Quentin Tarantino, Costa-Gravas, Jean-Pierre y Luc Dardenne, Joel Coen, Ethan Coen, Emir Kusturica, Jane Campion, Steven Soderbergh, Apichatpong Weerasethakul, Martin Scorsese, Maurice Pialat, Nanni Moretti, Paolo y Vittorio Taviani, Mike Leigh… Podría seguir hablando de otros tantos directores que a día de hoy son conocidos por el resto del mundo. Para resumir un poco el texto, puedo decir que la gran mayoría de ellos eran simplemente desconocidos para la audiencia. Conocedores de unos pocos debido a las rarezas que se podían encontrar en ciertos lugares, finalmente se convirtieron en reputados cineastas gracias a un preciado galardón que supone el reconocimiento internacional del público, la Palma de Oro del Festival de Cannes.

Actualmente, el Festival de Cannes actúa como una especie de mercado grande cuya misión es conseguir la mayor distribución posible a pesar de la calidad en sí del film. Sin embargo, en los últimos años, las cintas ganadoras de la palma de oro han ido perdiendo fuerza, ya sea debido por su duración, temática, reparto o calidad de la misma opinada por algunos medios. Un hecho que anteriormente no era así. Ya que el Festival servía para dar a conocer futuros cineastas que habían conseguido ganar peso gracias a sus óperas primas o al gran reconocimiento conseguido en su país natal. Para muchos de ellos, ganar la Palma de Oro les cambió la vida para siempre, salvándoles de una dura depresión, de una lucha interna en su país o de reflexionar sobre sus carreras.

Martin Scorsese presentó en 1976 su película Taxi Driver, cinta que en USA había ganado repercusión en Estados Unidos debido por su temática. Cuando Scorsese la presentó, le llegó de oídos que uno de los representantes del jurado de la Sección Oficial no les llegó a gustar debido a la cruda violencia que se veía en pantalla, siendo nada más y nada menos que el presidente del jurado Tennesse Williams. Sabiendo que Williams destestaba Taxi Driver, Scorsese contaba con nulas posibilidades de ganar la Palma de Oro. A las pocas de horas de presentar Taxi Driver, el director recibía la llamada para cenar con dos representantes del jurado que les encantaba la película, Costa-Gravas y Sergio Leone. Tras una agradable noche con dos grandes directores, Martin Scorsese voló a Estados Unidos para rodar New York, New York hasta recibir una llamada a las seis de la mañana informándole de la noticia, Taxi Driver ganaba la Palma de Oro.

Un hecho tan inesperado, que un director como Martin Scorsese no se esperaba la entrega de tal galardón. En 1985, Emir Kusturica ganaba su primera Palma de Oro con la película Papá está de viaje de negocios. En aquel año, el director Yugoslavo no se encontraba presente, entregándose el premio al productor de la cinta, que según apunta Kusturica, se confundían con él en su país por medio de la televisión y la prensa escrita. En 1995, Kusturica sí se encontraba presenta para recibir su segunda Palma de Oro por Underground, una Palma que fue su salvamento de vida debido a la guerra que se estaba produciendo en su país. En 1989, Steven Soderbergh, con tan solo 26 años, se llevó una grata sorpresa al saber que ganaba la Palma de Oro por Sexo, mentiras y cintas de vídeo, film que acababa de salir triunfante en el Festival independiente de Sundance, a pesar de no participar en la Sección Oficial pero debido a una serie de infortunios le condujeron hacia él.

Jane Campion se convertía en la primera mujer en ganar la Palma de Oro por El Piano en 1993, suponiendo una gran alegría que a los pocos días se le quitaría por el fallecimiento de su hijo recién nacido. Para el tailandés Apichatpong Weerasethakul supondría una gran victoria para su país al ganar la biznaga por El tio Boonme recuerda sus vidas pasadas debido a los asesinatos perpetrados de cientos de estudiantes hasta que las autoridades del régimen del país le perseguían por estar al lado del otro mando por “comprarle el premio”. Quentin Tarantino ganaba el premio en 1994 gracias a Pulp Fiction, hecho que le causaría lanzarle al estrellato y conseguir una mayor difusión su ópera prima Reservoir Dogs. Para los Hermanos Dardenne, ganar la primera Palma de Oro por Rosetta les valía para conocer mejor a David Cronenberg de ante mano y guardar en una de sus estanterías de casa.

Si hablamos con cada uno de ellos, te dirán que ganar una Palma de Oro es más importante que conseguir un Óscar. No por ser pulcro o purista, sino por valorar de forma estética la obra de un autor quedando en lo más importante, el cine. Y cuando un festival como Cannes te valora así, la mente y el corazón quieren seguir trabajando en más obras para continuar con el cauce iniciado, seguir mejorando y pensar profundamente en otras miradas alcanzando la poesía visual. A pesar de las adversidades, una Palma de Oro puede cambiar la vida para siempre.