Stephen Lang

Tan solo 3 años han pasado desde que Fede Álvarez sacudiera al mundo entero con su prodigiosa carta de presentación, el remake de todo un clásico Posesión Infernal, con la que consiguió no solo el beneplácito del propio Sam Raimi (director de la original), sino que además logró que produjese su revisión del film y que se embarcara de nuevo como productor de esta su segunda y espera película No respires.

En el Hollywood actual resulta cada ves más difícil sorprenderse con algo mínimamente original, en gran parte por culpa de  esa  maquinaria bien engrasada, pero desgastada que genera remakes, secuelas y precuelas de prácticamente todo, por lo que al ver producciones como estas, resulta más que reconfortante comprobar que Fede Álvarez es la prueba de que todavía no todo está perdido. Porque si en el cine actual hay un terreno en el que es muy difícil innovar (y ya mucho menos conseguir el aplauso unánime del publico y la crítica), ese es el cine de terror o de género, pero él que fuese director del que es posiblemente el mejor remake de terror de todos los tiempos (con perdón de Drácula de Bram Stoker del maestro Coppola) vuelve a lograr lo imposible, hacer que  su cinta haga que público y críticos se den la mano.

Jane Levy

La segunda película del director de origen uruguayo, viaja hasta los instintos más básicos del ser humano como es la supervivencia y la autodefensa, y los usa a su antojo para adentrarse a la perfección del terror más puro, más primario y más simple. Lo que la convierte en una eficaz y vertiginosa obra maestra que no se cansará de jugar contigo desde su sugerente comienzo hasta su memorable desenlace. No respires, es toda una declaración de intenciones muy pensada y sobre todo muy bien trabajada, que hacen que su director alcance el grado de maestría, cuando la cinta no ha hecho nada más que empezar abriendo con un rocambolesco y sobrecogedor primer fotograma, con el que se convierte en el más que probable digno sucesor de la mejor escuela hitchcockiana que hay en el Hollywood actual.

Con una premisa original pero a priori no muy sesuda en la que tres jóvenes amigos, que sobreviven a base de ir robando casas del vecindario, deciden adentrarse y saquear la casa de un invidente ex veterano de guerra, con la intención de dar su golpe maestro y cambiar de vida para siempre, pues el blanco parece perfecto y las probabilidades de éxito están garantizadas. Pero una vez en la casa, lo que parecía un plan perfecto sucumbe a los múltiples secretos que  se esconden dentro de esas paredes, momento en que la película va mucho más allá de lo que su premisa si quiera se atrevía a insinuar. Convirtiendo a la cinta en una enfermiza mezcla entre La habitación del pánico,  David Fincher (2.002) y Sola en la Oscuridad ,Terrence Young (1.967) y mucha, pero que mucha mala leche, con un portentoso estilo visual que regala planos realmente imposibles que unidos a la capacidad narrativa de Fede Álvarez hacen del film un soplo aterrador de aire fresco que nos devuelve la fe en el cine de género.

Stephen Lang;Daniel Zovatto

Protagonizada por un reparto más que acertado y capitaneado por la genial Jane Levy, (musa del director), que vuelve a coronarse como hizo en Posesión Infernal, como el perfecto relevo de scream queen contemporánea, en un papel para el que parece haber nacido, con una interpretación que hará que te lleves las manos a la boca más de una vez en la que es sin duda una de las mejores películas en lo que va de año, que no dejará indiferente absolutamente a nadie.

Crítica escrita por Adrián Pulido

 

4.5_estrellas

Ficha técnica:

Título original: Don’t Breathe Director: Fede Álvarez Guión: Fede Álvarez, Rodo Sayagues Música: Roque Baños Fotografía: Pedro Luque Reparto: Dylan Minnette, Jane Levy, Stephen Lang, Daniel Zovatto, Sergej Onopko, Jane May Graves, Jon Donahue Distribuidora: Sony Pictures Fecha de estreno:  02/09/2016