So, este es uno de esos textos que no creo que vuelva a leer cuando Facebook me diga que lo publiqué hace un año. Es un texto de esos que escribes casi sin darte cuenta, lo haces por necesidad, porque tienes que soltarlo ahora mismo en este mismo instante. Aunque tengas otras cosas que hacer, aunque no esté bien escrito, las palabras se repitan y no esté estructurado.

Un poco como este: http://www.lacabecita.com/2015/03/cuando-me-rei-en-el-funeral-de-mi-amigo-gracias-a-el-padrino/

Me quedan 20 minutos del final de la serie del momento, y como su protagonista, he tenido que parar para coger aire. (Tranquilos, soy el señor más alérgico a los spoilers que te puedas echar a la cara)

Por si has vivido en una burbuja las últimas semanas, Por 13 razones lo ha petado en Netflix, relata la serie causas que llevaron a una chica al suicidio. Sí, contado así no parece muy apetecible. Así que el mecanismo narrativo, el gancho para que te veas la tira de episodios en 3 días son los cassettes: Hannah dejó grabado las razones, personificadas, de su muerte, una larga y elaborada nota de suicidio.

Así que sí, es una serie tramposa, pero da bastante igual. También, con toda seguridad, no tendrá el mismo impacto en la chavalada de 15-18 años, que en los demás, pero, again, da bastante igual. Porque es una serie muy importante, por muchas razones (I’m so not sorry) de las que se podrían hablar durante horas, especialmente del tacto, la certeza y contundencia con la que trata temas tan tradicionales y actuales como: homofobia, machismo, depresión, acoso escolar, violación, amistades efímeras, drogas, aceptación, perdón, bondad y, por supuesto, el suicidio.

Hace poco más de tres años un amigo mío se suicidó. En el texto que escribí puse un segmento de mi “primer guión”, si se puede llamarle así. Lo que no dije es que lo que hizo mi amigo, se convirtió en mi “primer storyboard”. Sí, en un papel arrugado de esos que te quedan en el estuche tracé los planos de cómo rodaría una escena así. Es una puta locura. Lo sé, a veces me avergüenzo de haberlo hecho. Pero cuando no lo estoy pienso que debía sacar esas imágenes que rondaban mi cabeza de alguna forma.

Clay es el coprotagonista de la serie, un chico tímido y amable, por supuesto, enamorado de Hannah. Él y otros chicos y chicas se sentirán más o menos culpables y pensarán que qué podrían haber hecho para evitarlo. Cada personaje tiene sus razones para actuar como lo hizo, y, aunque no lo justificara, el darles la oportunidad de no ser clichés andantes es uno de los grandes logros de la serie.

En el texto que he enlazado antes dije “La única certeza a la que llegué es que no llegaríamos a saber por qué, ni me lo preguntaba, ni me lo pregunto, y me enfadaba con quien pretendiera hacerlo. ¿Cómo puedes creer saber lo que está pasando por la cabeza de otra persona?” Ni me lo pregunto dije, maldito mentiroso. Por supuesto que me lo pregunté, como también pensé en lo que podía haber hecho mejor, en aquella vez que le solté una frase hiriente. Siempre queda un pequeño sentimiento de culpa.

Puede resultar raro, incluso chocante que hable así, que hiciera eso, los dibujillos, sé que probablemente no esté 100% acertado en el tono que he usado, o si quiera en que lo haya contado. Pero creo que la base, hablarlo, es realmente necesaria para acabar, aunque sea poco a poco con el tabú respecto al suicidio.

Y Por 13 razones hace un grandísimo trabajo. Suelo dar bandazos entre optimista irredimible y “realista”, así que probablemente a muchos chavales y chavalas que vean esta serie no les impacte, pero va a haber TANTOS a los que sí, tantos que querrán hacer un esfuerzo por ayudar, por intentar comprender el contexto del otro, por ser mejores personas. Para qué está el arte si no es para esto.

Now, let’s do this Berren, hit play.