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El género de terror ha echado mano en no pocas ocasiones de los muñecos diabólicos. La cinta a seguir en este subgénero no es otra que Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988), que dio a conocer a un personaje como Chucky, cuya vida cinematográfica se prolongó en demasía con secuelas imposibles. Lejos de dicha saga, encontramos propuestas actuales como la aceptable Silencio desde el mal y Annabelle. Sin ser un subgénero especialmente prolífico, las películas que se encuadran dentro de él acostumbran a aunar clichés propios y tópicos del cine de terror en general. En este sentido, la aparición de The Boy, dirigida por William Brent Bell, arroja cierta esperanza de originalidad -o al menos personalidad- en su primer tramo.
 
Bien es sabido que tanto la estructura narrativa literaria como la cinematográfica se divide en tres actos: planteamiento, nudo y desenlace. La criatura (y nunca mejor dicho) de Brent Bell reúne esos tres actos y los distingue de una forma muy peculiar. El interés se crea bastante rápido gracias a un planteamiento hasta cierto punto atractivo. Una pareja de ancianos que vive en Inglaterra contrata a Greta, una joven estadounidense, para cuidar a su hijo de ocho años, Brahms, que en realidad es un muñeco a tamaño real. Greta, incrédula ante la situación e incapaz de tomarse en serio las estrictas reglas que le han marcado los dueños, empezará a desobedecer las normas y a sufrir una serie de eventos perturbadores que le harán dudar sobre la naturaleza del muñeco.
 
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La primera parte de The Boy funciona e interesa, por un lado, gracias a un planteamiento que se sale un poco de lo habitual, y por el otro, gracias a una estética añeja que da vida a esa mansión llena de esquinas y recovecos. En la parte central, sin duda la más importante para el resultado final del filme, todo se descontrola y la sombras empiezan a apagar -incluso de forma literal- las pocas luces que veíamos inicialmente. Se establece una confrontación tan interesante como fallida entre el estado mental de la protagonista y la naturaleza real del muñeco o niño. Los pasados traumáticos de ambos se presentan, unas veces mediante horrorosos flashbacks, otras de forma algo forzada en los diálogos. Mientras tanto, los clichés empiezan a tomar posición en forma de pequeños sustos y de giros argumentales risibles.
 
Pero no es hasta el tercer acto cuando la cinta pierde todo su atractivo y concluye de la forma más rancia y menos sorprendente posible. Los fantasmas del pasado aparecen -físicamente-, y el paso del misterio a la sorpresa es un verdadero suicidio. Con todo, debo admitir que la fallida The Boy es bastante superior a la gran mayoría de películas del género que llegan a nuestras salas (aunque ésta llegue directamente a formato doméstico). No dar vergüenza ajena se está convirtiendo poco a poco en un mérito, y esto hace que nos demos cuenta del mal momento que pasa el cine de terror. Pese a sus errores, William Brent Bell mima lo suficiente a su nuevo trabajo como para construir algo medianamente cuidado y entretenido.
 
1.5_estrellas
 
 

Ficha técnica:

Título original: The Boy Director: William Brent Bell Guión: Stacey Menear Música: Bear McCreary Fotografía: Daniel Pearl Reparto:   Lauren Cohan, Rupert Evans, Ben Robson, Diana Hardcastle, Jim Norton, James Russell, Jett Klyne  Distribuidora: TriPictures, Second Gen Fecha de estreno: 24/05/16