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Este año en la categoría de mejor dirección se dan cita algunas de las propuestas visuales más potentes del año, desde la hiperbolizada Mad Max: Furia en la carretera del australiano George Miller al “renacido” del recientemente multi-oscarizado Alejandro González Iñárritu, que podría convertirse en uno de los pocos directores que se lleva la estatuilla dos años consecutivos. Junto a estos dos pesos pesados tenemos a tres primeros nominados, tan previsibles (Thomas McCarthy por Spotlight), como sorprendentes (Larry Abrahamson por La habitación) y, en última instancia, cuestionables (Adam McKay por La gran apuesta).

Thomas McCarthy por Spotlight

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Spotlight es, sin lugar a dudas, una de las películas que más han marcado este pasado curso cinéfilo, tanto a nivel de crítica y público como de premios. En ella, el director y guionista Thomas McCarthy consigue que su cámara funcione como un mero narrador visual de ese gran guion que sirve como base a una película que, en manos equivocadas, podría haber sido fácilmente un circo. Aquí, sin embargo, disfrutamos de un trabajo tan inteligente como sobrio y contenido, que sabe perfectamente cómo y en qué momentos demostrarnos el pulso y el saber hacer que hay en las manos de este señor. Claramente no es la contendiente más lucida ni amada del año, pero el hecho de acompañar a una de las películas más sólidas de la carrera puede jugar mucho a su favor.

George Miller por Mad Max: Furia en la carretera

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Qué decir a estas alturas del apoteósico regreso “a la carretera” de George Miller que no se haya dicho ya. Desde que se estrenó en Cannes, el “comeback” del australiano ha hecho las delicias tanto de una crítica prácticamente unánime como del público hambriento de acción de verdad, auténtica, cruda y muy, muy bestia. En definitiva y casi sin saberlo, todos los fans del género estábamos deseando otra entrega de la saga, y Miller ha conseguido saciarnos como sólo él podía. A nivel visual, el trabajo del cineasta australiano ha sido uno de los más alabados y reconocidos del año y que, a pesar de sus últimas derrotas frente a El renacido en el DGA y en los Globos de Oro, sigue llegando al final de la carrera como el principal contendiente a batir por el director mejicano. Para mi gusto, la nominación más potente de las cinco.

Alejandro G. Iñárritu por El renacido

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Después de arrasar en la edición del año pasado con Birdman, Iñárritu vuelve a dar –y mucho- que hablar con su última película, esa cruda e hiperrealista epopeya sobre la supervivencia y la venganza que es El renacido. Desde que vimos Amores Perros, supimos que el de Iñárritu era un nombre que había que apuntar en negrita en la lista del cine que quedaba por llegar a principios de siglo, y desde entonces no ha hecho más que confirmar aquel presagio con cada una de sus obras –exceptuando quizá Biutiful-, llegando a un punto de depuración narrativa y visual realmente admirable. Así pues, y tal y como ya vimos en Birdman, el director mejicano se apoya en la apabullante fotografía de Emmanuel Lubezki para ofrecer un espectáculo que quita el aliento desde la primera secuencia a la última. Respecto a sus posibilidades, parece que lo único que tiene en contra Iñárritu para no ganar su segundo Oscar consecutivo es precisamente eso, lo difícil de romper una estadística que arroja contadísimas excepciones. Por lo demás, tanto el globo de oro como el premio del Gremio de directores (DGA) apunta a una más que probable victoria de la cinta protagonizada por Leonardo DiCaprio.

Lenny Abrahamson por La habitación

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El irlandés Lenny Abrahamson ha conseguido “colarse” en prácticamente todos los premios y listas de lo mejor del año con esta pequeña y modesta joya que es La habitación, una película cuya versátil puesta en escena logra moverse continuamente entre lo íntimo y lo claustrofóbico, ofreciendo al espectador un juego de perspectivas maravilloso y desolador a partes iguales. Sólo por la cantidad de decisiones arriesgadas que hay tras su puesta en escena y por lo magistral de su primera hora, Abrahamson ya merece de sobra esta nominación, una nominación que, por suerte o por desgracia, tiene una competencia demasiado dura. Sin embargo, gane o no el premio, me contento con ver cómo la Academia ha sabido reconocer un fantástico trabajo de dirección que, por lo demás, ha pasado bastante desapercibido –resulta llamativa su ausencia en los Globos de oro-.

Adam McKay por La gran apuesta

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Adam McKay, director que hasta este año pasado sólo era conocido por su habitual colaboración con Will Ferrell, ha dado la sorpresa del año a nivel de premios con una película que nadie esperaba y que, de la noche a la mañana, ha pasado a ocupar las principales nominaciones de las entregas de premios más importantes del mundo. Con un guión tan fuera de sí como las pelucas de su espectacular reparto, era de esperar un trabajo de dirección a la altura de las circunstancias. Así las cosas, McKay no defrauda, ofreciendo un ejercicio visual tan desquiciado e hiperactivo como fueron aquellos locos tiempos que precedieron a la quiebra de la bolsa inmobiliaria que arrastró consigo a la economía de medio mundo. Sin embargo, considero este un trabajo tan correcto como poco inspirado, dejando ver unas influencias demasiado obvias del cine de Scorsese o David O. Russell. En definitiva, la nominación más pobre y cuestionable de las cinco sin lugar a dudas.

¿Quién ganará? Alejandro G. Iñárritu

¿Quién debería ganar? George Miller