funcional a ser brillante.

No se estudia la relación de la madre con la hija (que me parece el verdadero volcán emocional, no solo del núcleo familiar sino de representación de la hipocresía sociopolítica en la que viven inmersos) ni se estudia el verdadero corazón de lo que se está tratando: La inevitable caída del sueño americano por su propio peso. La película, que no el brillante texto (únicamente responsabilidad de Roth ya que la adaptación literaria se queda únicamente en lo correcto), se queda en un sinfín de metáforas adscritas a seguir a la siguiente como un buen reloj sin pararse a pensar qué hora es. Película entretenida y simbólica con buenas intenciones que podría ser mejor y que pide a gritos, una mejor dirección.

Crítica escrita por Carlos Fernández

Título original: American Pastoral Director: Ewan McGregor Guión: John Romano Música: Alexandre Desplat Fotografía: Martin Ruhe Reparto: Ewan McGregor, Jennifer Connelly, Dakota Fanning, Uzo Aduba, Rupert Evans, Molly Parker, David Strathairn Distribuidora: TriPictures Fecha de estreno:  09/06/2017